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¡Emishi, el mono rubio! [Libre]
#1
Un típico día soleado propio de la villa de Konoha; los alumnos disfrutaban del tiempo libre en la academia a la salida de clases, un tiempo entre la última clase y la llegada a casa, o la llegada de algún padre, o un rato dedicado a la amistad, la sociabilidad y la relajación. Era un día dedicado a la cotidianidad, nada especial, sencillo y pacífico... Dentro de lo que cabe, pues en el patio a la salidad se encontraban varios alumnos, uno o dos de ellos repetidores, que se dedicaban, siguiendo el patrón de cotidianidad, a molestar y acosar a ciertos alumnos. Eran simples desilusionados con la escuela shinobi que trataban de abusar de algunos intelectuales pero que no habían desarrollado aún una habilidad ninja considerable. Eran 5 matones, de 14 años a excepción de uno que tenía 15 años; habían empujado a un chaval entre uno de los arbustos; este chaval apenas rozaba los 11 años, y lógicamente, no solo por número y calidad, sino por edad, era inferior al resto. En ese momento, me disponía a dar rumbo a mi casa cuando pasaba como todos los días por esa zona de la escuela, y ví entre algunos arbustos a la pandilla increpar al joven estudiante. Lógicamente, no pude evitarlo, pero tenía que dar mi entrada habitual, por lo que me escondí a analizar un poco el entorno, pero el escondite no fue lo suficientemenet eficaz, y un par de ellos se percataron de mi presencia, se dirigieron hacia mí y eso hizo que me obligaran a mostrarme. De un salto, caí al suelo sobre una sola pierna, y dibujando algunos círculos con la pierna, la plasmé en el suelo haciendo un ligero sonido a madera con mi sandalia, y exclamé:

-¡Malandrines! ¡Preparáos para recibir penitencia por la infamia de vuestros actos! ¡Ha llegado el Gran Mono Rubio para daros vuestro merecido!

Sin duda, una manera extravagante de amenazar y presentarse ante otros, de una manera culta contrastada con la simpleza expresiva de aquellos jóvenes de ciudad. Eso desencadenó una carcajada multitudinaria por parte de los matones, que entre burlas se aproximaron hacia mí para darme la grande, y no iban mal encaminados. Ciertamente, me dieron cierta paliza, nada grave, la cual traté de defenderme pero les dejé que lo hicieran pues así daría tiempo al otro joven a escabullirse sin permiso y con remordimientos. Y así lo hizo. Los matones pararon antes de irse aún en carcajadas, pero yo decidí quedarme en el suelo, reflexionando, con mi gran pergamino a un lado y tendido con mis extremidades lacias. En la calma que quedó tras el estruendo, me quedé mirando a las blancas nubes típicas del azulado y soleado cielo de Konoha. Tan solo podía pensar en mi antiguo hogar en las montañas, en mis abuelos, en las saunas, en los monos que rondaban por la zona... En la paz y el refugio que sentía antes de vivir mi vida dedicada a la voluntad de fuego en la ciudad. No me entristecí, tampoco me desanimé, tan solo caí sumido en la nostalgia y la añoranza, pero eso no evitaba reflejar una calma y una positividad en mi cara. Ante aquel paisaje primaveral en el cielo de Konoha, solo rondaban ciertas preguntas en mi mente:

-¿Cómo estará todo en mi antiguo hogar? ¿Volveré algún día? Sí... los echo de menos.

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
5
Resistencia:
5
Velocidad:
5
Agilidad:
5
Destreza:
5
Presencia:
5
Inteligencia:
5
Control de chakra:
5

Vida: 30 Chakra: 35 Estamina: 39

No hay objetos en el inventario.

Narro / Hablo / Pienso
 
[Imagen: r87ek6.jpg]
 
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#2
Aquella mañana el pequeño Jyuuryu había acudido como era bastante habitual en sus rutinas a la academia ninja. Pese a que la abandonó hace ya mucho tiempo con una graduación inusitadamente rápida continuaba acudiendo por varios motivos. Primero porque al fin y al cabo le gustaba ayudar con cualquier cosa que necesitasen y segundo porque su querido tío era maestro de los chiquillos, y no tan chiquillos, que acudían a formarse entre aquellos muros.

Al final de la jornada, había quedado hablando el muchacho con su tío, mientras los estudiantes dejaban los terrenos de enseñanza, o al menos en su mayoría. Cuando llegó el momento de irse, caminaba alegre, balanceando los brazos y las piernas mientras andaba, hasta que notó algo extraño. Un muchacho tumbado en el suelo. Ante aquella estampa, correteó preocupado hacía su posición, para descubrir que estaba todo golpeado y se acuclilló a su lado, tendiéndole la mano.

- ¿Te encuentras bien? - preguntó con un tono visiblemente preocupado.

Estadísticas e inventario

Nivel: 6
Especialización: Taijutsu
Todos sus ataques cuerpo a cuerpo reciben una bonificación de 5 puntos de daño, y sus técnicas de Taijutsu requieren 5 puntos menos de estamina.
Maestría: Puertas
Fuerza:
50
Resistencia:
60
Velocidad:
60
Agilidad:
50
Destreza:
60
Presencia:
50
Inteligencia:
60
Control de chakra:
60

Vida: 340 Chakra: 410 Estamina: 435

Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3, Bo, Chaleco ninja, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4.

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#3
Elegante sombras se dibujaban bajo todo aquello que era alcanzado por los cálidos rayos del sol. Era la época en la que el clima en la aldea no sofocaba debido al fresco aire que corría por todos lados, llegando inclusive a sentir algo de frío sobre la piel si aguardabas bajo la sombra por mucho tiempo.
Días largos y aburridos eran los que acompañaban al joven Nara, el cual solo se dedicaba a hacer una que otra misión al dia para poder así incrementar sus ahorros a la par que se entretenía un poco. Hacía casi una semana había tenido que ayudar a que unos niñatos que andaban causando problemas, pintaran unos muros los cuales habían malogrado ellos mismos con graffitis y frases sin sentido, aunque muy bien dibujadas con el aerosol. Desde que había llevado acabo dicha misión, no podía evitar ponerse a pensar si aquellos muchcachos seguirían causando problemas o se dedicarían a hacer algo más productivo con su vida.

- Pues tendré que verlo yo mismo  - murmuró mientras dirigía su mirada al cielo con los ojos cerrados

Le habían contado que aquellos muchachos habían decidido entrar a la academia ninja por desición propia, por lo que tras escuhar la noticia había tomado rumbo hacia la academia ninja a verlo con su propios ojos.

Los muros de la acedemia ya se alzaban frente a el, por lo que tras pasar por el gran umbral de las puertas y atravesar el patio podría llegar para pedir información sobre los muchachos problemáticos. 

- ¿Ah? - mientras dirigía su mirada al suelo para darse con un chico tendido ahí y bastante magullado

Antes que pudiera acercarse para ver de que se trataba, un chico más se acercó para poder ver en que estado se encontraba aquel rubio cubierto de polvo. Escuchó que le preguntaba cual era su estado, por lo que se acercó sin decir nada para ver si es que podía ayudar en algo más.

Estadísticas e inventario

Nivel: 3
Fuerza:
24
Resistencia:
20
Velocidad:
24
Agilidad:
20
Destreza:
20
Presencia:
24
Inteligencia:
25
Control de chakra:
24

Vida: 128 Chakra: 171 Estamina: 167

Porta-Utensilios nivel 3, Porta-Kunais nivel 3.

Narro // Hablo // Pienso
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#4
Seguía perdido felizmente en mis sentimientos, en ocasiones mostraba una pequeña sonrisa al recordar mis infantiles juegos con aquellos chimpancés de las montañas. Estaba disfrutando mis pensamientos completamente. Pero de repente, un sujeto se interpuso entre mis pensamientos y la actualidad, situándose a un lado de donde yo yacía, haciendo sombra sobre mi faz. No dejé ni un solo segundo para reaccionar. Encorvé mi cuerpo con mis piernas sobre mí, para impulsarme y levantarme; para volver a saltar con una pierna hacia atrás, casi pateando por error la cara del sujeto pero sin darle, y cayendo con una posición semejante a la que hice anteriormente, bastante divertido y con estilo propio del teatro kabuki, me presenté gritando.

-¡El gran mono rubio de la hoja jamás perece ante las circustancias!

Dije antes de darme cuenta de que otra persona acudió a la escena, quizá también intrigado por mi estado, o tal vez por lo ocurrido, cosa que no me paré a pensar; simplemente pensé en si debía volver a hacer tal acto para presentarme ante la otra persona, o quizá fue suficiente con hacerlo una vez para los dos. Gran dilema. ¿Uno para cada uno? ¿O uno para los dos? Finalmente, me quedé quieto en la misma postura, pues llegué a la conclusión de que era inutil, no el acto, sino gastar fuerzas en hacer otra presentación cuando no es necesaria. Después, sin esperar respuesta, tomé una postura normal y rascando mi cabeza dije entrecortado y con una gran sonrisa.

-Esto... Encantado a los dos.
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Off-Rol: la postura que toma el personaje es semejante a la de Jiraiya, solo que soteniéndose sobre una pierna.
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Narro / Hablo / Pienso
 
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#5
Al ver ocmo se incorporaba el chico, echándo la cabeza hacia atrás instintivamente al ver pasar tan cerca su pié del rostro, Jyuuryu no pudo más que aplaudir con rostro sorprendido ante el espectáculo que dió el muchacho al presentarse con ese estilo tan característico, manteniéndose aún acuclillado en el suelo. Paró instantáneamente al ver en su cara como parecía presentársele un dilema interno, mientras que fue entonces cuando notó al otro jóven qeu se había acercado. Al terminar su presentación, el pelirrojo se incorporó de nuevo, con una amplia sonrisa en el rostro, más tranquilo al ver que las heridas no habían quedado más que en magulladuras sin verdadera importancia.

- Veo que no estás tan mal - rió suavemente el pequeño antes de mirar alternativamente a ambos, y al ver que no les conocía hizo lo que procedía en aquel caso - Me llamo Jyuuryu, mucho gusto - al tiempo de sus palabras hizo una leve reverencia a cada uno de los presentes, demostrando, como siempre, su marcada educación paternal.
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#6
El joven que había estado tumbado sobre el la tierra se incorporó de manera bastante peculiar, al punto de que si el Nara no hubiese visto lo que había acontecido hace algunos momentos, hubiese creído que se trataba de alguna clase de espectáculo o ensayo de este.

- Veo que no estas tan mal - comentó rápidamente el otro shinobi tras el saludo del rubio - Me llamó Jyuuryu, mucho gusto - completó antes que Hei pudiese reponder algo

Tras ver que ambos sujetos empezaban a presentarse y saludar, era de suponer que era el turno del Nara para hacer lo propio. Justo cuando se disponía  a hacerlo, logró divisar a los 3 muchachos que había venido a buscar, por lo que no pudo evitar sentirse reconfortado. Tras pensarlo por unos segundos, decidió no acercarse a ellos por un tema de no presionarlos ni incomodarlos. 

- Ehhmm - balbuceo mientras su mente volvía a la situación que tenía frente a él - Pues yo soy Hei, mucho gusto supongo - se presentó mostrá do una amable sonrisa - ¿Qué hacías tumbado en el suelo? - preguntó centrando su mirada en el rubio viendo que tenía algunas magulladuras a lo largo del cuerpo 
Narro // Hablo // Pienso
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#7
Con una gran sonrisa de oreja a oreja, esta vez sin ser tímido y más relajado, daba pataditas en el suelo balanceando mi pierna y con los brazos tras la cabeza. Estaba contendo sin duda de haber conocido dos compañeros de la aldea. Esta vez me dispuse a exclamar en un tono bastante agradable.

-¡No pasaba nada! Vi a un grupo de matones increpar a un alumno de la escueal y sin duda, fui a socorrerlo como debe ser.

Dije totalmente relajado, con la reacción antes descrita. Esta vez mantuve una postura más normal y con una conducta aún más positiva y extravagante alcé mis puños en dirección a ellos con el gesto de estrechar puños en señal de amistad con estos nuevos compañeros.

-¡Choquemos los puños, camaradas!

Era agradable, aunque no los conociera de nada, conocer nuevos compañeros y saber que no merecía una rutina de socorro como solía ser en algunos casos, sino que sería un respiro social con otras personas. Me gusta estar con la gente, y por ello tenía idea de conversar algo más, conocerlos, entablar amistad y tener algunos referentes como amigos.

-Es tan agradable conocer gente. No los conozco, pero es imposible evitar esta sensación... Es agradable.

Con ese pensamiento, fue cuando me dispuse a efectuar una pregunta para romper el hielo.

-¿Sois de la escuela? ¿O tal vez sois simples transeuntes? Me pregunto... ¿Sois de algún rango o tenéis alguna labor en concreto?
Narro / Hablo / Pienso
 
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#8
Habían pasado un día desde que H se había convertido en Genin, y lo habían citado a él y al resto de aprobados para registrarse de forma oficial, con la foto incluida para la ficha técnica. El trámite fue sencillo, aunque al joven le extrañó ver que sólo 10 de sus compañeros habían pasado el examen, lo que significaba que había otros 4 que no lo habían logrado, seguramente aquellos que habían cometido errores en sus técnicas al momento de presentarlas. Aun así, H estaba consciente de que no podía hacer mucho por ellos: ya conocían las técnicas, lo único que podían hacer era practicarlas hasta hacerlas tan perfectamente que no hubiera necesidad de ponerse nerviosos en el examen. 

Luego de que todo el proceso estuvo listo, el joven Uzumaki se dispuso a regresar a casa para comenzar a entrenar un poco bajo la tutela de su abuelo, aunque a su edad no está tan interesado en el mundo shinobi, y casi se había vuelto una especie de ermitaño, yendo a los bosques a convivir con la naturaleza durante el día. Sin embargo, mientras H caminaba tranquila y despreocupadamente por el patio de la academia, con las manos en la nuca mientras observaba a los niños jugar, notó como un grupo de chicos de cerca de su edad estaban molestando a uno más pequeño. El Uzumaki se quedó observando la situación: por un lado su mitad justiciera deseaba ir a pelear contra esos brabucones, aunque le dieran un real desafío siendo 5 contra 1, pero por otro lado debía ser lógico con la situación: Acababa de graduarse, cada vez se encontraría menos en la academia, y si defendía a ese niño hoy, no estaría para defenderlo mañana, e incluso podría empeorar las cosas para él: Si esos brabucones se enfadaban demasiado por la interferencia, luego se desquitarían con el pobre chico al día siguiente. 

Sin embargo, mientras H deliberaba entre su corazón y su razón, un chico se lanzó a pelear contra los brabucones, aunque al parecer fue una paliza. – Él se lo buscó... – pensó el joven, observando a la distancia los sucesos. Cuando todo pareció calmarse un poco, y todos los tipos malos se fueron del lugar, el Uzumaki ya por fin tenía un camino libre de problemas por el jardín de la academia, por lo que se dispuso a seguir avanzando con la calma de siempre. Fácilmente podría dar un salto y salir por sobre los muros, pero la verdad sentía que cualquier esfuerzo le quitaría energías para el entrenamiento, además de que no había razón para apresurarse. A medida que se acercaba al chico en el suelo, un tipo se le acercó, seguido de otro, los cuales al parecer querían ayudarlo, pero que no fue necesario, ya que el héroe se puso de pie sin problemas.

– ¡Hey! espero que estés aquí mañana para defender a ese niño otra vez, porque al ayudarlo sólo estás retrasando el problema en vez de permitirle encontrar una solución – le dijo H al chico cuando estuvo a un lado de ellos, aunque se disponía a seguir caminando en dirección a la salida con la despreocupación de siempre…


Estadísticas e inventario

Nivel: 2
Fuerza:
10
Resistencia:
10
Velocidad:
14
Agilidad:
10
Destreza:
10
Presencia:
10
Inteligencia:
10
Control de chakra:
10

Vida: 60 Chakra: 70 Estamina: 84

No hay objetos en el inventario.

H Habla / H piensa / Otros Hablan
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#9
De repente, una voz le sacó de sus preocupaciones por un momento, otro jóven se presentó a su lado, inquiriendo sobre las acciones del rubio y arrancando una mueca de disgusto al pequeño Hyuga. Sin duda esperaba palabras de aliento ante un comportamiento heróico como aquel, pero no un reproche - "Vendré mañana por si acaso vuelven a las andadas" - musitó antes de centrarse de nuevo.

Jyuuryu sonrió entonces al escuchar sus palabras. No todos los estudiantes ayudaban a los que lo necesitaban, menos cuando estaban en un apuro delante de matones, y eso despertó cierto interés por el muchacho y su código de conducta que le había impulsado a ello.

¡Choquemos los puños, camaradas! - dijo de repente el chiquillo, alzando sus puños hacia ellos, cosa que arrancó de los labios del pequeño pelirrojo una cantarina risotada y que correspondió con un golpecito de su puño derecho sobre el del muchacho. Le transmitía buenas vibraciones y aquel era tan buen momento como cualqueir otro para comenzar a trabar nuevas amistades.

- Vine a ayudar a mi tío con unas cosas. Él es profe en la academia y a veces no solo vengo para ello, entrenamos juntos también. En verdad soy Jounin - dijo despreocupadamente, manteniendo la enorme sonrisa en su rostro, cosa que seguramente chocaría a los presentes al ver alguien tna jóven con tal título, pero el propio Jyuuryu no le daba importancia más allá de lo necesario.
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#10
Un comentario algo amargo había sido lanzado por un transeúnte que pasaba por al lado. Al parecer había visto toda la escena y por ende entendía que el rubio solo había querido ayudar. Entonces ¿Por qué el reproche? ¿Estaba mal echar un cable cuando vez que alguien lo necesita?

- Pues tal vez mañana podrías ayudar tú - respondió Hei mirando de reojo a aquél que acaba de pasar

No sabía porque pero el simple hecho del comentario de aquel ninja que acaba de pasar le había molestado un poco. Así que de forma bastante impulsiva, se le ocurrió una forma de hacer que tomara algo de consciencia sobre ayudar al resto. Se giró para ver al joven misterioso e ir tras él.

- No tienes porque ser tan distante - le dijo mientras le daba una palmada en la espalda  y se colocaba a su lado - Puedes unirte un rato a nuestra conversación

Tras juntar las manos en un simple sello de rata, una fina y ágil sombra se alargó para tomar posesión de aquél que estaba a su lado. Tras esto el Nara simplemente sonrió dándose la vuelta y empezó a caminar hacia donde se encontraban los otros dos. De manera instantánea el shinobi que le imitaba hizo lo mismo.

Mientras tanto, los otros dos habían chocado puños debido a una petición del enérgico estudiante magullado. No podía dejar de asombrarse de la energía que presentaba luego de haber sido apaleado en el suelo hacia solo unos segundos.

- ¿Dejarían que nos unamos a su choque de puños? - dijo riendo mientras tanto él como el otro extendían sus puños hacia adelante
Narro // Hablo // Pienso
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#11
Mantuve mis puños en dirección a mis nuevos compañeros de la hoja. Pero en ese mismo instante, una nueva persona en el lugar dirigió unas palabras hacia nosotros, concretamente hacia mí, reprochando mi actuación contra los matones no por el acto, sino por el beneficio que podría dar a ese niño el protegerlo. Entendía qué sentido tenía y la buena intención del aviso, a pesar de haber dado la sensación de tener un tono algo prepotente, pero no me lo tomé así en absoluto. Fui a contestar la interrupción del choque de puños pero ví que el compañero Nara iba hacia él y efectuaba cierto jutsu de su clan sobre el nuevo compañero. Mientras tanto, Jyuuryu chocó su puño y me comentó la intención que tenía al pasar por la academia. Me contó que su tío es profesor y además entrenan juntos; sin embargo, lo que más me sorprendió fue al mencionar su rango.

-¡¿Qué?! ¡E… E… Eres… un Jounin!

Me sorprendí, no por algún motivo negativo, sin duda, sino más bien asombro pero con algo de confusión, pues su físico no me inspiraba nada el de un Jounin. Me gustaba conocer personas de mayor rango, me animaba bastante a entablar amistad para futuros entrenamientos y, algo tímido pero amistoso, le dije.

-Entonces… ¿Te importaría entrenar algún día? Quisiera ser un gran shinobi como seguramente lo seas tú.

Dije todavía con mi puño chocando el suyo y una gran sonrisa que recorría por toda mi faz. Es quizá de los primeros de alto rango con los que puedo entablar una amistad algo cercana, a pesar del poco tiempo que nos conocemos, apenas unos segundos. En ese momento, el Nara se acercó con aquel nuevo compañero; insinuó si aceptaríamos el choque de puños con ellos, y mi respuesta fue afirmativa, diciéndolo todo alzando de nuevo los dos puños esta vez en dirección a ellos, chocándolos y continuando mi sonrisa bastante común en mí les contesté.

-No pasa nada, creo que lo entiendo todo. Uno no se esfuerza si tiene a alguien que lo proteja todo el rato. Pero…

Dejando de chocar los puños para volver a hacer el espectáculo de antes, esta vez presentándome al nuevo, volví a tomar la postura anterior sin tener que dar un salto. Exclamé en tono orgulloso y heroico, aunque daba la actitud cómica que siempre había dado haciendo ese acto.

-¡Yo, Emishi, Gran Mono Rubio de la hoja, un Shinobi excepcional en el futuro, jamás dejaré a otro shinobi solo ante los problemas! ¡Esa es mi razón de ser, recuérdalo!

Dejé de tomar esa postura, contemplando la reacción de mis compañeros. Sin atender a esas reacciones, de vuelta a una actitud tímida y sonriente, reía entre dientes mientras justificaba mi actitud extravagante, escudándome en que era algo propio de mí. Sabía que en la ciudad mantenían actitudes más serias y hospitalarias, algo más reservadas aunque sin cerrarse al resto de la sociedad, pero era una actitud que me permitía demostrar mi verdadero yo, positivo e intentando transmitirlo al resto.

-Bueno… Doy mucho el espectáculo jajaja, pero… Este soy yo. Y algún día tendréis que respetar aun gran Sannin como yo, ¡Tened eso en cuenta!

Sabía que me venía arriba, que ser un Sannin no era poca cosa, y aunque no fuera un rango, era un título otorgado de una manera bastante excepcional y que solamente ocurrió en el pasado con tres excepcionales ninjas de Konoha. Sé que era pronto para decirlo, pero también tenía en mente que no es un imposible, y que eso podría ocurrir en un futuro, todo dependiendo de mí.

-Bueno… Sé que pensáis que es pronto para otorgarme el título de Sannin, ¡Pero así será! ¡Os lo garantizo! Y todo dependerá de mis camaradas el que yo pueda sobrevivir como shinobi ante cualquier circunstancia, ¡Por eso protejo a los míos, para estar con ellos durante toda mi vida!
Narro / Hablo / Pienso
 
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#12
Luego de decirle esas palabras al chico héroe, H avanzó tranquilamente manteniendo sus manos en la nuca, cerrando sus ojos con pereza mientras escuchaba las respuestas que le daban esos 3 tipos que se encontraban en el lugar. Sin embargo, tras unos momentos el joven se dio cuenta de que no podía moverse, se había quedado paralizado de repente. – ¿Un Genjutsu? – se preguntó, sintiendo como de repente su cuerpo se movía por sí mismo, a pesar de toda la lucha que él estaba haciendo por intentar liberarse. Lo más terrible es que, aunque intentara mover sus manos para juntarlas y hacer sellos de manos para liberarse de la ilusión usando el Kai, era imposible para él hacer dicha acción.

Sin embargo, mientras corrían todo tipo de pensamientos, desde resignarse a morir en su primer día como ninja, hasta calmarse por saber que estaba en una simple academia y que difícilmente un enemigo invasor atacaría primero a los enemigos más débiles antes de encargarse de las verdaderas amenazas, como los shinobi de alto nivel o el mismo Hokage, H finalmente se dio cuenta de lo que realmente pasaba: Estaba imitando a la perfección los movimientos del último chico que se le acercó, quien le había dado una palmada en la espalda antes de que quedara inmóvil.

– ¿Cómo es que estás…? Da igual, me uno – dijo H, dejándole el control de su cuerpo a ese chico a la vista de que no podía moverlo por sí mismo, y notando como chocaba puños con los otros tipos. Luego de eso, el joven Uzumaki se mantuvo expectante ante las palabras del chico que había defendido al otro niño, quien parecía ser muy extrovertido y tenía grandes aspiraciones a futuro.

– Tienes muy claro lo que quieres… Emishi, ¿Verdad? Me llaman H, es la inicial de mi nombre… Recién ayer me convertí en Genin, y apenas estoy satisfecho con que me dejaran convertirme en ninja, mis padres querían que trabajara en las forjas como ellos – explicó el joven, esperando a que el primer tipo liberara su cuerpo para poder regresar sus manos a su cuello, y así descansar su cabeza nuevamente…
H Habla / H piensa / Otros Hablan
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#13
- Siii - atinó a decir ante la atónita mirada de su nuevo amiguito, acompañando su voz con el gesto de asentir con firmeza, sin inmutar la sonrisa de su rostro. Ya no le sorprendía que todo el mundo reaccionase de manera similar al escuchar su posición en el escalafón ninja y prefería deleitarse con las caras de asombro que ponían al hacerlo. Pero además de aquello, ni corto ni perezoso, el muchacho le pidió entrenar, cosa que provocó que el pequeño pelirrojo reaccionase dando pequeños saltitos en el sitio, emocionado - ¡Claro! Cuantas más personas para entrenar mejor. ¡Así se aprende más de como pelea cada uno! - dijo en un tono alegre. Sin duda, sus propias ansias de mejorar seguían en su interior, sin importar dónde, cuándo o cómo fuese.

Dejó entonces un poco de hueco para los otros dos chicos que se acercaron, aunque uno parecía hacerlo de mala gana. Jyuuryu permaneció con la sonrisa, viendo su presentación y escuchando las aspiraciones de Emishi de convertirse en Sannin. Recordó entonces que Eifen lograba ostentar ese título, y además Tokoto ahora Hokage. ¿Sería aquello que sus ganas de superarse podrían lograr alcanzar a aquellos protentos ninjas? Sin duda alguna, Jyuuryu aún aspiraba y podía dar mucho más de su persona.

- Yo también. Algún día protegeré la aldea más allá de como un shinobi más. Aunque no se si podré aspirar a ser Sannin, pero lo intentaré - añadió, alzando los brazos con los puños cerrados al cielo, alentado para seguir adelante y proponerse nuevas metas.
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#14
La sombra que enlazaba a ambos shinobis se desvaneció bajo sus pies una vez hubo chocado los puños con el resto de ninjas. Lo que vino a continuación impacto de sobremanera al Nara ¿Cómo es que alguien tan joven tenía tan claras sus aspiraciones? No pudo evitar reír a carcajadas tras lo que había escuchado. No lo hacía a modo de burla, era todo lo contrario, le parecía algo grandioso.

- Pues esfuerzate y demuéstranoslo Emishi - dijo colocando una de sus manos sobre la cabeza del rubio

Hei se había dado cuenta que era el mayor en dicho grupo que se había formado tan súbitamente, aunque no el de más algo rango. Aquél joven pelirojo llamado Jyuuryu, a pesar de aparentar una corta edad era nada menos que un Jounin. Tal vez a otra persona le hubiese afectado un poco más esta situación, pero con el Nara era distinto ya que sus aspiraciones no iban tanto con respecto a su rango, si no más bien como le podía servir este título para lograr su cometido. Salir de la aldea a conocer el mundo.

-
Así que tenemos a a Emishi, H y a Jyuuryu - dijo sonriente - Un placer haberlos conocido a todos aunque sea en esta circunstancias - miró de pies a cabeza al rubio para asegurase una vez más que estuviese bien - Ver jóvenes con tantos ánimos y temple hace que quiera moverme un poco más rápido - hizo una pausa mientras miraba a H - Ya sea hayan empezado ayer o hace algún tiempo - miró de reojo a Jyuuryu - Nunca olviden lo que están siguiendo
Narro // Hablo // Pienso
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