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[2º Examen Chuunin] Operación Toryuu-Go
#41
Muelle principal, zona portuaria, 09:29 horas.

La explosición había causado una gran conmoción en la zona. De un momento a otro, todas las fuerzas shinobi en Puerto Degarashi perdieron el control. Se mantuvieron en su sector, defendiéndolo y vigilando ante un posibile ataque, pero la moral era baja. La respuesta primaria de todo el que hubiese visto la explosión tan de cerca habría sido la de huir, pero Darak y Gaia hicieron todo lo contrario. Corrieron hasta el lugar y vieron si podían descubrir qué había pasado, o si podían ayudar a los que allí se encontraban.

Cuando llegaron, la escena era desoladora. La estructura de la lonja había cedido en gran parte, y desde el centro de esta salía una gran humareda hacia el cielo. Había un gran número de personas amontonadas en línea a unos veinte metros de la gran lonja. Eran heridos, tendidos boca arriba y esperando asistencia médica. A su alrededor había una docena de ninjas, la mayoría de ellos con el rostro lleno de hollín y con quemaduras en sus ropajes. Parecían ser los héroes del momento, quienes habían rescatado a los que habían quedado atrapados dentro. Un poco más abajo, en la playa, se escuchaban gritos. Los dos gennin se aproximaron, a ver qué ocurría.


Había varios hombres dispuestos en la playa, con camillas. Transportaban heridos y convalecientes desde la lonja hasta la blanca arena, y los dejaban allí para ir a rescatar a más personas. Unos cuantos ninjas protegían a los heridos, pero algunos de ellos discutían. Darak y Gaia no podían identificar sus uniformes, pero sus gritos se escuchaban con cierta claridad.

¡Si yo digo que esta playa es segura, es que es segura! ¡Y punto en boca!

- Debemos evacuar a los heridos inmediatamente, y después al resto del contingente.

- De acuerdo, pero mis hombres no se moverán. No sin el consentimiento de Kirigakure.

- ¡Kirigakure está a cientos de millas! ¡Debemos evacuar, ya!

Unas palabras sacaron de su ensueño a la pareja de Gennin. Una voz les habló por la espalda y les dio nuevas órdenes:

¡Vosotros, despertad! Coged una camilla y transportad heridos a la playa, ¡aprisa!

Muelle principal, zona portuaria, 09:29 horas.

La oficina del almacén había sido vaciada. No había ningún papel, ningún libro o anotación. Parecía que alguien la había registrado antes y lo había tomado todo, pero no habían sido los ninjas, o de lo contrario la puerta no estaría cerrada. Lo más probable es que hubiesen sido los investigadores que habían clausurado el almacén días antes.

Sin embargo, el esfuerzo de Toshihiro tras la detonación sí que dio sus frutos. No solo había salvado las vidas de varios ninjas inexpertos de un enfrentamiento letal, sino que además había mermado las posibilidades de que el enemigo se hiciese con nuevo material de guerra. La valiente respuesta del Kaguya hizo que todos se lanzasen al agua y corriesen por ella hasta un lugar seguro. Toshihiro les vigiló de cerca, y no permitió que nada malo les ocurriese.

Tras varios minutos de carrera, el grupo llegó hasta los muelles. Con algo de ayuda, los shinobi subieron hasta los tablones de madera y fueron recibidos entre miradas pesimistas. La moral era mucho más baja de lo que habían pensado. Incluso los que estaban en la última línea segura se sentían derrotados. Uno de los presentes tocó por la espalda al ninja de Kirigakure, y le dirigió unas palabras.

- Tú, ven conmigo.

Ambos caminaron durante unos minutos, hasta la playa. Se escuchaban explosiones cerca, y a veces estas mismas golpeaban el agua del puerto o la misma playa donde los ninjas se iban amontonando. Era como si los defensores de la villa se hubiesen hecho con piezas de artillería y las usasen desde la lejanía contra las posiciones ninja. Para aquellos veteranos de la Gran Guerra, esto era muy familiar. Una vez llegaron, Toshihiro se encontró rodeado de ninjas de alto rango, oficiales de la ocupación.

- Almirante, este es el hombre que ha evacuado a esos ninjas de los almacenes.

¿Ah sí? No esperaba menos de un ninja de Kirigakure. - dijo uno de los presentes, un anciano con el chaleco de Kirigakure y portador de una katana de bordes dorados y rojizos. Toshihiro le conocía, era el Almirante Toyoda, veterano de la Gran Guerra y uno de los "genios" detrás de la ocupación. -  Bien, tu patria necesita de tu ayuda, shinobi. Vamos a evacuar la ciudad. Necesito que subas a un lugar alto y lances señales para atraer a todos los ninjas que aún quedan diseminados por la ciudad. ¿Entendido? Contamos contigo. ¡Adelante!

Se le había encomendado una importante misión al mulato. Debía salvar a todas las almas aún perdidas en aquella ciudad sitiada pero, ¿por dónde empezar? Cierto era que en el puerto aún había barcos atracados, navíos de diferentes tamaños que no habían tenido oportunidad de huir antes de la invasión. Había de todo tipo: grandes galeras, galeones, pesqueros y cargueros de diferentes tamaños. El principal problema era su ubicación. Algunos de ellos estaban demasiado lejos, apartados de la zona segura. Relativamente cerca solo había dos pequeños pesqueros, una galera de remos de tamaño medio y un gran carguero. Estos dos últimos tenían un mástil bastante alto, pero la presencia shinobi en las cercanías era escasa. También estaba la Oficina de Recaudación de Impuestos, asegurada hace poco, y con una altura suficiente como para lanzar la señal. El tiempo corría, y el Kaguya debía actuar rápido.
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#42
La sitaución se había vuelto compleja, había muchos heridos por el suelo, el edificio de la lonja se había derrumbado por la explosión, y no parecia que la cosa fuese a mejorar. Mientras en la playa unos ninjas  discutian entre ellos sobre que hacer y evacuar la zona. El caos reinaba por todos lados, y desde luego conseguir información en aquellas circunstancias iba a ser cuanto  menos complicado. ¡Vosotros, despertad! Coged una camilla y transportad heridos a la playa, ¡aprisa! - Una voz les llamó desde atras, y le hizo reaccionar rápidamente a Darak - ¿Que ha pasado aquí? - Preguntó al ninja mientras empezaba a dirigirse a una camilla pero dandole tiempo a responder. No sabía quienes habian sido los causantes de la explosión, y mucho menos porque lo habian hecho. Tras alcanzar  una camilla, se fue a por el herido más cercano que tuvo y le transportó hacia la playa como aquel ninja le había ordenado. 

Siguió transportando todos los heridos posibles mientras le quedase tiempo y fuerzas para hacerlo. Sabía que no era buena idea preguntar a los heridos sobre lo sucedido o si tenian algun tipo de información útil, pero les prestó atención por si llegasen a decir algo. - En momentos así me gustaría tener jutsus que sirviesen para ayudar al resto, pero tendré que conformarme. - Pensó algo decaido.


Narro - Hablo - Pienso
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#43
Todo se había vuelto un caos. Lo primero que pude ver al llegar fue parte de la lonja derruida y muchas personas, tanto en movimiento como heridos dispuestos en el suelo. Estaba claro que aquella explosión había causado una gran conmoción, y se había desequilibrado lo suficiente como para comenzar a sentir que se estaba perdiendo el control del puerto Degarashi. Poco después se podía apreciar con más claridad que la gente estaba disminuyendo el ánimo y espíritu, cosa que se propagaría poco a poco entre las personas más débiles. 

Unos gritos captaron mi atención, parecían ninjas que discutían entre ellos. Eso agrandó mi malestar: Se está complicando demasiado, estamos arriesgando mucho - medité, mirando al pelirrojo, que parecía estar tan atrapado como yo por ese ambiente. Como si de un cañonazo se tratase, una voz tras de mi me asustó y me sacó de mis pensamientos. Sus órdenes eran claras, comenzar a ayudar a todas esas personas que habían sido víctimas de ese ataque. Sin titubear, obedecí y me acerqué a por una camilla. La ruta sería analizar con rapidez al herido para colocarlo adecuadamente sobre la superficie de transporte, sin dañarle más de lo que ya estaba, y llevarlos a la playa lo más velozmente posible. Así sucesivamente. Mi duro entrenamiento cuerpo a cuerpo daría sus frutos facilitándome la tarea de cargar con esos pesos, lo cual me hacía sentir aliviada dentro de ese estado de alerta y preocupación que me carcomía por dentro.
Narro - Hablo - Pienso
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[Imagen: KIRINR.png]
 

Darak <3

[Imagen: IMG-20180317-WA0000.jpg]
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#44
Pesimismo. Era todo lo que se podía, ver, escuchar y oler en aquel puerto. No había una sola persona, de aquellas que había participado en forma activa de la misión, que sintiese orgullo y satisfacción por el trabajo realizado aquel día. El mulato podía sentir el desanimo en las miradas de sus compañeros, el dolor de haber perdido vidas humanas era completamente palpable en aquel puerto. No tenían otra opción más que aceptar su destino. Era normal que se encontraran en aquella situación tan moralmente nefasta; las cosas no habían salido como se esperaba.

 Por su parte, el shinobi de Kirigakure, aún podía seguir investigando. Solo necesitaba saber cuales eran las zonas que seguían siendo completamente controladas por la ocupación. El almacén estaba vacío y todavía sentía la necesidad de confirmar la información que obtuvo mediante negociaciones con los civiles que había encontrado anteriormente. Sin embargo, el Kaguya podía predecir que aquello sería imposible. Por lo que se veía, el puerto era el único lugar completamente seguro y en total control shinobi. La bomba de tiempo que era aquella misión tuvo una mecha mucho más corta de lo calculado por las personas que lo habían planeado. Toshihiro obtuvo más detalles sobre la misión en aquel almacén. Suponer que medio centenar de Gennins sin ningún tipo de experiencia en combate, o en este caso invasión, podrían retener el control de una ciudad importante como lo era Dagarashi solo se le podía ocurrir a un degenerado — Ojalá y alguien más se haya topado con la misma pista que yo — se perdía una vez más en sus pensamientos — Pero más importante, que la información que obtuvieron sea diferente a lo que tengo, de lo contrario no podre confirmar nada — fue entonces cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por un extraño que le tocó en la espalda y prácticamente le ordeno que lo siguiera — ¿Eh? — aunque desconocía lo que estaba sucediendo en aquel sitio, todo parecía indicar que seguir a aquel sujeto era la mejor opción que tenía justo en aquel momento.

 — La situación pinta muy mal, a este ritmo deberemos de evacuar la ciudad mucho antes de lo previsto — murmuró el mulato al observar la situación que se presentaba mientras caminaba. Cuerpos inertes se agrupaban en la playa, el sonido de distantes—y no tan distantes—explosiones decoraban la escena y la destrucción que se hacía paso en la ciudad solo trasportaba al shinobi a años anteriores. Tiempos donde la guerra era todo lo que rodeaba su vida y la única luz que alumbraba su día a día era su esposa. Para aquella época, Okina apenas se había enterado de que estaba embaraza y por consiguiente su estatus como kunoichi sería cancelado hasta que el nacimiento de la criatura tomase lugar. Kirigakure y el País del Agua gozaban de una buena racha en el campo de batalla, todo parecía indicar que pronto tomarían una ventaja importante en la Gran Guerra. Por ello, aún dentro de la guerra, muchos infelices como Toshihiro planeaban sus vidas después del conflicto. Qué estúpido era y que poca vergüenza tenía para caminar por sitios como aquel recordando esos momentos, sabiendo que los responsables por la muerte de Okina y Ukimi aún vivían — Esto parece serio… — sus recuerdos fueron interrumpidos por la eminente llegada a lo que parecía ser la cabeza operativa de aquella invasión. No era difícil darse cuenta de que ahora se encontraba rodeado de altos rangos y personas de suma importancia para sus respectivas aldeas. Pudo reconocer una cara que le parecía familiar con un simple escaneo visual, el Almirante Toyoda. La situación le tomo por sorpresa, no podía creer que estaba frente a uno de los shinobis más condecorados de la aldea — Así que ya puedo ponerle rostro a los estúpidos detrás de semejante desastre — pensó mientras hacía una reverencia para mostrarle respeto a su superiores.

 — Entendido, delo por hecho — un nuevo objetivo había sido otorgado por aquel señor. Toshihiro sentía una obligación en cumplir con suma eficacia aquella orden. No por la necesidad de aqueda bien ante los ojos de sus superiores, sino para ayudar a salvar las vidas de aquellos que aún podían ser salvados. Enfocó su mirada en encontrar el punto más alto desde donde la señal sería vista por la mayor cantidad de personas — Algún mástil de uno de los navíos puede que sea la opción más segura… — sus pies caminaban hacía el punto de partida, sus ojos habían captado algo en el momento que emprendió su odisea en aquella ciudad y quería confirmar que se trátese del mejor lugar posible para enviar la señal — Tal como lo imagine, ese edificio parece ser la mejor opción. Los barcos están muy lejos de la zona cubierta por la ocupación, quizás sea la opción más peligrosa pero no queda de otra — sus manos se juntaron para realizar una tanda de sellos — ¡Hone no Yaroi! — debajo de su piel una membrana de huesos comenzó a formarse, el mulato se encontraba inmóvil y aún en el puerto. Necesitaba que la técnica se completase antes de comenzar a marchar hacia su nuevo objetivo — Necesito estar preparado para cualquier tipo de ataque sorpresa, todo parece indicar que la situación solo empeora con el pasar del tiempo

 Para cuando la membrana finalmente terminará de formarse, Toshihiro se había decidido por el tipo de señal que usaría. Tomo dos de sus kunias y amarro en el mango de estos los dos sellos explosivos que le quedaban — Esto debe de servir — guardó ambos kunais en sus respectivos lugares y buscó una calle que le llevará de manera directa al edificio de la Oficina de Recaudación de Impuestos. Avanzaría con cautela pero moviéndose lo más rápido posible. Al llegar a la edificación, buscaría algún shinobi y analizaría sus opciones; usar las escaleras o escalar el edificio verticalmente. Todo depondría de quien controlaba la zona en el momento.

FDR:

Técnica Usada & Stats


La técnica especificada no existe.
Stats
Vida: 180
Chakra: 210 - 40= 170
Estamina: 228
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#45
Oficina de Recaudación de Impuestos, zona portuaria, 09:35 horas.

Tras eludir las patrullas enemigas, bien de casualidad o tras mucho sigilo, Toshihiro llegó hasta la oficina de recaudación de impuestos y preparó sus artefactos: dos simples kunais atados a sellos explosivos. Quizá no sería lo más idóneo, pero serviriía. La zona circundante al edificio estaba despejada. Solo había cuerpos en el suelo, y ninguno se movía. No había ni rastro de la milicia ni de la resistencia - pero tampoco de los shinobi ocupantes.

Era el momento oportuno, ahora o nunca. Difícilmente conseguiría el Kaguya una oportunidad como esta para lanzar la señal. De hecho, varias señales comenzaron a cubrir el cielo. Estelas grisáceas acompañadas de un brillo intermitente recorrían el cielo azul de Puerto Degarashi. Eran, sin duda, producto de la fusión de bombas de humo y luz. Nadie salvo un shinobi podría haber lanzado este tipo de señal. Al parecer se estaban lanzando señales de retirada desde otros puntos de la ciudad, y el tiempo apremiaba. Las detonaciones de fusiles se escuchaban más cerca, así como los gritos y el choque de filos.


Muelle principal, zona portuaria, 09:35 horas.

Los gennin obedecieron a los oficiales del muelle y comenzaron a llevar heridos en camilla, desde un punto a otro del puerto. Iban llegando más y más heridos hasta la última zona segura de los ocupantes, y se empezaban a acabar las camillas. En algunos casos incluso se adentraban solos en el mar a hombros de otro de sus compañeros. Este último corría hacia los barcos que les esperaban a salvo en alta mar. Ciertamente, este era el único modo de salir de la ciudad de muerte y sufrimiento.

El trabajo no se acababa para Gaia y Darak, que tras su tercer viaje Lonja-Playa miraron hacia el cielo, asombrados. Señales de humo y luz empezaban a cubrir el firmamento desde diferentes puntos de la ciudad. Desde campanarios, edificios altos e incluso desde algunos mástiles de barcos. Hasta el faro, en lo más lejano del puerto, se había convertido en un punto desde el que lanzar la señal. No había márgen de duda: los oficiales ordenaban la retirada total de las fuerzas ninjas. Un asalto por sorpresa que, supuestamente debería haber durado 24 horas apenas había superado las 2 horas. Los dos gennin sabían lo que tenían que hacer sin que nadie se lo ordenase. Poco a poco, los shinobi comenzaron a tirarse al agua y a correr hacia los barcos, pero los heridos seguían siendo amontonados en la playa...
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#46
No llevaba mucho tiempo transportando heridos cuando derrepente unas luces inundaron el cielo. Se trataba de una señal de retirada. La misión habia terminado, casi 22h  antes de lo previsto. - Es hora de irse Gaia, hemos hecho lo que hemos podido en este tiempo. - Los ninjas corrian hacia  las embarcaciones, muchos sin trasnportar a algun herido que pudiesen llevar y abandonandolos a su suerte. Darak no haría lo mismo, debía intentar salvar a todos los que pudiese. Por desgracia otra vez se veia limitado por sus jutsus, que ninguno le permitia trasnportar más gente. No había mucho más que hacer, así que se acercó a los heridos y les habló directamente en grito - Nos estamos retirando, si alguno puede llegar a un barco por su propio pie, es el momento de que saque las fuerzas que le queden para llegar. -  No esperaba que gran cantidad de los heridos pudiese, pero quizas un par de entre todos los ellos se viese motivado por las palabras del pelirrojo. Al fin y al cabo si tenian los brazos rotos aun podian usar sus piernas para correr. Esperaba que en los barcos recibiesen mejor tratamiento médico. En el caso de que alguno necesitase ayuda para levantarse Darak les brindaría un rápido apoyo. 

Tras esto se dirigió a unas maderas cercanas que flotarian en el mar con facilidad y las llevó con los heridos. - Si alguien no puede correr, pero cree que puede aguantar a flote que se manifieste, yo lo transportaré. - Se acercó al herido que se manifestó más cerca de el, y utilizó el hilo metalico y unos kunai para clavar las maderas con la ropa, de manera que el herido no sufriese ninguna herida, pero que quedase bien enganchado a la madera. Quizas algun hilo dañase superficialmente al herido, pero desde luego no sería ningun problema serio, y era mucho peor quedarse abandonado en aquella playa donde seguramente serian ejecutados. Se aseguró de dejar tanto brazos como piernas libres, para que el herido se aguantase a flote, y que incluso pudiese usar su propio chakra para no hundirse, como haría Darak para correr. Tras ello le llevo a la orilla,  y le dejó ahí mientras iba a por otro herido. Este segundo herido se lo subió a la espalda y corrió hacia el mar de nuevo. - Nos vemos allí Gaia - La dijo mientras cogia los hilos metálicos para llevar arrastras al herido atado. Entre las maderas, la velocidad que llevaría Darak corriendo y el propio herido que se mantendría a flote por si mismo, no debía preocuparse por el y así podría llevar a dos heridos a los barcos en vez de a uno solo. - Es lo máximo que puedo hacer yo solo... - Darak corrió hasta los barcos mirando de vez en cuando hacia atras por si viese a Gaia y necesitase ayuda o si ocurriese algo.


Narro - Hablo - Pienso
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#47
Cada vez llegaban más heridos. Llegaba un momento en el que no sabía si éramos pocos los que transportábamos a estas personas o si llegaban más de los que nuestras fuerzas podían mantener. Aquella situación me reconcomía por dentro, tantas personas heridas, algunas de ellas quizás sin poder hacer nada para mantenerse con vida, me golpeaba con fuerza en mi interior. Solamente traía reminiscencias del pasado bélico que me atormentaba en los momentos de más debilidad.

Unas luces que iluminaban el cielo fueron esclarecedoras. La manera en la que se precipitaban y la cantidad de las mismas solo podía significar una cosa, era momento de retirarse. Como bien había intuido a lo largo de esa última hora, nos estaban acorralando, el puerto Degarashi estaba imponiéndose ante nuestra invasión. Ya no había tiempo para seguir investigando, aquello que portaba en mis bolsillos y en mi mente era todo lo que podría aportar, y podía sentirme reconfortada sabiendo que al menos había recabado algo. Las palabras del pelirrojo me devolvieron a la tierra, teníamos que irnos de ahi, pero, ¿y toda esta gente?. Podía observar, mientras cogía un último herido, cómo los ninjas comenzaban a correr hacia la playa, en dirección a los barcos: No puede ser... Tenemos que ayudarles ... - susurré, con un tono manchado de rabia y a la vez tristeza. No estaba dispuesta a dejar que aquellas personas muriesen, haría todo lo posible por sacarlas adelante: Ve yendo, ahora te alcanzo - terminé, manteniendo en mis espaldas a uno de los heridos mientras me acercaba a la playa, y forzando un sello manual.

Empleando una cantidad muy elevada del chakra que me quedaba, me aprovecharía del agua del mar para crear cuatro clones de agua, dispuestos a levantar más heridos y llevarlos consigo: Más vale cinco que ninguno - pensé, con harto dolor al pensar en los que no tendrían la misma suerte. El clon de niebla que había creado al principio de la misión quedaría encargado de servir de cobertura o de distracción el tiempo que durase.

Miré hacia la playa mientras sujetaba con fuerza a la persona que estaba salvando, y pude ver cómo los esfuerzos de Darak por ayudar a los heridos era muy dulce. Me acerqué a él, caminando a su lado, ya que ambos nos dirigíamos al mismo sitio, mientras mis cuatro clones irían tras de mi con otros cuatro heridos: Voy contigo. ¿Sabes? Dice mucho de ti haberte preocupado tanto por los heridos, eres una persona encantadora - dije, con algo de timidez, aunque menos de lo que solía ser habitualmente. A pesar de ser una situación caótica y devastadora, me producía mucha calidez y esperanza ver a gente como Darak dando la vida por ayudar a los demás. Esos sentimientos mantenían mi alma en equilibrio, mientras atisbaba cada vez más cerca el barco, donde esperaba que se pudiesen dar curas suficientes a todos los caídos en esta masacre.

Técnicas y  gastos

Suiton Suiton: Mizu Bunshin no Jutsu

ID:
576
Nivel:
3
Sellos
Uno.
Descripcion
Es un jutsu de clonación: se crea un clon (o más, multiplicando el coste por los clones creados) a partir de una fuente de agua existente si el usuario está en contacto con ella, o sin agua al lado del usuario. Pueden ser usados como medio para usar otros jutsus Suiton. Los clones sólo realizan jutsus Suiton, y se destruyen con cualquier golpe, deshaciéndose en agua.
Efectos
Gasto de chakra:
40
Vida: 200
Chakra: 210
Estamina: 248

Chakra: 190 - 160 (40x4) = 30
Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: firmagaia.png][Imagen: terumi1.gif]
[Imagen: KIRINR.png]
 

Darak <3

[Imagen: IMG-20180317-WA0000.jpg]
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#48
¡Coño! Me he olvidado de las nubes de humo — el shinobi no había podido evitar ver las otras señales de retirada que comenzaban a aparecer en múltiples partes del cielo que cubría aquella ciudad — Mierda, esta técnica me restringe mucho.. Tendré que enfocarme en mejorarla de alguna forma — sus manos se movía lo más rápido posible, necesitaba arreglar el error en los kunais lo antes posible luego de haber entrado en el edificio — ¡Ya está! — finalmente había podido asegurar que las bombas de humo estuvieran bien atadas a los círculos al final de cada uno de los dos kunais. No tenía tiempo para apreciar el edificio en el que se encontraba, pero para nada pasó desapercibido el alto nivel de rigurosos detalles que poseía aquella oficina. Los lujos de plata y marfil resaltaban delante de los ojos del Kaguya — Quien diría que una oficina como esta estaría también decorada — buscó rápidamente las escaleras que llevaban al techo del edificio y se adentro a ellas con suma rapidez.

 Una vez en el techo, saco ambos kunais y los lanzó al cielo con toda la fuerza posible — Espero que funcione — justo en el momento que ambas armas habían alcanzado la altura máxima posible, el shinobi realizó un sello manual utilizando ambas manos y provocando que ambos sellos explosivos reventarán. La explosión de los sellos provocó que las bombas de humo entraran en efecto, esto resultó en una gran nube de humo con un gran brillo intermitente. El uso de dos sellos explosivos probablemente resultaría en una señal que todos las personas en la ciudad podrían apreciar, o por lo menos eso esperaba Toshihiro — Tiempo de poner mi culo a salvo — luego de ejecutar lo que parecía ser su última misión de la jornada, el mulato bajo las escaleras. De vuelta en el punto de inicio—la oficina central del edificio—el hombre buscó algún tipo de información que le fuera valiosa, quería aprovechar la oportunidad para encontrar algo que le ayudase a juntar las piezas de su rompecabezas — Estoy a contrarreloj, debo de hacer esto lo más rápido — dio con unas mesas donde, aparentemente, alguien había acumulado todos los papeles importantes que se encontraban en aquella oficina — No tengo tiempo para leer toda esta mierda, debo de enfocarme en encontrar las palabras claves — su objetivo era el nombre del navío del cual los nativos le habían informado. Sus manos se movían con toda la agilidad, velocidad y precisión que su nerviosismo le permitía. Encontró unos registros que confirmaban la entrada del navío y la cantidad de personas que este cargaba — Almirante Nobosuke… — el nombre de quien parecía estar a cargo de la navegación de aquel acorazado había sido anotada por los responsables de mantener orden en aquella oficina — ¿Kinoko? — ya no tenía más tiempo, tenía que conformarse con los nombres y números que había visto.

 Toshihiro buscó abandonar la oficina y poner rumbo al puerto, tenía que reencontrarse con la flota lo antes posible. Se movía con cautela, no quería que nada le tomase por sorpresa. Al llegar a la zona más segura para el escuadrón de ninjas que habían ocupado momentáneamente una de las ciudades más importantes del País del Té, buscaría al shinobi que le había llevado ante el Almirante Toyoda. Necesitaba informar que el encargo había sido llevado acabo con total éxito. El fin de la ocupación se acercaba cada vez más.
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#49
Flota Shinobi, alta mar, 9:46 horas.

No fue una retirada ordenada, ni un repliegue coordinado. Aquello fue un sálvese quien pueda. Muchos de los shinobi, atemorizados por la furia con la que los habitantes de Puerto Degarashi habían defendido su hotar, se lanzaron al agua y corrieron sin mirar atrás. En la playa y el muelle quedaron abandonados suministros y víveres: sacos, fardos y cajones enteros con agua y medicinas. También quedaron abandonados varios heridos, pues no podían ser cargados hasta los navíos. El puerto era demasiado peligroso para que los barcos se aproximasen, y por tanto, muchos quedaron a su suerte.

Por suerte, unos pocos optaron por cargar a quienes pudieron, y los llevaron hasta la seguridad de la flota en alta mar. Otros pocos, decidieron quedarse y preparar una última defensa, intentando cubrir a quienes habían quedado atrapados en la ciudad y garantizar una vía de escape. De cualquier modo, el grupo de supervivientes en el puerto había partido hacia los barcos y no tardaron mucho en llegar hasta estos. Allí fueron recibidos por los marinos de las tres naciones involucradas en la ocupación, quienes se encargaron de atender a heridos y combatientes. Varios barcos se habían juntado creando un pasaje seguro para intercambiar heridos y ninjas de diferentes villas. Gaia y Darak subieron a un navío de Kiri, que por casualidad estaba próximo a uno de Suna. Era el momento de entregar toda la información obtenida a los capitanes de los navíos - y también era el momento de la despedida.
Muelle principal, zona portuaria, 09:39 horas.

Tras cumplir con su misión y tomar todo lo posible de la Oficina de Impuestos, Toshihiro corrió hasta el muelle para ponerse a salvo. No tardó mucho en llegar, pero lo justo para perder de vista a todos los que allí estaban cuando él se fue. La evacuación había sido exprés, pero inefectiva. Aún había una docena de ninjas en la playa, rodeados de civiles y resistentes armados hasta los dientes. La distancia del Kaguya y el grupo era de unos 50 metros, lo suficiente como para ocultarle entre todo el combate.

No había posibilidad alguna de apoyarles, y Toshihiro tenía en su poder información vital para su aldea, la cual no podía caer en manos del enemigo. Tras muchas dudas y con gran pesar en su corazón, el shinobi de Kirigakure se lanzó al mar para reunirse con el resto de la tropa, en la flota shinobi. Explosiones, gritos y detonaciones se escuchaban a su espalda, pero no miró atrás. Sabía de primera mano cuál era el deber de un shinobi y estaba dispuesto a cumplirlo hasta el final.

Flota Shinobi, alta mar, 10:30 horas.

La flota se mantuvo en las inmediaciones del País del Té durante casi una hora, en la cual no llegó nadie más. Al parecer, la operación había terminado en un desastre, y la información obtenida era escasa. Los datos recavados por la segunda oleada solamente indicaban el nombre del barco que había zarpado hasta Kirigakure, el llamado Amaterasu, el cual tenía una tripulación escasa y dos viajeros como carga. También se descubrió que estos falsos emisarios habían estado asesinando a un gran número de mercaderes, nobles y comerciantes para usurpar sus puestos como emisarios, al márgen de la ley y de las autoridades del puerto.

La información era pobre y vaga, y para nada reemplazaría las vidas de los caídos. De los 53 shinobi enviados a Puerto Degarashi, solo 29 habían llegado hasta los barcos. 14 de ellos estaban heridos, algunos en situación crítica. Por otro lado se contabilizaban 36 bajas, 23 muertos confirmados y 13 desaparecidos. Con la información obtenida, la flota se dividió en tres grupos que marcharon cada uno a su hogar.
EXAMEN FINALIZADO
- Las notas se publicarán en la próxima hora -
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