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Adiós, Bosque. Hola, cueva
#1
Las palabras de aquel Policía Militar de Iwagakure todavía resonaban en la mente de Kohaku.

 -“Si no aceptas la oferta, iremos a por tu padre”

 No le hacía absolutamente ninguna gracia el sistema militar. Absolutamente ninguna. Toda su vida había estado luchando contra ellos a su manera, viviendo una vida pacífica en el bosque y ahora todo se había ido a la mierda en un instante. Le habían capturado para evitar la captura de su padre. Aunque poco sabía Kohaku que ni su padre ni su nombre eran los reales, pero aún sin saberlo, su padre era él, y no aquellas personas que desaparecieron de su memoria hace 12 años.

 Kohaku había salido de la comisaría y se había subido la capa hasta la boca. En el bosque las temperaturas eran más agradables que en las desoladas cumbres que conformaban la aldea de Iwagakure, un cascarón de su vieja gloria y devastada por la guerra. Pero milagrosamente el edificio del gobierno de la aldea se había mantenido de píe. Y era de ahí de donde provenía, luego caminó un poco casi sin rumbo. Pese a su carácter algo infantil para sus veinte años de edad, el hecho de separarse de su padre y única persona de confianza lo había dejado algo dolido, aunque la policía militar le había prometido que lo dejarían en paz y que una vez que demostrase sus capacidades como shinobi podría ir a visitarlo.

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
5
Resistencia:
5
Velocidad:
5
Agilidad:
10
Destreza:
10
Presencia:
5
Inteligencia:
10
Control de chakra:
5

Vida: 30 Chakra: 50 Estamina: 48

No hay objetos en el inventario.

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#2
Con la cabeza cabizbaja y la mirada fija en los documentos que le habían dado en aquel edificio, Kohaku continuó caminando hacia otra torre de piedra, similar en forma al edificio del Tsuchikage pero mucho menor en tamaño y con un gran pórtico vigilado por unas personas enmascaradas. Aquellos dos enmascarados miraron al chico vestido de verde que pasó por la puerta.

 - A saber, que es lo que son y por qué llevan máscaras – pensó.

 Kohaku había pasado 12 años en los bosques viviendo como un bandido, y unos ANBU no estaban en la lista de cosas conocidas por aquel chico. Tampoco estaba el funcionamiento del aparato que tenía frente a él. Una puerta de acero con una serie de botones. De pronto, un sonido, una especie de timbre y la puerta se abrió dejando ver un habitáculo cuadrado del que salían un par de personas vestidas con los atuendos de los ninjas de Iwagakure.

 -Supongo que es aquí donde tengo que ir.

 Y eso hizo. En el primer papel del portafolios que llevaba le indicaba una dirección cercana a la plaza central de Iwagakure y le habían indicado que fuera al edificio en el que se encontraba para llegar a la plaza central, pero aquel habitáculo no tenía pinta de plaza central, y para más misterio, un sonido vino de la parte superior de aquella extraña habitación y Kohaku notó una sensación extraña. Tras unos instantes que parecieron horas para el veinteañero, el mismo sonido que había escuchado, el que parecía un timbre, volvió a sonar y las puertas metálicas se abrieron.

 Nada quedaba del edificio por el que había entrado, Kohaku se quedó anonadado, pero la voz de una mujer diciéndole que si iba a salir o no le despertó de su asombró y se adentro en la ciudad subterránea conocida como Nueva Iwa, comenzaba su primera misión como ciudadano de Iwagakure, encontrar la Plaza Central.
[Imagen: firmaKoha.png?width=576&height=324]
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#3
Finalmente, tras mucho preguntar y algunas reacciones curiosas ante su total inexperiencia en cuanto a encontrar lugares en la ciudad Kohaku llegó a la Plaza Central de Iwagakure no Sato, bueno, más bien de la Nueva Iwagakure. Allí se encaminó hacia el edificio de la administración de los residentes de Iwagakure no Sato.

 — Buenos días — le recibió la secretaria.

 —Será para los que los tengan — bromeó Kohaku — he venido por estos papeles, o eso me han dicho que haga.

 Kohaku le entregó los papeles a la secretaria que no se molestó en disimular su gesto de sorpresa ante la actitud del joven.

 — Oh, es un caso bastante curioso el tuyo ­— dijo hojeando por encima las hojas — Espere ahí unos segundos, tengo que realizar una llamada.

 Kohaku se sentó en los asientos que le señalaron, mientras que la secretaria, nerviosa, realizaba una llamada telefónica con la mano tapando el micrófono del teléfono y su boca. Kohaku se habría criado en el bosque, pero no era tonto, hasta hace unas pocas horas era un criminal buscado, y ahora gracias a su mala suerte y a aquellos papeles, era un genin de Iwagakure debido a que había mostrado habilidades del Ryotenbin. No sabía que diantres era eso del Ryotenbin, pero sin duda parecía ser algo importante para los de Iwagakure. Tras unos 10 minutos, según el reloj, la secretaria finalizó la llamada y volvió a llamar a Kohaku.

 —Todo en orden, vaya por esa puerta. Luego la tercera a la izquierda. Que tenga un buen día — dijo la secretaria, con un tono gracioso en el buen.

Kohaku se levantó, suspiro profundamente, y se encaminó hacia la puerta. Esta vez una puerta normal, no ningún ascensor. Al entrar vió un pasillo decorado con algunas plantas de interior que no parecían muy reales, siguiendo las órdenes de la secretaria entró por la puerta adecuada. Llegó a lo que parecía una pequeña sala de reuniones con una grande y robusta mesa de madera rodeada por sillas, también de madera, con un asiento rojizo. No había nadie en la sala, así que simplemente se sentó en una de las sillas, esperando a ver que es lo que tenía que hacer en aquella sala.
[Imagen: firmaKoha.png?width=576&height=324]
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#4
A los pocos minutos un hombre con gafas entró en la sala. Las gafas eran lo que más llamaba la atención al ser distinto de sus vestimentas ninja, que eran completamente iguales a las del cuerpo operativo de Iwa.

 — Buenos días — dijo mirando un papel — Kohaku Ryotenbin, ¿Cierto?

 — No — respondió Kohaku —Kohaku MORI, no sé que es eso de Ryotenbin.

 — Vale… —dijo sin levantar la vista del papel que traía — Mori, de acuerdo. Podrías hacernos una demostración del ninjutsu que demostraste durante… ya sabes…esa operación.

 Kohaku observó al hombre de arriba abajo, no parecía una mala persona, pero el hecho que le había mencionado no servía demasiado a aliviar el dolor del chico del bosque. Suspiró, y juntó las manos de una forma especial y empezó a remover polvo encima de la mesa de madera. El hombre de las gafas por fin cambió su punto de visión fuera del papel, para luego volver a anotar algo en ellos.

 — ¿Y dónde aprendiste eso?

 — No lo sé, me salió instintivamente.

 — Interesante — seguía apuntando y con su tono monótono — ¿Y no sabes lo que es el Clan Ryotenbin?

 — No, yo siempre he vivido en el bosque, no tengo ni idea de lo que quieres decir con eso del Ryotenbin.Mi apellido es Mori, porque vengo del bosque y fue el que me dio padre.

 — Entiendo, aunque tengo algo para ti. Este libro, es un libro de la academia ninja de Iwagakure. Tienes que leerlo, puede que tengas habilidades de Jinton, y que ya lo domines, pero no tienes los conocimientos sobre la sociedad de Iwagakure que tiene un Genin. Este libro te ayudará. Vuelve a esta sala cuando lo leas y te sientas preparado para un examen, hasta entonces, buena suerte.

Kohaku se levantó de la silla y cogió el libro, le dedicó una media sonrisa a aquel tipo y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir, el hombre le detuvo.

-Ah, en el libro también tienes la localización de tu alojamiento personal. No pensabas vivir en la calle como un mendigo, ¿no?

-Bueno, he vivido así toda mi vida, no creo que me molestase, pero gracias.
[Imagen: firmaKoha.png?width=576&height=324]
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