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[Ataque] Un Mundo en Llamas
#1
Era medianoche, y Tokoro corría todo lo rápido que podía saltando de un árbol a otro hasta que estos se acabaron. Se encontraba en la frontera entre los Países del Fuego y de los Campos de Arroz, muy próximo al Valle del Fin - quizá demasiado. Malos recuerdos, de una guerra injusta y una carnicería sin sentido llegaban a su mente y se clavaban en lo más profundo de su pensamiento. ¿Cuántas almas murieron aquél día en la Ceremonia? ¿Cientos? ¿Miles? No lo sabía - él no estaba. Sin embargo, algo le sacó de su mente y le hizo poner los pies en la tierra. El Campamento Okoshi, principal puesto de observación en la frontera, estaba en llamas. Tokoro solo pudo ver la luz cuando los grandes árboles acabaron y al fin pudo divisar las columnas de humo. Y no solo eso, el fuego también comenzaba a extenderse a los árboles lejanos, a unos 100 metros de donde él se encontraba.

¿Quién atacaría un puesto avanzado de Konoha? ¿Se trataría nuevamente de Boshoku? No podía eludir la llamada al deber, y se acercó hasta el lugar oculto entre los matorrales y las hierbas altas que rodeaban el gran lago. Al cabo de unos minutos logró posicionarse en un sitio idóneo, a unos 50 metros del campamento y observó la escena. El Campamento Okoshi ocupaba un pequeño claro junto al lago, rodeado de una débil empalizada y con una torre de vigilancia. Esta última ya no estaba, pues presa de las llamas se había vencido sobre la empalizada y la había aplastado. A través de esta última pudo divisar un gran número de tiendas de campaña tumbadas o en llamas, así como hombres caminando de un lado a otro. También se escuchaban gritos, y disparos. De repente, una figura salió del campamento y se posicionó en la brecha de la empalizada. Se trataba de un ser alto, fuerte y equipado con una armadura negra metalizada. En sus manos portaba un poderoso fusil, y a su espalda lo que parecía ser una espada. El misterioso guerrero observó los alrededores, y por casualidad puso su mirada en el matorral en el que se encontraba Tokoro. Durante unos interminables segundos ambos humanos intercambiaron miradas, hasta que finalmente el soldado acorazado tocó algo en su yelmo y activó el visor infrarrojo de su casco, iluminando sus ojos de un tono rojizo. Le había localizado, y era cuestión de segundos que se avisase de su presencia...

Descripción del Individuo

[Imagen: ba9d789e611d9515ca31264fdfd8d2de--cyberpunk-scifi.jpg]

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
0
Resistencia:
0
Velocidad:
0
Agilidad:
0
Destreza:
0
Presencia:
0
Inteligencia:
0
Control de chakra:
0

Vida: 0 Chakra: 0 Estamina: 0

No hay objetos en el inventario.

[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#2
Tokoro avanzaba rápidamente a través del bosque para llegar al campamento Okoshi. Se trataba del puesto fronterizo entre el País del Fuego y el País de los Campos de Arroz, cerca del valle del fin. Debía entregar unos pergaminos con información muy relevante en el campamento y no debía demorarse en hacerlo. Sin embargo, según salió del bosque, supo que no podría hacerlo. Grandes columnas de humo se alzaban en el lugar en el que el campamento Okoshi debería estar. Bajando un poco la mirada veía cómo las llamas comenzaban a expandirse sin control.

- ¿Han atacado el campamento? Debo acercarme un poco más... - pensó el Uchiha, cuyo sharingan ya había activado.

Avanzó sigilosamente hasta quedar a unos 50 metros del campamento, oculto entre los matorrales y la hierba. Desde ahí pudo ver como la torre de vigilancia había colapsado sobre la empalizada. Las tiendas de campaña habían sido completamente destrozadas, y había figuras caminando en todas direcciones. Desde su posición podía escuchar gritos y disparos. Hacía tiempo que no escuchaba estos últimos. ¿Quien estaría usando una tecnología como aquella? Además, un fuerte olor a madera quemada mezclado con sangre inundaba el ambiente. Aquello había sido una auténtica masacre, y parecía que estaba terminando ya.

- Si solo hubiese llegado un poco antes... Quizá hubiese podido detener esto... ¿Cuántas bajas habrá? Espero que haya podido salvarse alguien... - pensaba Tokoro desde su posición mientras intentaba analizar la situación.

Sin embargo, no tuvo tiempo para pensar mucho más, ya que de pronto una figura surgió desde el campamento, situándose en la brecha de la empalizada. ¿Qué era aquello? Nunca había visto nada parecido. Tenía forma humana, pero parecía estar recubierto por un traje negro metálico. En sus manos parecía portar un arma de fuego y en sus espalda un arma más tradicional.

- ¿Un shinobi? ¿Quién tiene tal tecnología? - pensaba el Uchiha mientras intentaba analizar la situación.

De pronto aquel shinobi pareció quedarse mirando hacia su posición. Durante unos segundos que se hicieron eternos, parecían estar mirándose fijamente, aunque Tokoro no tenía claro si le había visto o no, puesto que estaba bastante bien escondido, y no parecía estar usando ninguna técnica que le permitiese localizarle. Sin embargo aquel guerrero llevó su mano hasta su yelmo, de tal forma que sus ojos se iluminaron.

- ¿Un visor? No puedo permitir que de la voz de alarma.

Tokoro apenas tuvo tiempo de pensar aquello. Si no actuaba con rapidez, el guardia daría la voz de alarma. Por otro lado, si se acercaba para acabar con él, podría ser visto por otros enemigos. Sin embargo sabía que no tenía alternativa, tendría que arriesgarse e intentar acabar con él en un instante, esperando que no hubiese nadie más. Según vio como se activaba aquel sensor, prácticamente se teletransportó hasta que estuvo dentro de su rango y, sin necesidad de hacer sellos, de su mano surgió casi instantáneamente un filo formado por chakra raiton que intentó seccionar su cuello.

Técnicas

Uchiha Sharingan (tercera fase)

ID:
196
Nivel:
4
Requisitos
Requiere Sharingan (segunda fase) aprendido.
Sellos
No.
Descripcion
El usuario es capaz de activar el sharingan en ambos ojos. Estos sharingans tendrán tres aspas. Gracias a este sharingan el usuario puede ver con claridad los movimientos del rival, sean del nivel que sean. Los verá con tanta claridad que podrá imitarlos instantáneamente, siempre que el rival sea de hasta un nivel superior. También se podrá anticipar a aquellos que sean de hasta un nivel superior. Además podrá ver el chakra que fluya en el aire o en las técnicas, comprendiendo fácilmente el funcionamiento de las mismas. Mientras esté activado, puede saber con claridad si está en un genjutsu de cualquier nivel. Este sharingan puede copiar las técnicas que haya visto siempre y cuando sean del mismo nivel o inferior.
Además, este sharingan puede ver el flujo de chakra de las personas, sabiendo si se encuentran en un genjutsu o no, o si le queda mucho o poco chakra a dicha persona.
También será capaz de distinguir el chakra por su color, pudiendo distinguir a una persona por su color de chakra, al igual que el de sus técnicas o el chakra que se encuentre fluyendo por el aire. Además, será capaz de determinar cuanto chakra tiene un ser.
Nota: Si se aprende esta técnica, dejará de poder usarse la segunda fase del sharingan.
Efectos
Gasto de chakra por turno:
5

Ninjutsu Shunshin no Jutsu

ID:
11
Nivel:
2
Sellos
No.
Descripcion
El usuario concentra chakra en sus pies para desplazarse a una velocidad anormalmente rápida, de tal forma que parecerá un teletrasporte (pero no lo será). Puede desplazarse un máximo de 40 metros, y en caso de no disponer de una técnica activada que le permita ver y/o sentir como se desplaza, lo hará en un trazado que haya previsto de antemano. Es decir, si con esta técnica pretende, por ejemplo, introducirse en un edificio, no podrá hacerlo adecuadamente al no saber lo que hay en su trayectoria una vez DENTRO del edificio, desplazándose a gran velocidad solo hasta donde pudiese haber planeado la trayectoria al 100%. En caso de no disponer de la técnica mencionada anteriormente, al acabar el desplazamiento, el usuario quedará aturdido un par de segundos.
Nota: No puede desplazar a nadie junto a él.
Efectos
Gasto de chakra:
25

Raiton Raiton: Chidori Eisou

ID:
318
Nivel:
6
Requisitos
Requiere Raiton: Chidori.
Sellos
No.
Descripcion
El usuario extiende el chakra en forma de filo de hasta 10 metros para empalar/cortar a un enemigo. El daño es fatal de dar en órganos vitales, y de lo contrario resta el daño.
Nivel 7: De empalar a un objetivo, el usuario puede hacer que la punta de la lanza se divida en varias, para atravesar otros órganos vitales si no lo ha hecho anteriormente.
Efectos
Gasto de chakra:
50
Efectos en el rival
Vida:
70

Estadísticas e inventario

Nivel: 8
Especialización: Ninjutsu
Todos los Ninjutsus, tanto elementales como no elementales reciben una bonificación de 10 puntos de daño. La velocidad de los sellos del ninja especialista en Ninjutsu son un nivel superior.
Fuerza:
70
Resistencia:
80
Velocidad:
70
Agilidad:
70
Destreza:
70
Presencia:
70
Inteligencia:
70
Control de chakra:
80

Vida: 460 Chakra: 520 Estamina: 573

Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3, Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3, Chaleco ninja, Píldora soldado, Píldora soldado, Píldora soldado, Tanto, Tanto, Ninjato, Ninjato.

- Narro / Hablo / Pienso -
[Imagen: dsvhRKu.png]
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#3
El movimiento fue rápido, pero el supersoldado pudo preveerlo gracias a la activación de su visor in extremos. El ente se colocó a una distancia mínima y realizó un corte perfecto con su arma electrificada a la altura del cuello, pero surgió algo que no había previso del todo. El ente se colocó a una distancia mínima y realizó un corte perfecto con su filo electrificado a la altura del cuello, pero surgió algo que no había previso del todo debido a la alta velocidad previamente adquirida. La armadura del guerrero era enorme y su portador la utilizó como defensa inclinándose hacia la derecha. De este modo, el corte se produjo a la altura de la clavícula hacia abajo, hasta el pectoral. Hubo sangre y dolor, pero por suerte ningún órgano vital o hueso había sido seccionado. Ahora el Uchiha se encontraba a la defensiva, y a una distancia peligrosamente escasa de su rival.

En un acto casi reflejo, el guerrero golpeó con la culata del arma a Tokoro en el viente, que estaba desprotegido a causa de su posición. Aunque predijo el movimiento, nada pudo hacer por bloquearlo o esquivarlo y lo recibió de lleno en la boca del estómago. No fue demasiado fuerte, pero lo justo como para crear algo de distancia entre ellos. Tras el impacto retrocedió tres pasos y se inclinó levemente, dolorido. El guerrero masculló unas palabras metalizadas ininteligibles en un idioma extraño a través de su yelmo, y apuntó al shinobi con su puño derecho. De este salió una fina pero alargada llamarada en dirección a su rostro. La distancia era muy corta, peligrosamente corta. Mientras, con la mano zurda mantenía el fusil sostenido con fuerza, como si fuese una lanza con la bayoneta colocada.
[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#4
El movimiento de Tokoro no había sido tan letal como había calculado. Aquella armadura era bastante más resistente de lo esperado, y el shinobi parecía contar con algún sistema de apoyo que le había permitido predecir su movimiento instantáneo. Así pues, Tokoro había dejado la guardia baja por un solo momento. Podría haber sido un momento letal, sin embargo parecía que su rival también había sido sorprendido, y lo único que alcanzó a hacer fue golpearle con la culata de su arma, de tal manera que el Uchiha salió disparado unos metros hacia atrás. A su vez, su enemigo retrocedió también unos pasos mientras se aquejaba del dolor producido por el corte de Tokoro. Comenzó a mascullar unas palabras que el Uchiha no pudo entender y, de pronto, disparó lo que parecía una fina llamarada a su rostro. Con ayuda de su sharingan, Tokoro maniobró agachándose hacia abajo para esquivarlo con sencillez mientras no perdía de vista el fusil que sostenía, preparado para salir de su trayectoria si lo necesitase. Sin embargo, Tokoro no tenía intención de permitirle usarlo. Antes de que su rival pudiese hacer nada, una ola de rayos se expandió instantáneamente desde el cuerpo del Uchiha en todas direcciones. Gracias a aquella técnica dejaría a su rival inmóvil durante unos segundos. Puede que su armadura le hubiese protegido en un principio de este ataque, pero Tokoro la había roto, de tal forma que la corriente podría afectar a su rival abriéndose paso a través de aquel corte, inmovilizándole. El Uchiha avanzó a gran velocidad mientras un gran cúmulo de chakra se formaba en su mano y, sin dudarlo, atravesó el corazón de su rival con la intención de fulminarlo.

Técnicas usadas

Uchiha Sharingan (tercera fase)

ID:
196
Nivel:
4
Requisitos
Requiere Sharingan (segunda fase) aprendido.
Sellos
No.
Descripcion
El usuario es capaz de activar el sharingan en ambos ojos. Estos sharingans tendrán tres aspas. Gracias a este sharingan el usuario puede ver con claridad los movimientos del rival, sean del nivel que sean. Los verá con tanta claridad que podrá imitarlos instantáneamente, siempre que el rival sea de hasta un nivel superior. También se podrá anticipar a aquellos que sean de hasta un nivel superior. Además podrá ver el chakra que fluya en el aire o en las técnicas, comprendiendo fácilmente el funcionamiento de las mismas. Mientras esté activado, puede saber con claridad si está en un genjutsu de cualquier nivel. Este sharingan puede copiar las técnicas que haya visto siempre y cuando sean del mismo nivel o inferior.
Además, este sharingan puede ver el flujo de chakra de las personas, sabiendo si se encuentran en un genjutsu o no, o si le queda mucho o poco chakra a dicha persona.
También será capaz de distinguir el chakra por su color, pudiendo distinguir a una persona por su color de chakra, al igual que el de sus técnicas o el chakra que se encuentre fluyendo por el aire. Además, será capaz de determinar cuanto chakra tiene un ser.
Nota: Si se aprende esta técnica, dejará de poder usarse la segunda fase del sharingan.
Efectos
Gasto de chakra por turno:
5

Raiton Raiton: Chidori Nagashi

ID:
316
Nivel:
4
Requisitos
Requiere Raiton: Chidori.
Sellos
No.
Descripcion
El ninja canaliza un Chidori a través de su cuerpo, haciéndolo fluir como una corriente eléctrica desde el interior hacia el exterior. Causa daño a todo lo que se encuentre hasta 10 metros de distancia del usuario, dejándolo inmovilizando instantáneamente durante un turno. No se puede realizar otra técnica mientras ésta está activa.
A nivel 6 la corriente eléctrica se expande 20 metros.

Efectos
Gasto de chakra por turno:
25
Efectos en el rival
Vida:
30

Raiton Raiton: Raikiri

ID:
319
Nivel:
6
Sellos
No.
Descripcion
Un rayo concentrado en la mano similar al Chidori, pero usando el Control de Forma del Chakra para aumentar su poder de corte y mantenido durante el tiempo que el usuario quiera. Puede cortar otras técnicas Raiton por la mitad, y es capaz de atravesar con suma facilidad el cuerpo humano.
Efectos
Gasto de chakra por turno:
55
Efectos en el rival
Vida:
110
- Narro / Hablo / Pienso -
[Imagen: dsvhRKu.png]
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#5
El ataque del Uchiha encontró su fin el corazón del mismo guerrero. Este se quedó paralizado tras el impacto, pero siguió lanzando llamas por su puño. Su rostro miró hacia abajo y pudo comprobar lo fatal que era su herida. Aún así, aguantó unos segundos en pie antes de desplomarse en el suelo creando un gran estruendo metálico. Su armadura había resistido todo lo posible, pero aquello era casi imposible de parar.

Cuando Tokoro alzó la mirada ante el cadáver del misterioso desconocido, pudo ver como varios pares de ojos rojos comenzaban a iluminarse en la espesura. Habían estado observando el combate en silencio durante todo el tiempo, y ahora emergían con sus armas en manos y previamente preparados. Serían una docena de esos supersoldados, equipados con armaduras y armas de fuego. Le habían rodeado completamente, estando estos a unos veinte metros de distancia. Cuatro de ellos le apuntaban con sus rifles, mientras que otros cuatro estaban preparando los suyos. Otros dos preparaban sellos, y el resto iban desenvainando sus katanas y afilándolas con sus guanteletes - pero no atacaban. Simplemente se quedaron mirando al Uchiha en silencio, manteniendo la distancia. Lo único que se escuchaba era silencio, silencio acompañado de la respiración de sus pesadas máscaras y el chisporroteo de las ascuas y llamas que consumían la torre de vigilancia vencida.
[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#6
Tokoro pudo comprobar cómo su movimiento había tenido éxito, fulminando a su rival en un abrir y cerrar de ojos. El soldado tardó unos segundos en desplomarse en el suelo, y cuando lo hizo provocó un gran estruendo con su armadura metálica al caer.

- Bien... - pensó el Uchiha, sin confiarse todavía.

Pese a su pequeña victoria, de pronto se dio cuenta de que se había visto rodeado. Su movimiento anterior le había acercado demasiado al campo de batalla, y ahora, con un simple vistazo, pudo comprobar como al menos una docena de enemigos le habían rodeado.

- Esto no pinta bien... - pensaba Tokoro mientras veía como los doce se preparaban para acabar con su vida.

Un simple sello le bastó al Uchiha para verse rodeado por cuatro de sus clones, de manera que uno quedó en el centro y otros cuatro rodeándole en todas direcciones, de tal manera que protegían al central de prácticamente cualquier ataque. Debido a esto, las acciones del Tokoro central quedaban ocultas tanto a simple vista como en visores térmicos, ya que las manchas de calor del resto de Tokoros ocultaban al central. A la par que los cuatro Tokoros exteriores sacaban un kunai de cada portakunais (8) y los lanzaban en todas direcciones equitativamente, con intención de golpear a alguno de los misteriosos enemigos, el Tokoro central daba un pisotón al suelo. Además, según los Tokoros exteriores terminaban de lanzar sus kunais, comenzaban a hacer una nueva tanda de sellos. Sin embargo los enemigos del Uchiha debían de prestar atención a algo más que a los Tokoros que allí se encontraban, puesto que desde que dio el pisotón, por el suelo se pudo ver como a toda velocidad comenzaba a expandirse en todas direcciones unas chispas que parecían inundar todo el terreno.

Off

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El Tokoro original es el que ha quedado en el centro.

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Técnica usada:

Raiton Bunya no Jutsu

ID:
97
Nivel:
4
Sellos
Sí.
Descripcion
Tras hacer los sellos, el usuario da un pisotón en el suelo, haciendo que una corriente eléctrica se extienda 50 metros de radio. En caso de llegar a alguna persona, la dejará inmovilizada durante 1 turno.
En niveles superiores se pueden controlar zonas por las que no se expanda.
Efectos
Gasto de chakra:
25
Efectos en el rival
Vida:
35

Hide Mostrado

Los sellos que hacen los Tokoros exteriores son para

Katon Katon: Ryūen Hōka no Jutsu

ID:
299
Nivel:
3
Sellos
Sí.
Descripcion
El ninja acumula chakra Katon dentro de sí mismo y libera 5 llamas con forma de cabeza de dragón, las cuales puede dirigir a diferentes objetivos. Cada cabeza provoca el daño indicado.
Efectos
Gasto de chakra:
20
Efectos en el rival
Vida:
25
Técnica usada:

Uchiha Sharingan (tercera fase)

ID:
196
Nivel:
4
Requisitos
Requiere Sharingan (segunda fase) aprendido.
Sellos
No.
Descripcion
El usuario es capaz de activar el sharingan en ambos ojos. Estos sharingans tendrán tres aspas. Gracias a este sharingan el usuario puede ver con claridad los movimientos del rival, sean del nivel que sean. Los verá con tanta claridad que podrá imitarlos instantáneamente, siempre que el rival sea de hasta un nivel superior. También se podrá anticipar a aquellos que sean de hasta un nivel superior. Además podrá ver el chakra que fluya en el aire o en las técnicas, comprendiendo fácilmente el funcionamiento de las mismas. Mientras esté activado, puede saber con claridad si está en un genjutsu de cualquier nivel. Este sharingan puede copiar las técnicas que haya visto siempre y cuando sean del mismo nivel o inferior.
Además, este sharingan puede ver el flujo de chakra de las personas, sabiendo si se encuentran en un genjutsu o no, o si le queda mucho o poco chakra a dicha persona.
También será capaz de distinguir el chakra por su color, pudiendo distinguir a una persona por su color de chakra, al igual que el de sus técnicas o el chakra que se encuentre fluyendo por el aire. Además, será capaz de determinar cuanto chakra tiene un ser.
Nota: Si se aprende esta técnica, dejará de poder usarse la segunda fase del sharingan.
Efectos
Gasto de chakra por turno:
5

Ninjutsu Kage Bunshin no jutsu

ID:
21
Nivel:
4
Sellos
Uno.
Descripcion
El usuario podrá crear clones idénticos a él, sin embargo, un golpe del mismo nivel, dos de nivel inferior, etc., hará que desaparezca. Todo el gasto de chakra que hagan los clones se traspasará al usuario inmediatamente. Cuando un clon sea destruido, la información que obtuviese pasará al usuario original. Los clones se crean con las características del usuario (si tenía kunais, tendrá kunais. Si tenía una técnica activada, tendrán dicha técnica activada sin gasto adicional a no ser que consuma chakra por turnos, etc.).
Solo se pueden hacer 10 clones a la vez como máximo.
Efectos
Gasto de chakra:
10 por clon.
- Narro / Hablo / Pienso -
[Imagen: dsvhRKu.png]
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#7
Una sola palabra en esa jerga misteriosa y los cuatro tiradores que estaban preparando sus armas giraron los rifles y los clavaron en el suelo con sus bayonetas. Acto seguido juntaron sus manos y esperaron. Los cuatro formaban un cuadrado perfecto alrededor del ninja de Konoha, e instantes después de crear la formación las chispas cesaron. Como si la tierra misma se las hubiese tragado, o como si estas hubiesen sido atraídas hasta los extraños fusiles. Uno de los fusileros rió, y fue lo único que se entendió tras sus máscaras.

No todos los kunai iban bien encaminados. Algunos fueron lanzados simplemente al aire, pero aquellos que sí habían sido lanzados con destreza iban dirigidos hasta el corazón y el rostro de los soldados, puntos críticos. Sin embargo, estos resultaron ineficaces ante la armadura samurai. Aquellos que impactaron en el pecho simplemente rebotaron y cayeron al suelo tras hacer chispa. En otros casos, el guerrero se cubrió el rostro y este rebotó en el antebrazo. Uno de los guerreros incluso desvió el kunai que iba dirigido hacia él con su katana. Si ninguno iba modificado con otro efecto especial, habrían resultado un completo fracaso.

Los otros cuatro soldados que tenían en mano sus fusiles dispararon sin vacilar. Por suerte estaban colocados en una posición que, si el disparo era esquivado, no acertaría a ningún otro soldado. Dos de estos fusileros recibieron un kunai, pero simplemente les rozó el yelmo o chocó contra la coraza y ni se inmutaron. Al igual que estos kunais, los disparos se realizaron apuntando al grupo de clones y al shinobi original. El estruendo fue abrumador, así como el retroceso de las culatas.

VISIÓN DEL SHARINGAN: Gracias a tu sharingan puedes ver que la energía y el chakra que recorrían el suelo fueron dirigidos hasta los fusiles, absorbiendo estos todo el poder. También puedes ver que el flujo de chakra de los guerreros se parece mucho al de un shinobi, con un sistema circulatorio y fluctuaciones fruto de técnicas y jutsus. Es de suponer que tienen conocimientos shinobi, el cual es canalizado por la armadura.
[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#8
Los ojos de Tokoro vieron con claridad como su técnica era absorbida por los fusiles que habían sido clavados en el suelo. ¿Podrían abosrber chakra de cualquier forma que les fuese lanzada? ¿O simplemente podrían redirigirlo desde el suelo como habían hecho? Puede que sus preguntas tuviesen respuesta antes de lo esperado, porque cuando los Tokoros exteriores vieron cómo cuatro de los fusileros les disparaban, lanzaron las técnicas katon que tenían preparadas. Cada uno de ellos disparó cinco cabezas de dragón de tal forma que un total de veinte bolas de fuego fueron disparadas en todas direcciones. Hacia cada enemigo fue dirigida una de ellas y, además, tanto para los ocho fusileros como para los dos que habían realizado sellos fue dirigida una segunda. De esta manera las cabezas de dragón chocaron con las balas, desviándolas o simplemente deteniéndolas completamente.

Sin embargo, los planes del Uchiha no salieron como esperaba. Las balas apenas se desviaron, y sin previo aviso los clones se deshicieron en nubes de humo. De pronto, un gran calor invadió el hombro de Tokoro.

- No... - pensó mientras se llevaba la mano al hombro. Su mano, al igual que sus ojos, se encontraba teñida de rojo. Pese a que los clones habían recibido el impacto de las balas y habían protegido a Tokoro, una de ellas parecía haber sido capaz de atravesar al clon. - No creo que pueda seguir mucho tiempo luchando contra ellos... Son demasiados... Y tienen habilidades poco convencionales, además de esas peligrosas armas... Será mejor que dé un golpe definitivo, aunque tal y como están las cosas, seguramente yo también voy a salir mal parado... - pensó el Uchiha.

Hizo una rapidísima tanda de sellos mientras daba un gran salto de unos 50 metros y, desde el aire, lanzó una bola de fuego de unos 10 metros de diámetro.

- Espero poder aterrizar a salvo... - pensó mientras veía como la bola de fuego poco a poco se acercaba hacia el suelo.

Aquel ataque parecía ridículo. Ni si quiera iba dirigido a ninguno de los enemigos. ¿Había fallado? ¿Había perdido el juicio al verse sobrepasado por tal cantidad de enemigos? El silencio reinaba en aquel lugar, aunque de pronto el aleteo de unos pájaros marchándose de la zona lo interrumpió y, unos segundos después, cuando la bola de fuego impactó contra el terreno, aquel silenció dejó paso a prácticamente una de las mayores explosiones que se habrían escuchado en la zona en mucho tiempo. El fuego comenzó a expandirse en todas direcciones sin cesar, golpeando a todos los enemigos a la vez. El sonido de aquella explosión dio paso al del fuego consumiéndolo todo. Toda la zona comenzaba a calcinarse a una velocidad alarmante, así como sus enemigos. Tokoro comenzó a caer. La gran explosión inicial había disminuido drásticamente tras aquellos devastadores efectos. El campo de batalla aún estaba inunadado en llamas, aunque no completamente. El Uchiha maniobró como pudo en el aire para intentar aterrizar en una de las zonas que, pese a haber sido destruidas, no se encontraba en llamas. Cuando lo hizo, un gran dolor le sobrevino en el hombro, lo cual le hizo perder las fuerzas y caer al suelo.

- Espero que eso haya sido suficiente... - pensaba a duras penas. No le quedaban muchas fuerzas, y había usado gran parte de su chakra. - Debo... encontrar refugio... - miraba a todas partes, pero solo veía destrucción.

Tecnica

Hide revelado

Katon Katon: Gōenkyū

ID:
306
Nivel:
6
Requisitos
Requiere Katon: Goukakyuu no Jutsu.
Sellos
Sí.
Descripcion
Como en su técnica predecesora, el usuario lanza una bola de fuego por la boca. Sin embargo, esta tiene un tamaño de 10 metros de diámetro, y viaja una distancia de 200 metros antes de golpear el terreno y calcinar un área de 100x100m.
Efectos
Gasto de chakra:
100
Efectos en el rival
Vida:
170
- Narro / Hablo / Pienso -
[Imagen: dsvhRKu.png]
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#9
Los guerreros habían preparado sellos para una situación desventajosa, como esta que se les presentaba ahora mismo. Cierto era que habían logrado herir a su enemigo y neutralizar sus clones, pero aún se aproximaba un último ataque cuádruple contra la formación de soldados, un ataque que bien podría acabar con el combate en un instante. Los dos samurai que habían hecho sellos levantaron un muro de agua doble que comenzó a expandirse y a rodear a toda la formación, lo cual les protegió de las llamaradas. El muro circular comenzó a dar un rodeo al corro de soldados por su interior, y a levantar una pequeña cortina de vapor al choque de agua y fuego. Estaban a salvo, o eso pensaban ellos.

Su enemigo había cambiado de localización, y se encontraba en el aire preparando un ataque final. Los fusileros le vieron a tiempo, pero no tuvieron márgen de reemplazar los cañones de sus fusiles y de apuntarle. Una llamarada salió del ninja de Konoha y bajó a gran velocidad sobre el terreno, arrasándolo por completo. Ni el doble muro de agua ni las pesadas y resistentes armaduras pudieron parar el fuego. Los hombres se cubrieron el rostro con sus antebrazos, o se dieron media vuelta para agacharse pero fue en vano. Se sucedió una explosión de fuego y agua que dejó una ola de cuerpos sobre el césped húmedo. No todos murieron, pero los que sobrevivieron habían quedado incapacitados por el resto del combate, arrastrándose por el suelo.

Una victoria total, o eso parecía. Sin previo aviso, una explosión sacudió a Tokoro desde su espalda y le hizo caer en picado. La caída fue devastadora y le dejó malherido, quizá con alguna costilla rota. No podía levantarse, y se arrastraba donde antes había caído la llamarada. Al igual que los soldados supervivientes, se arrastró por el suelo en busca de refugio, pero no llegó muy lejos. Recibió un pisitón en la espalda que le hizo morder el césped, y posteriormente una patada en el costal que le hizo rodar boca arriba. Allí pudo comprobar cómo uno de esos supersoldados, en este caso con un yelmo y hombreras de color rojizo, trasteaba con un extraño tubo que salía de su antebrazo humeante. Otros guerreros aparecieron detrás de él, hablando entre susurros en una extraña jerga mecánica que el Uchiha no podía descifrar.

- Ahhh... Va bule teeva? Var gnoelaedt. - dijo el del casco y hombreras rojas. Mirando al Uchiha. Parecía ser el líder.

Igdat, ma nemae. Vort u estedaa. - respondió un segundo, a su diestra.

El líder se desabrochó la máscara y se la retiró sujetando el tubo de esta. Sin quitarse el yelmo miró al Uchiha a los ojos, que había perdido el sharingan por el esfuerzo. Se trataba de un hombre de corta edad, quizá de unos 25 o 26 años. Tenía una leve perilla y sus ojos eran dorados como el sol, pero carecía de pelo. Ambos intercambiados miradas unos instantes, hasta que finalmente el guerrero puso cara de asco y escupió a Tokoro a la cara, para posteriormente girarse y dar una última orden a sus hombres, antes de desaparecer de la escena...

Llevadlo con el resto. Que sirva de ejemplo para los muchachos.

Dja, var taata. - respondió nuevamente el suboficial.

Un guerrero tomó a Tokoro del pelo con sus enguantadas manos, y lo arrastró hasta el interior del campamento. El dolor por el tirón de la cabellera y ser arrastrado era inmenso, y apenas permitía al Uchiha pensar con claridad. Sin embargo comenzaba a entender cómo funcionaban esos yelmos y máscaras. Mientras los hombres las tuviesen puestas, sus voces eran distorsionadas hasta una jerga incomprensible, casi como si fuese otro idioma, un modo de comunicación secreto que permitía a los soldados una coordinación total. Durante el "paseo" por el devastado campamento, Tokoro pudo presenciar varios cádaveres de ninjas de Konoha tendidos en el suelo. Tanto en las tiendas de campaña como en la torre o en la montaña de suministros, los cuales ahora estaban siendo recogidos por los desconocidos guerreros y montado en carretas tiradas por caballos.

Finalmente se detuvieron, en el centro exacto del campamento. Había una hoguera enorme, y alrededor de ella había media docena de cadáveres decapitados. Colocaron a Tokoro sobre un tocón de madera, con el suello bien estirado y los brazos a la espalda, pero sin atar. Apareció en escena un guerrero equipado con un gran hacha de guerra, cuyo filo comenzó a brillar en un tono azulado propio del chakra. Una veintena de guerreros observaba la escena, expectantes por ver morir al asesino de una docena de sus compañeros. Había llegado el momento del último suspiro de tokoro...





                                                                                                                                                                                    ... ¿o no?
[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#10
De pronto Tokoro se vio sorprendido por un impacto a su espalda. Sus intentos de aterrizar correctamente se vieron frustrados y cayó como si fuese un peso muerto contra el suelo, haciéndose bastante daño. Intentó arrastrarse por el suelo en busca de refugió, pero antes de que pudiese hacer nada, alguien le pisó la espalda, impidiéndole moverse. Las cosas parecían sucederse en el exterior, pero Tokoro se encontraba en tal estado que, en esos momentos, era completamente ajeno de lo que le rodeaba.

- Apenas me queda chakra... Estoy siendo capturado por los enemigos... El puesto de guardia ha sido completamente destruido y mis compañeros aniquilados... ¿Quiénes son estos enemigos? ¿Qué quieren? ¿Cómo han obtenido esta tecnología? - pensaba el Uchiha.

Sus pensamientos iban como un torrente desbocado. Intentaba encontrar una respuesta que le sacase de aquel embrollo, pero en su estado actual era complicado. Aprovechó el estar sin hacer nada para acumular una pequeña porción de chakra, pero de pronto el dolor le hizo salir de su mundo y volver a la realidad. Le habían cogido del pelo y le llevaban a rastras a través del campamento hasta el centro. Por el camino pudo ver la masacre que allí había acontecido. No oponía resistencia, ya que apenas le quedaban fuerzas. Sin embargo todavía intentaba urdir algún plan para escapar de allí. De pronto, vio una de las cabezas decapitadas. Y allí lo vio. Uno de sus compañeros de la hoja. Le conocía. Había hecho alguna misión con él e incluso habían salido un par de veces a tomar algo. Tenía familia y un hijo en camino. Y su vida había sido truncada, y la de su familia arruinada. Pasó la vista por el campo de batalla. Vio los cadáveres, las cabezas. Prácticamente conocía a todos los shinobis de Konoha que habían perecido en el campo de batalla, aunque fuese simplemente de vista o de alguna misión puntual. Fue en ese instante cuando su cabeza dejó de funcionar. No había nada que hacer... No había salida... Ahora simplemente escuchaba el sonido que hacía la tierra al ser arrastrado por ella.

Cuando llegaron al centro del campamento, sus enemigos colocaron a Tokoro sobre un tocón de madera. También había un gran guerrero con una guadaña. Moriría decapitado, al igual que sus compañeros. El arma comenzó a tomar un tono azulado al ser recubierto con chakra, y una veintena de enemigos observaban la escena, esperando la venganza por lo que le habían hecho a sus compañeros.

Por la cabeza del Uchiha comenzaron a pasar distintas imágenes. Sus padres... Su hermano muerto... Sus amigos... Sus compañeros... La gente de la aldea... Si habían atacado el puesto avanzado de Konoha, ¿quién impediría que el siguiente objetivo fuese la propia villa?

- Un momento... Chakra... Todavía tengo algo de chakra... - dijo, mientras en sus negros ojos se reflejaba el filo de la guadaña.

De pronto una corriente eléctrica surgió de su cuerpo y, aunque su radio de alcance fue bastante más pequeño que el de otras veces, fue suficiente para alcanzar al guerrero de la guadaña y aquellos que restringían los movimientos del Uchiha. Se irguió, subió la guardia y se alejó levemente de sus enemigos dando un pequeño salto hacia atrás. Sin embargo sus piernas flaquearon y, tras volverse a apoyar en el suelo, no pudo evitar que sus rodillas cediesen y caer de espaldas al suelo.

- No puedo caer aquí... Hay gente que me espera... Hay gente a la que debo proteger... - pensaba mientras desesperadamente comenzaba volvía a ponerse de pie y comenzaba a desenfundar su ninjato.

Técnica

Raiton Raiton: Chidori Nagashi

ID:
316
Nivel:
4
Requisitos
Requiere Raiton: Chidori.
Sellos
No.
Descripcion
El ninja canaliza un Chidori a través de su cuerpo, haciéndolo fluir como una corriente eléctrica desde el interior hacia el exterior. Causa daño a todo lo que se encuentre hasta 10 metros de distancia del usuario, dejándolo inmovilizando instantáneamente durante un turno. No se puede realizar otra técnica mientras ésta está activa.
A nivel 6 la corriente eléctrica se expande 20 metros.

Efectos
Gasto de chakra por turno:
25
Efectos en el rival
Vida:
30
- Narro / Hablo / Pienso -
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#11
La descarga eléctrica hizo retroceder al verdugo y a quienes mantenían quieto al Uchiha. Los dos de los tres dieron unos pasos hacia atrás y cayeron de culo en el suelo, mientras que el tercero simplemente se hizo el fuerte y dejó que su armadura absorbiese la descarga. En pocos segundos, los tres volvían a estar en pie como si nada hubiese ocurrido, salvo un leve entumecimiento en las pantorrillas. En cambio, el ninja de Konoha había intentado huir una vez más, cayendo al suelo de bruces. Más de un guerrero de los que observaban la escena estalló en risas, mientras los oficiales vociferaban órdenes a sus subordinados. El verdugo, que había soltado el hacha en un acto reflejo, caminó de manera apresurada hasta el Uchiha y le comenzó a patear las costillas, una y otra y otra vez. A la novena patada pareció ser suficiente, porque un compañero suyo le apartó del cuerpo de Tokoro.

Njah esha, njah esha. Uz parkaala i torinen. - intentó tranquilizarle un compañero.

Uzha, partanaan... - dijo quitándose el yelmo y la máscara, malhumorado. - Este perro no quiere morir aún, ¿verdad? - dijo asestándole una décima patada. - Llevadle al poste, el comandante dijo usarlo de ejemplo. Vamos a divertirnos. - dijo mientras intentaba zafarse del guantelete del brazo derecho, y comenzaba a masajear la muñeca, la cual aún seguía algo paralizada.

Arrastraron al ninja de Konoha hasta un poste clavado en el suelo, y le ataron allí de cara a la madera. Antes, los soldados habían tomado la precaución de colocarle un sello de anulación de chakra en la frente, para evitar posibles nuevos intentos de evasión. Le privaron de su chaleco reglamentario y le rasgaron las vestiduras, dejándole la espalda al aire libre. Ahora sí que no tenía oportunidad de escapar, y los hombres vitoreaban a los torturadores. Uno de ellos sacó de su cinturón un pequeño palo de madera, que tras recibir chakra desplegó hasta una docena de pequeños látigos de energía.

Un latigazo. Dos latigazos. Cinco latigazos. Diez. Quince, Veintisiete. Parecía que no iba a parar, hasta que un compañero le empujó a un lado y empezó a reprocharle su actitud, apuntando con el dedo índice a la espalda demacrada del ANBU. No le reprochaba su falta de misericordia o compasión, sino que iba a acabar con el juego del resto.

¿¿Es que eres idiota?? Vas a matarlo antes de que podamos disfrutar el resto. ¡Mira, lo has dejado inconsciente!

- Paprukje, misanije taradba...

- ¡Cállate! - le interrumpió el primero - Echadle un cubo de agua, que despierte. Y por tu bien mejor que no haya muerto.

Dicho y hecho, uno de los soldados enfundados en armadura negra que observaba como un espectador tomó un cubo de agua y se lo lanzó a un Tokoro aún atado al poste. Este volvió en sí rápidamente, respirando a bocanadas el gélido aire nocturno. Los guerreros no tardaron en desatarlo y llevarlo a rastras nuevamente hasta un carro de madera de dos ruedas. Allí le tumbaron boca arriba, haciendo que sus heridas rozaran la áspera madera. El dolor era insoportable, y sus gritos se oían en la lejanía. Le ataron de manos y pies a los extremos del remolque, y en esta ocasión fue el guerrero sin yelmo el que tomó la iniciativa.

Esto va por mi padre, bastardo. - dijo clavando una astilla de madera muy fina en un extremo pero gruesa en el otro en la uña del dedo gordo de Tokoro, en el pie izquierdo. Tomando un martillo, golpeó con fuerza la parte gruesa produciendo un dolor inimaginable al Uchiha. La astilla subió y se clavó en la carne, pero aún no había terminado. Un segundo golpe la subió aún más, pero fue el tercero el peor de todos, pues hizo saltar la uña y separarla del dedo. - Y la noche solo acaba de empezar, perro. - dijo escupiendo al rostro del ninja de Konoha.

Aún le quedaban varias de estas astillas en la mano, y fue colocándola en los otros dedos del pie. Tokoro perdió la cuenta al segundo martillazo, el dolor solo era aditivo y no creía poder aguantar más. Cerró los ojos, intentó pensar en otra cosa, pero un corte en el pecho desde el esternón hasta el ombligo le hizo salir de sus ensueños. Otro guerrero, armado con un pequeño tanto, le había hecho un pequeño corte, no demasiado profundo. Tras ello, examinó su hoja y asintió viendo caer la sangre. Los hombres reían y bebían despreocupados. La gran mayoría se había retirado el yelmo y la máscara. Y Tokoro solo pudo pensar en una cosa mientras iba perdiendo sus uñas: que después de todo solo eran hombres.
[Imagen: hayate-narrador.gif]
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#12
Cuando Tokoro cayó, pudo escuchar como varios de los allí presentes estallaban en risotadas, mientras que otro de los soldados le volvía a capturar. No solo la técnica no había tenido un gran radio de alcance, sino que tampoco había sido ni lo suficientemente potente como para noquear a ninguna de las personas que se encontraban junto a él. Sin embargo, parecía que había conseguido evitar su muerte, al menos por el momento.

Le volvieron a llevar a rastras por el campamento y, tras pegarle un sello de anulación de chakra, se encargaron de atarle contra uno de los troncos que había. Tokoro sabía perfectamente lo que significaba aquello. Y esta vez no podría usar alguna de sus técnicas para intentar escapar. Parecía que el destino había decidido que tenía que terminar allí, sin escapatoria... ¿Cuándo había sido la última vez que había estado en una encrucijada de tal importancia? ¿Si quiera lo había estado alguna vez? Sí... Había habido una vez... Sin embargo cuando había comenzado a recordarlo, sintió un terrible dolor en la espalda. La tortura había comenzado. Habían desnudado su espalda y habían comenzado a darle latigazos. Uno... Dos... Cinco... Diez... Quince... Veintisiete... Tokoro ya se encontraba lo suficientemente débil y, cuando empezaron a fustigarle, su visión comenzó a tornarse negra. Los sonidos comenzaron a desvanecerse. Todo parecía poco a poco irse apagando... Incluso el dolor...

Tokoro suspiró, casi como aliviado. Abrió los ojos y no vio absolutamente. Oscuridad total. Todo se encontraba completamente vacío. Movió su mirada hacia el suelo y vio, como si se tratara de algo que ocurría lejísimos, una pequeña luz.

- ¿Estoy volando? - pensó, aunque pareció reverberar por todo el lugar.

De pronto comenzó a caer. Cada vez más y más velozmente se acercaba a aquel foco de luz. Cada vez sentía más y más calor, hasta que de pronto comenzó a visualizarlo. Un bosque. ¿Aquel bosque? Su rápida caída se detuvo en seco en mitad del aire, a unos cuantos metros de aquel lugar. Se encontraba completamente en llamas. Comenzó a ver personas... Desesperadas... Comenzó a escuchar sus gritos. Muchos estaban envueltos en llamas. El incendio les había atrapado. También comenzó a oler la carne quemada... La sangre que había inundado todo el lugar. Sintió como si tuviese ganas de vomitar, aunque parecía no poder hacerlo en aquel momento. Poco a poco se acercaba, sin quererlo, al bosque. Sin embargo notó algo curioso, y es que el fuego no le quemaba. Descendió entre las hojas y se internó en el bosque. Había cadáveres quemados por doquier. Algunos jóvenes corrían sin rumbo fijo intentando huir de las llamas, aunque era en balde, ya que estaban por todo el lugar. ¿Por qué estaba viendo todo aquello?

- Verdaderamente fue... Una masacre... - pensó apenado el Uchiha, que de pronto vio a su versión joven corriendo directamente hacia su yo presente, huyendo de las llamas e intentando salvar la vida.

Setenta metros... Cuarenta... Veinte... Diez... Cinco... Uno... De pronto una oleada de frío le hizo abrir los ojos mientras cogía una gran bocanada de aire, volviendo al mundo real. El calor que sentía hacía unos momentos había pasado a un tremendo frío, casi como si se estuviese helando. Los guerreros le desataron y comenzaron a moverle hacia un carro de madera, en la cual rozaban sus heridas provocándole un tremendo dolor debido al cual no podía evitar contener sus gritos de dolor.

- Esto va por mi padre, bastardo. - dijo uno de los guerreros.

Tokoro se encontraba tan exhausto que ni si quiera pudo responderle. No sabía exactamente que estaba sucediendo. Apenas había retomado la consciencia. Pero de pronto sintió un agudo dolor en el dedo gordo del pie. No pudo evitar chillar de dolor. Otro golpe, y sintió un dolor aún más intenso. El dolor se extendía por todo su cuerpo, realmente estaba llegando a su límite. Su uña había sido arrancada de cuajo, y parecía que todavía no habían terminado con él. No recordaba ninguna situación en la que se hubiese visto más comprometido que en aquella. Simplemente... Si hubiese muerto en aquel bosque... Al menos ahora estaría en paz.

Los guerreros siguieron con la siguiente uña. Parecía que el Uchiha no podía más. Cerro los ojos, intento evadirse. Volver al mundo en el que se encontraba hacía un momento. Sin embargo un nuevo dolor se lo impidió. Abrió nuevamente los ojos con brusquedad y comprobó como le estaban rajando desde el esternón hasta el ombligo. Un desgarrador grito salió de su boca. Incluso se estaba quedando ya sin voz. Volvía a sentir el frío y el calor a la vez... Era una sensación tan... Extraña...
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#13
Cuando acabó con las uñas, el guerrero que las había estado arrancando tomó un kunai del muslo del shinobi. Lo miró con curisosidad, e incluso se lo clavó en la yema de su pulgar para ver cuán afilado estaba. Asintió, y se dirigió nuevamente hasta el dedo gordo del pie izquierdo de Tokoro. Hizo un fino corte desde el comienzo del dedo hasta el final de la falange, el cual no era demasiado profundo ni tampoco produzco un severo sangrado. A continuación comenzó a levantar la piel con la punta del kunai, produciendo un gran dolor intermitente. Poco a poco fue levantando la piel alrededor de todo el dedo hasta que logró desollarlo por completo. Por último, con mucho cuidado y cariño, comenzó a soplarlo. Cada gota de sangre que goteaba por él era como mil agujas clavándose en las sienes del Uchiha.

Un hombre desnudo guarda secretos, pero un hombre desollado no. - a continuación golpeó el pecho del ninja de Tokoro con gran fuerza, hasta dejarle sin respiración. Acto seguido, le susurró al oído. - El dedo se irá pudriendo, sentirás la piel putrefacta en cada parte de tu cuerpo, gritarás y llorarás, hasta que finalmente me supliques que te lo corte. Y yo cumpliré tus deseos. Que descanses.

El guerrero se alejó del cuerpo, y lo dejó allí tumbado en el carromato. Se estaban divirtiendo mucho, pero tenían trabajo que hacer. Todos los suministros que había en el campamento y que se encontraban en buen estado estaban siendo cargados en carruajes tirados por caballos y mulas, para poder ser transportados a un lugar desconocido. Así, dejaron descansar a Tokoro, entre gritos y lloros... durante una o dos horas.
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#14
Aquellos hombres siguieron torturando a Tokoro hasta que se quedó sin uñas. Sin embargo aquello no había sido suficiente, puesto que, cuando aquello parecía haber terminado, el guerrero sacó un kunai y comenzó a arrancarle al Uchiha la piel del dedo, produciéndole un gran dolor. Pese a esto, intentaba reprimir sus gritos para no darle la satisfacción a aquella persona de escucharle sufrir. Aquello era más llevadero que las uñas, aunque sabía perfectamente que las consecuencias eran mucho más letales. Al parecer le desollarían vivo. Tras eso no cabía duda de que moriría. Al menos su final estaba cerca. Sin embargo el hombre se detuvo tras arrancar la piel de un solo dedo, y le dio un golpe a Tokoro en el pecho que le dejó sin respiración.

 - El dedo se irá pudriendo, sentirás la piel putrefacta en cada parte de tu cuerpo, gritarás y llorarás, hasta que finalmente me supliques que te lo corte. Y yo cumpliré tus deseos. Que descanses. - le dijo, tras lo cual se marchó.

Tokoro se había quedado solo en aquella sala. Sabía que su final estaba cerca. ¿Por qué alargar el sufrimiento más de lo necesario? Si se arrancaba la lengua en aquel preciso instante, moriría desangrado y todo terminaría. Respiró un par de veces profundamente. Pensó en sus familiares. Sus amigos. Había sido una buena vida... Y sonrió... Lo único que le apenaba era no poder avisarles del mal inminente que se acercaba... Estuvo un par de segundos sin respirar, y se mordió la lengua con todas sus fuerzas.

...

Pero no pasó nada. Apenas una leve herida... No tenía fuerzas si quiera para hacer eso... Una lágrima comenzó a brotar de su ojo... Después otra... Y otra... Tokoro no pudo contener más sus lágrimas que comenzaron a caer por su rostro hasta aterrizar en el suelo. Sin embargo lloraba en silencio. No quería alertar a sus torturadores. Pasaron unos minutos y el Uchiha volvió a tranquilizarse. Cerró los ojos. Intentó tranquilizar su respiración. El dolor era insoportable. Lo único que quería en ese momento era morir.
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#15
Los guerreros siguieron cargando el equipo hasta el amanecer. Cuando todos los carros fueron evacuados, solo una pequeña hueste de veinte hombres quedó en el desolado campamento. Los fuegos ya se habían extinguido, y solo quedaban ascuas y columnas de humo a punto de extinguirse. Ya nada retenía al equipo de asalto en aquella nación. No quedaba nada de interés. Bueno, Uchiha...

Fue otro guerrero diferente de los iniciales quien tomó especial interés en el prisionero. Se acercó a él, y vio que todavía respiraba. Le tomó del pelo, ahora grisáceo y encrespado, y cuando tiró un poco se quedó con un mechón de este en la mano. Asqueado, lo tiró al suelo y llamó a sus compañeros a voces, entre risas.

¡Eh, mirad! Os olvidábais de este pobre desgraciado. Se le está poniendo el pelo blanco, ¡Ja!

Hijos de puta... mirad, lo han dejado medio muerto. Se suponía que íbamos a divertirnos todos... diablos.

El segundo de estos guerreros le miró a los ojos, algo apenado por no poder divertirse con él. Se giró a sus compañeros y esbozó una sonrisa:

500 ryo al que consiga arrancarle un grito desgarrador, ¡sin matarlo! ¿Apuestas? - dijo levantando las cejas.

Yo mismo, déjame ese taburete. - dijo sentándose a su lado, y sacando un kunai de su bota. - Dadme veinte minutos y lo tendrás aullando a la luna, como los lobos.

Diez minutos. No tenemos todo el día. Debemos recoger lo último que quede, fusilarlo y volver a casa.

El soldado empezó realizando un corte horizontal en el antebrazo del ANBU, bastante profundo. A continuación, comenzó a hurgar con el cuchillo en la herida, toqueteando la carne y hasta el mismo hueso. Cuanto más hurgaba, más dolía. Incluso hacía más grande el corte estirando el borde de la herida. Era imposible no contener los gritos con semejante tortura. Ciertamente, este guerrero se había ganado los 500 ryo en apenas cinco minutos. No duró mucho más, pues su superior le detuvo.

Suficiente, llevadle otra vez al poste y preparad los fusiles. Tenemos prisa.

Sí señor, a sus órdenes. - dijo el guerrero levantándose de su asiento.

De los veinte guerreros, unos seis se pusieron el fila, con sus yelmos y máscaras puestos. Tenían los fusiles alineados con su cuerpo, firmes, esperando la orden de su superior. El resto de soldados estaban empaquetando sus cosas, poniéndose el equipo y realizando un mantenimiento leve de sus armas, pero aprovechaban para observar la escena. Dos hombres llevaban a rastras a Tokoro hasta el poste donde anteriormente le habían azotado. Todo parecía ir bien, hasta que a mitad de camino el pergamino de sellado de su frente se desprendió... Nadie se dio cuenta, ni los tiradores ni los oficiales. Ni siquiera los que le llevaban en volandas.
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#16
Pasaron las horas y los guerreros volvieron hasta Tokoro. El propio estrés de la situación le había provocado que su pelo cambiase de color. Aquellos hombres bromeaban entre ellos e incluso apostaron para ver si podían hacer gritar a Tokoro antes de diez minutos. Uno de ellos lo intentó, sin embargo no tuvo éxito. Tokoro llevaba inconsciente varias horas y, pese a que todavía seguía vivo, no respondía a estímulos externos. ¿O a caso es que ya no tenía ni fuerzas para reaccionar? Desde luego no podía estar fingiendo. No al menos con la herida que le acababan de hacer, que hubiese hecho gritar a cualquiera. Sin embargo para el Uchiha no había nada. Todo era vacío. Oscuridad total.

Allí se encontraba, de pie, en mitad de la nada. Él solo y sus pensamientos. Ni si quiera él mismo sabía dónde estaba.

- ¿He... muerto? - se preguntó a si mismo en voz alta. - No... El dolor no ha desaparecido... - comenzó a mirarse el cuerpo, y pudo ver todas las heridas que le habían hecho. Seguían abiertas, algunas sangraban, otras simplemente tenían mal aspecto. También pudo ver sus dedos, sin ninguna uña tras haber sido torturado durante horas.

Se pasó la mano por la espalda. Allí también había irregularidades que antes no había. Aquellos latigazos le habían pasado factura.

- Sin embargo... No es un dolor focalizado. - dijo, mientras pasaba la mano por el corte que le habían hecho desde el esternón al ombligo. - Es como... Una sensación general... - pensaba en voz alta mientras intentaba encontrar respuesta a aquel extraño suceso. - ¿Dónde... Estoy? - se preguntó.

- ¿Dónde estás? - escuchó una voz de pronto. Le resultaba bastante familiar. Cuando se dio la vuelta lo vio, su hermano. Había fallecido años atrás en la guerra civil de Suna. - ¿Acaso importa? Mírate... ¿Cómo has llegado a eso? - le preguntó. Tokoro guardó silencio. - ¿No dejaste de ser ninja? ¿Por qué volviste? ¿Querías que nadie sufriese lo que has tenido que sufrir tú? Vaya tontería... ¿Por qué evitar que el mundo sufra, cuando ha sido el mundo el que te ha hecho sufrir?

- Pero...

- No hay peros... ¿Quién crees que eres? ¿Un gran héroe que puede establecer la paz mundial? Por favor... Ni si quiera fuiste capaz de protegerme... ¿Me estás diciendo que te preocupa más un ninja de Suna, la aldea que me mató, que la vida de tu propio padre? ¿Que la vida de tu propia madre? ... ... ¿Que mi vida...? - el silencio volvió a reinar aquel lugar. - ¿Por qué te intentas engañar? Deja de vivir en un mundo utópico... ¿No ves que una paz mundial es imposible? Además... Ni aunque la consiguieses se mantendría... ¿No sabes ya lo que pasó? ¿Qué culpa teníais los niños de aquel bosque? Ninguna... Pero este mundo os puso ahí. Intentaste renegar de él y fracasaste. Intentaste cambiarlo y sabes que fracasarás. ¿Por qué no eres más pragmático? Ya sabes lo que dicen... Si no puedes contra ellos... Únete. Nunca podrás evitar la masacre del mundo shinobi... Pero sí puedes paliarla en la aldea... Céntrate en los tuyos. ¿Por qué los demás se merecen tu preocupación? Tú no tienes la suya... Si alguien se interpone en tu camino, deberías eliminarle. Por ejemplo... Estos guerreros, ¿también se merecen la paz que sueñas? No, ¿verdad? En el fondo tú también lo sabes... ¿Qué es lo que se merece esta gente? - le preguntó, esperando una respuesta.

- La muerte... - dijo Tokoro en apenas un susurro.

- ¿Seguro?

- No... Se merecen algo mucho peor... Se merecen una dolorosa muerte... Deben de pagar por todo el sufrimiento que han causado... Si de verdad quiero proteger a la aldea... Lo que debo hacer es acabar con estos enemigos... Acabar con... mis enemigos... Acabar con mis enemigos... - comenzó a repetir, como si se tratase de un mantra.

- Eso es... Lo que verdaderamente debes hacer es proteger a Konoha, y a los Uchiha, tu familia. Lo que debes hacer es aniquilar a todo aquel que se interponga en tu camino. ¿Por qué mostrar piedad contra un enemigo? Si ellos te han atacado, ¿por qué perdonarles la vida? ¿Por qué llegar a un acuerdo? Ellos no lo harían... Este mundo es cruel... Lo sabes... - de fondo parecía volver a verse aquel bosque en llamas. Tokoro se quedó contemplándolo embelesado. - ¿No te arrepientes de haberme perdido?

- Sí... - dijo, mientras esta vez frente a él aparecía un desierto con shinobis luchando.

- ¿Y acaso vas a permitir que vuelva a suceder otra vez?

- No...

- ¿Entonces?

- Acabaré con ellos... Acabaré con todos los que nos vuelvan a hacer daño... Con todos los que se interpongan en nuestro camino...

- Eso es... Cuando tengas dudas, acuérdate de mi, onii-san... Recuerda que, porque te equivocaste, me perdiste... Recuerda cómo este mundo te arrebató a tu hermano pequeño. Recuerda cómo este mundo te ha hecho sufrir... Recuerda que, para proteger algo... Hay que sacrificar algo...

Tokoro ya se encontraba atado contra aquel poste de madera. Una fila de guerreros le apuntaba con sus armas. Estaba apunto de ser ejecutado. De pronto, como si despertase de una pesadilla, abrió los ojos bruscamente. En ellos se pudo ver... ¿Un sharingan? No... Era algo distinto. Algo que aquellos guerreros jamás habían visto. El nerviosismo se apoderó de ellos y, sin esperar ninguna orden, comenzaron a disparar a Tokoro. Sin embargo las balas no llegaron hasta el Uchiha. Algo las había bloqueado a medio camino. Una forma esquelética, acompañada de un aura que envolvía a ambos, recubría a Tokoro, protegiéndole. Las cuerdas que le sujetaban parecieron deshacerse. El nerviosismo de los guerreros comenzó a aumentar más y más, mientras la forma esquelética iba creciendo, apareciendo una cabeza, brazos, musculatura, e incluso un arma y una armadura. Algunos insistían en atacar a su prisionero, mientras que otros comenzaron a huir despavoridos. Los ojos del Uchiha estaban inyectados en sangre, aunque su mirada parecía vacía, sin vida. De pronto unas llamas negras comenzaron a inundar el campo de batalla, impidiendo que alguien pudiese escapar. Alguno de los guerreros intentó apaciguar el fuego con cubos de agua, sin embargo no sirvió para nada.

- No volveré a fallar... - se dijo a sí mismo el Uchiha, mientras en su rostro comenzó a asomar una media sonrisa algo macabra. - Haré los sacrificos que haga falta...
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#17
En un instante, todo volvió a estallar, desatándose un segundo infierno.

Los fusileros pasaron de la incredulidad, al ver cómo sus balas eran detenidas, hasta la locura cuando se impregnaron en llamas. Por mucho que rodasen, por mucho que corrieran, no había nada que pudiesen hacer para salvarse. Tampoco el oficial, que no dejaba de fortarse el rostro, allá donde las llamas se habían impregnado, y tampoco los dos guerreros que habían arrastrado a Tokoro hasta el poste. Se arrastraron por el suelo en busca de una cobertura que nunca llegaron a alcanzar. Murieron calcinados en el suelo, postrados como animales.

Los demás guerreros del campamento gritaban conforme las llamas les alcanzaban. Algunos tuvieron tiempo para tomar su fusil y disparar a la bestia, incluso algunos tuvieron tiempo de retirar el cañón de su fusil y reemplazarlo con uno nuevo ya listo para disparar. El segundo impacto tampoco hizo efecto en aquella monstruosidad y murieron donde estaban. Hombres y caballos corría de un lugar a otro de la escena, impregnados en llamas negras. Un guerrero solitario comenzó a desabrocharse la armadura. Primero los guanteletes, hombreras, rodilleras, grebas, coraza, yelmo, máscara... todo fue en vano. Aunque eliminó la mayoría de las llamas, con que una tocase su piel ya estaba sentenciado. Otro guerrero se lanzó directamente al abrevadero de los caballos, buscando apagar sus llamas. De nada sirvió. Otros incluso se lanzaron al lago cercano, pero murieron ahogados cerca de la orilla. Si no los mataba el fuego, lo haría el peso de su armadura metálica.

Duró pocos minutos, y tras el infierno llegó la calma.
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#18
Tras unos intensos minutos, el silencio volvió a apoderarse del lugar. Aquel gigantesco esqueleto armado desapareció, al igual que las llamas que habían consumido a los guerreros. Se llevó la mano al estómago, donde le habían hecho un corte hasta el ombligo, y comenzó a andar a duras penas por el campo de batalla, cojeando. Todo su cuerpo estaba dolorido, pero al menos no se trataba de un dolor tan intenso como el que sentía mientras le habían estado torturando. Se acercó hasta los cadáveres de sus compañeros de Konoha.

- Lo siento chicos.. Pero os prometo que no volverá a pasar... - dijo, mientras comenzaba a andar.

Se acercó hasta el lugar donde le habían torturado. Allí, irónicamente, se encontraba el guerrero que más se había ensañado con él. No pudo evitar que se dibujase en su rostro media sonrisa. Siguió andando sin dedicarle más tiempo, y llegó hasta los restos de su uniforme rasgado. Se agachó para rebuscar entre ellos y sacó un sobre con el mensaje que tenía que entregar en el puesto. Lo miró por un instante y de pronto las llamas lo consumieron. Tokoro se incorporó como pudo y comenzó a andar nuevamente, rumbo a Konoha. El vedadero mensaje ya había sido entregado.
 
FIN DEL TEMA
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