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[Desarrollo] - The wolfpack.
#1
Kyohō Heizu —Jonin de veintisiete años— había pasado toda la noche revisando expedientes en la soledad de su apartamento y ahora no podía ni aguantar su propio peso mientras recorría las calles de la aldea. La tarde anterior, el Mizukage le había informado que formaría parte de un nuevo grupo ninja, ocupando el puesto de maestro, claro. Bajo su tutela se encontrarían tres genin: Arya del clan Garasu, Makoto de los Yuki y Kára Heizu. Realmente, no había mucha información que sacar de aquel montón de papeles que había apilado sobre el escritorio, así que se odiaba a sí mismo por pasar la noche en vela. — Que mierda... — murmuró mientras cruzaba hacia la plaza central en búsqueda de un desvío hacia las afueras de la aldea que no muchos conocían.

Invirtió veinte minutos y varias taza de café en distintas tiendas de la villa para llegar a las afueras, pero vamos, lo importante es que lo consiguió. Se trataba del sector norte de la famosa zona costera, un lugar repleto de arena, rocas, algas y mucha niebla. Era tan triste y húmero como el resto de la aldea, solo que el olor a pescado era mucho más intenso ahí, tan cerca de la orilla.

Había llegado a las cinco en punto y... Fue entonces cuando recordó lo tonto que había sido al despertar temprano. — Ya es la hora... ¿Cierto? — El mensaje enviado por el Mizukage a los alumnos de Kyohō, el día anterior, especificaba en letra mayúscula y tinta roja: "Reunión de equipo, 7:00 am. Afueras de la aldea, sector norte. No falten." así que no le extrañó ser el primero en llegar al sitio, pero sí en ser un completo imbécil. — Podría estar en cama ahora mismo. — exclamó mientras negaba con al cabeza. Solo quedaba preparar todo antes de que llegaran sus alumnos.

Dicha preparación no fue más que invocar a su lobo, Zephon, y jugar a buscar el kunai junto a él durante hora y media. El lobo de guerra había sido reducido a una mascota cualquiera, pero así era Kyohō, un tipo que apenas y podía tomarse las cosas con la seriedad que necesitaban. — ¿Crees que se lleven bien? — preguntó al lobo mientras arrojaba el arma cual juguete con todas sus fuerzas. Zephon ni se preocupó en responderle, estaba muy ocupado siguiendo sus instintos de perrito.

Que buen comienzo.

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
0
Resistencia:
0
Velocidad:
0
Agilidad:
0
Destreza:
0
Presencia:
0
Inteligencia:
0
Control de chakra:
0

Vida: 0 Chakra: 0 Estamina: 0

No hay objetos en el inventario.

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#2
Makoto llegó al punto acordado 10 minutos antes de la hora acordada como signo de cortesía. Por fin le habían metido en un grupo. En poco tiempo podría por fin salir de la villa y ver mundo. Mientras pensaba en esto y aquello, vislumbró la figura de un shinobi de pelo gris, que seguramente sería su nuevo jefe de equipo. Tenía la pinta de estar tremendamente aburrido. Al llegar a su frente, le saludó con una reverencia y en voz compuesta y llana asertó: «Makoto Yuki, presente.»

Parecía que era el primer aprendiz en llegar, cosa que considerá adecuada ya que, sin conocer a sus nuevos compañeros, con su habilidad social, sería mucho más fáci romper el hielo. No hay que subestimar la capacidad de Makoto para adaptarse a cualquier situación, al fin y al cabo pasó de el hijo de un granjero que no había abandonado su pueblo en toda su vida y sin experiencia a ser un ninja aprendiz pero con una carrera impoluta en tiempo record. Esto le hacía sentirse confiado y esperaba con ansias el reunirse con sus nuevos compañeros y salir de aventuras para seguir creciendo.

«
¿Cómo se llama el sensei?»

Estadísticas e inventario

Nivel: 2
Fuerza:
16
Resistencia:
18
Velocidad:
10
Agilidad:
10
Destreza:
10
Presencia:
10
Inteligencia:
20
Control de chakra:
20

Vida: 104 Chakra: 130 Estamina: 111

Porta-Kunais nivel 2, Porta-Utensilios nivel 2.

Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: KIRINR.png]
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#3
Kára, ¿hoy no era tu primer día con equipo?— Chilló su madre desde la cocina, acomodando el desayuno en la mesa.
Si, si, pero es a las 7 que debo estar allá, ¿qué hora es?— Vociferó de vuelta en la comodidad de la ducha.
7:50 am.
Su madre era una mujer llena de jubilo a la que las bromas se le hacían un gesto bastante interesante para mejorar lazos amistosos, sobre todo con su hija porque, por supuesto que no eran las 7:30 am. En la pequeña ducha se pudo escuchar como se resbaló Kára, comió suelo, se sacó el jabón del cuerpo, se volvió a caer, secó su figura, se vistió y a duras penas se peinó el largo cabello rojizo. —¡¿Si son las 7:50 por qué no me dijiste!?— Aquello sonaba más a un lloriqueo casual que a una confrontación y fue hasta que la mujer de cabello castaño respondió "Relájate, recién son las 6:50".

Luego del desayuno, un debate pacífico con cepillos y zapatos voladores con su hermana y un beso de despedida a sus padres se puso en camino al lugar más remoto de la villa porque al parecer, al Mizukage y al sensei les pareció tremendamente divertido hacerle esa jugarreta a los tres genin. Sea como sea, debía aceptar que el lugar tenía una vista preciosa del mar chocar entre las piedras y un par de personas en medio de ellas, ¿allí debía ir, no? Ya eran las 7 en punto.

Buenos días.— Inició con una saludo sencillo una vez llegó. —Kára Heizu, un placer.— Sus ojos rojizos se posaron primordialmente en el hombre de alta estatura, ya lo había visto. Posterior a ello ladeó el rostro estudiando a quién resultaría su compañero con una estatura superior de igual manera, tenía un aura de ser alguien aparentemente calmado y eso le relajaba. —Falta alguien, ¿no?

Estadísticas e inventario

Nivel: 2
Fuerza:
18
Resistencia:
10
Velocidad:
10
Agilidad:
10
Destreza:
10
Presencia:
10
Inteligencia:
10
Control de chakra:
10

Vida: 76 Chakra: 70 Estamina: 90

No hay objetos en el inventario.

— Hablar  — Narrar — Pensar —
 
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#4
La noticia le había llegado como un balde de agua fría a la joven Gennin de 17 años. Se le había permitido ser ninja con la condición de cuidar a su hermano y, ella misma, se había impuesto como meta el preocuparse por su bienestar. Pero aún así, tristemente de pronto todo se había ido al garete con la carta que recibió del Mizukage. Las letras rojas de la misiva le hicieron en un principio emocionarse, pero luego de leer y releer la carta unas diez veces notó que por ninguna parte figuraba el nombre de su hermano pequeño. "Pero es una orden del Mizukage y no puedes ignorarla." se dijo a si misma... Y de mala gana se decidió a asistir al lugar donde la habían citado.

Su día comenzó como normalmente, se despertó temprano con el sonar de la alarma de su reloj y sin mucho aspaviento comenzó su típica rutina, aunque... Haciendo gala de su peculiar manera de actuar cuando algo no le motivaba. Se dirigió a la ducha a paso lento, casi pidiéndole permiso a un pie para mover el otro y se hubiera tomado mucho más tiempo en ella si no fuera por la prisa que le metieron el resto de sus hermanos. Luego llegó el vestirse... Otros treinta minutos frente al armario que resultaron ser completamente nefastos, sacando ropa a tirones, descartando todas sus prendas... Y cogiendo finalmente el mismo conjunto que solía utilizar la mayoría del tiempo, esa vestimenta casual y ligera que conjuntaba con su sudadera negra con capucha.

En ningún momento olvidó la hora y mucho menos lo que tenía que hacer aquel día... Pero tampoco se apuró para llegar a tiempo. Hizo su rutina con calma y luego salió de su hogar no sin antes echar un vistazo al reloj. 
"7:05... Será mejor que me apure." Murmuró y luego asintió para si misma, aunque en realidad no dio mucha importancia a las prisas y, recién a las 7:20, se asomaba por el camino su figura alta, delgada y despreocupada caminando a paso tranquilo hacia el grupo que sí se había dignado a llegar temprano.

Eran tres personas, un adulto, un chico y una chica.
"Dos niños" Pensó. Una enana pelirroja que ni siquiera le llegaba al cuello y un muchachito alto, pero aún cierto aspecto infantil que le hacía pensar que no tenía más de unos 14 o 15 años. No era mucha diferencia de edad... Pero para Arya no dejaban de ser eso, dos niños y un viejo. Aunque una vez llegó junto al grupo se guardó esos pensamientos en lo más profundo de su cabeza, no quería dejarlos escapar y faltarles el respeto. "A saber si alguno de los niños termina armando un berrinche..." Y ante este pensamiento sonrió.

Se paró frente a los tres y realizó una pequeña reverencia, aun sin disipar esa pequeña sonrisa de su rostro. 
"Mi nombre es Arya, es un placer conocerlos." dijo simplemente con un tono de voz calmado y formal, tratando de parecer amistosa... Y evitando mencionar cualquier cosa referente a su tardanza. Quizá no lo habrían notado, de suerte.

Estadísticas e inventario

Nivel: 2
Fuerza:
10
Resistencia:
10
Velocidad:
10
Agilidad:
10
Destreza:
18
Presencia:
10
Inteligencia:
11
Control de chakra:
11

Vida: 60 Chakra: 76 Estamina: 80

No hay objetos en el inventario.

[Imagen: KIRINR.png]
Narro
/ Hablo / Pienso
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#5
Sus alumnos llegaron de uno en uno, primero el chico del clan Yuki, luego la peliroja de los Heizu y, finalmente, la Garasu. El primero en llegar se presentó cual nuevo relcuta y preguntó el nombre del Jounin sin siquiera pensarlo dos veces. El mayor no respondió, no por ser grosero o algo por estilo sino porque no alcanzó a oírle. Ocurriría lo mismo con la chica que llegó justo a tiempo, pero no con la kunoichi que se tomó veinte minutos extras, aquello había sido tiempo suficiente par anotar la presencia de los dos primeros. Aun así, no habló hasta que los tres permanecieron en silencio absoluto.

Poco le importaba a Kyoho si llegaban tarde o no, el tema de la puntualidad era cuestión del Mizukage así que por su mente no pasó la idea de regañarlos. Todo lo contario, estaba feliz ver que los tres se habían presentado a la reunión. — Buen día. — exclamó el Jounin mientras hacía un ademán con la diestra. Zephon, quién pasó la última media hora buscando su "juguete", iba corriendo en dirección del hombre para seguir jugando, pero detuvo la carrera tan pronto notó la presencia de los estudiantes. — Mi nombre es Kyoho y él es Zephon, un buen amigo mío. — se presentó mientras señalaba al lobo. La criatura terminó por adoptar un comportamiento mucho más tranquilo tras ver como actuaba su compañero frente a los niños y se echó junto a sus piernas.

El ninja detalló uno a uno a los niños hasta que asignó cada rostro a los papeles de la noche anterior. — 
Makoto, Kára y Arya, ¿cierto? Es un placer conocerlos. — añadió con una amplia sonrisa. — Como ya saben, fueron asignados a un nuevo grupo de aldea. El chiste de esta reunión es... vamos, conocernos y, si tenemos tiempo, llevaremos a cabo una misión asignada por el Mizukage en persona. — se explicó aplaudiendo un par de veces para sacudirse las manos. — Makoto, fuiste el primero en llegar así que serás el primero en hablar. Venga, quiero escuchar la...  — se detuvo para pensar durante algunos segundos. — ...sinopsis de tu vida. Luego vas tú, Kára, y claro, Arya... No, no me olvidé de ti. — tras esas palabras, no haría más que cruzarse de brazos y esperar la respuesta de sus estudiantes.
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#6
Evitando llevarse una mano a la frente por la "proactividad" del que sería su jefe de equipo y pensando algo del palo de "Uno de esos ¿ehh?" Makoto se giró a sus compañeras y con un tono ni servil ni altivo comezó su discurso:

«Mi nombre es Makoto Yuki. Llevo poco tiempo en la villa y mi vida anterior no tiene mucho que ver con un ninja por lo que soy un un perfecto novato. Sobre mi... Supongo que lo ireis descubriendo con el tiempo. Soy una persona bastante tratable y tengo buenas habilidades. Si queréis saber algo sobre mi en especifico podéis preguntarme. Nada más.»

Makoto no quería arriesgarse a mostrar amabilidad o educación excsiva por si el resto de su grupo también resultaban ser "de esos", así que se limitó a una presentación formal y optó por ver si sus compañeros mostraban alguna clase de positividad o si resultaban igual al jefe. De todas maneras, con la forma de actuar "easy-going" de Makoto, poco importaba si sus compañeros eran amistosos o no.
Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: KIRINR.png]
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#7
Se tomó la exclusiva libertad de mantenerse en silencio con los brazos cruzados y el peso apoyado en la pierna izquierda, la conversación se mantenía en el mismo patrón de "Hola me llamo Fulanito, ¿tus padres murieron o no?, lo sencillo pero primordial para un grupo que no se conocía. El primero en tener la palabra fue Makoto y con atención le escuchó, no precisamente porque su vida le fuese de gran interés, sino porque era más sencillo sacar conclusiones de aquella manera en momentos de peligro, quien realmente le generaba inquietud era la otra colega del equipo. No iba a apresurarse en ciertos pensamientos pero no descartaría sus incomodidades. —Supongo que es mi turno.— Lanzó la oración sin pensarlo mucho. —Kára Heizu, he vivido toda mi vida en Kiri por ende la conozco bien; sé lo básico para defenderme y me caracterizo por querer hacer las cosas bien sin perder tiempo en el trayecto.

Se basó en palabras simples, algo ni muy detallado ni muy escueto pues lo demás lo verían conforme el tiempo y las misiones se lo detallasen aunque aquello pudiese tacharla como una asocial. Prefería estudiar las cosas a la lejanía antes de darlo con todo.
— Hablar  — Narrar — Pensar —
 
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#8
Arya llevaba las manos en los bolsillos de su sudadera para protegerlas del frío, pero no pudo evitar sacarlas rápidamente al momento en que notó como un lobo feroz se acerca corriendo hacia el grupo. Tensó los brazos y entrecerró los ojos a medida que el animal se acercaba... Pero al verle detener el paso y acercarse de forma tan tranquila al Jounin que seria su maestro, la chica se relajó. No era la primera vez que veía a un lobo, pero sí la primera en la que veía a uno de ese tamaño y en ese estado. Su mayor experiencia con estos animales habían sido lobos enjaulados y famélicos, por lo que la impresión de ver uno en completa libertad y en un estado excelente le hizo entrar en un estado de alerta. Incluso cuando el animal descansaba recostado a los pies de su amo la chica no pudo quitarle el ojo de encima.

Poco a poco comenzaron las palabras y las presentaciones. Para su suerte "Kyoho" no parecía prestarle la menor importancia a su tardanza y eso la alivió bastante, no deseaba comerse una reprimenda su primer día. Por el contrario, simplemente se limitó a informar sobre las posibles actividades del día, mencionar los nombres de los presentes... Y dar paso a que el resto del grupo se presentara. Primero vino ese chico extraño, Makoto Yuki, con una presentación simplona e insípida y luego le siguió la chica... Que solo fue más de lo mismo. Ninguno quiso entrar en detalles, ninguno dijo nada importante... Y esto Arya no pudo evitar tomárselo con gracia. Cuando "Kára" terminó, Arya miró a su sensei haciendo una mueca casi imperceptible de una sonrisa y luego dio un paso hacia adelante, relajó los músculos e hizo su mayor esfuerzo en lograr el tono más simplón, lento y despreocupado que podría alguien imaginarse. 
"Yo... Me llamo Arya." Se presentó... Y se despidió. Nada más decir estas vagas palabras dio un paso hacia atrás y volvió a meter sus manos dentro de los bolsillos de la sudadera, manteniendo un gesto tan calmo y despreocupado que casi parecía inexpresivo, aunque por dentro estuviera luchando por aguantarse la risa.

"No es que tuviera nada interesante que decir, tampoco... "
[Imagen: KIRINR.png]
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#9
— El viejo tenía razón. Este es un grupo complicado. 

Kyohō escuchó la presentación del primer genin con mucho interés, pero la energía se fue apagando de a poco mientras hablaban. Estaba claro que ninguno de ellos daría una presentación muy compleja, pero lo de esos tres grupo era increíble. ¿Esperaste tanto para eso? — las palabras surgieron de... del lobo. Así es, Zepho no era un lobo común y corriente, todo lo contrario, se trataba de un lobo ninja (no muy distinto de un Ninken) quien se había unido a Kyoho tras un pacto de sangre.El lobo se echó a reír tras hablar, disfrutando como nunca antes la derrota personal de su amigo. El ninja esperaba una respuesta muy distinta por parte de su grupo y todo terminó tal y como Zephon esperaba: indiferencia. — Calla. — exigió el ninja tras carraspear un par de veces. — ¡Debías ver tu cara luego de que esa niña hablara! — el depredador no solo se burlaba del maestro, no, también se revolcaba sobre la arena y producía sonidos muy extraños que terminaron por colmar la paciencia del Jounin. — ¡Suficiente! — Zephon accedió a guardar silencio, pero seguía sonriendo a pesar del enojo.

— En fin... 

Comenzó el ninja tras fulminar a los tres estudiantes con la mirada. — Esta reunión será tan relevante como ustedes quieran que sea. — un vistazo rápido al lobo hizo que borrara aquella sonrisa de su hocico. — Y puesto que mi plan A se fue a la mierda... — aquel "plan a" era tan sencillo como hablar con los genin y saber que ocurría en la cabeza de cada uno, pero la primera impresión de los niños fue más que suficiente como para no seguir hacia delante con el tema. — ...Pasemos directamente a nuestra primera misión. — indicó con el ceño fruncido.

Del interior de su capa sacó un sobre blanco y pasó a leerlo en voz alta. — 
Se ha desatado una ola de robos en la villa y tengo la soga al cuello, esos hijos de...  — se detuvo con una sonrisa ahogada. Maldita sea, si leía eso no amanecía. — ...Y los comerciantes temen que el asunto pueda escaparse de nuestras manos. Su misión será acudir al sector norte de la zona costera y asegurarse que el sexagésimo torneo de tiro al blanco no se vea comprometido. — señaló por encima de su hombro, hacia una formación rocosa ubicada a unos quince o veinte metros de distancia. — Los encargados del evento están montando la arena... síganme. Les daremos una mano hasta que nos toque ocupar los puestos de seguridad. — concluyó sin muchas ganas.
— Hablo — Pienso — Narro —
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#10
"¿Pero qué...? Es el primero en mostrar nulo interés en el asunto de la presentación ¿y ahora se enfada? Creo que llamaban bipolares a los de su calaña. Es mejor tan solo escuchar sus ordenes e ir por libre en todo lo demás, en una situación peligrosa este es el tipo de persona que te lleva a la muerte. Dios, ¿tan dificil era que me tocara un jefe de equipo responsable, ¡hasta su lobo parece mejor que él! Relaja Matoko, la vida es dura y las cosas no salen como uno quiere. Siguiente." Pensó Makoto para si mismo intentando controlar el tick en su ceja izquierda que amenazaba con delatarle. Sus ojos viraron hacia la melena roja que pertenecía a Kára. "Esta parece ser la más simpática del grupo, que tampoco es que sea un halago visto el percal... Al menos se presentó como trabajadora por lo que debe serlo dentro de los minimos, quizá incluso pueda tratar con ella. Es un poco lela ya que ha mencionado saber defenderse, ¿No se supone que todos sabemos defendernos? No creo que te graduen de la escuela si tan siquiera sabes sujetar un kunai. Por otro lado conoce Kiri mejor que yo por lo que podría ser de gran utilidad. Yep, esta chica parece ser mi mejor chance aquí, los otros dos..." Caminando a la zona designada para el torneo y sin siquiera mirarla "La última es definitivamente una amargada, arrogante y estupida mujer que es incapaz de tratar con los demás y lo camufla con esa actitud condescendiente. Con esos aires... ¿diez y tantos años y todavía una gennin novata? Yo no sería capaz de mostrar esa apatía si estuviera en su lugar. ¿Quizá es que es incapaz de encontrar un novio? Si tuviera uno no estaría tan amargada, ¿debería presentarle a Fenrir-sempai? Ni loco me presentaría yo mismo al puesto."

Dentro ya del area designada, Makoto hizo un viejo ademán que tenía por costumbre cuando entraba en modo de trabajo; Se llevó la mano a la frente y la deslizó hacia abajo por su rostro, en esta pequeña transición, su cara apatica y casi de mal humor se tornó en unos ojos atentos y amables, y una sonrisa de negocios que inspiraba confianza. Era como un cambio mágico que ocurrió tras el velo de su mano. Claro que podía hacerlo sin la extremidad, era algo que le gustaba y le ayudaba a entender que solo era un cambio superficial para realizar adecuadamente su trabajo. Rápidamente se separó del grupo y se acercó a alguien que parecía ser un encargado «Buenos días. Soy de los ninjas que han enviado a hacer guardia. ¿Hay algo en lo que pueda ayudar con la preparación.» Tras recibir una serie de pequeños quehaceres, Makoto comenzó a mezclarse con el entorno, cumpliendo tareas con presteza y confianza y recibiendo indicaciones adiccionales cuando terminaba con algo, despidendose con una reverencia y una sonrisa en la cara. Cuándo le tocaba cerca de algún compañero, trataba de agilizar al máximo el trabajo pues no quería tenerles cerca, no después de esa impresión.

Comprobar distancias, asegurarse de que la maquinaria funcionaba, revisar el espacio reservado para el publico, comprobar que hubiera suficiente comida y en buen estado para el evento, que el lugar al completo estuviera limpio y ordenado, posibles rutas de salida en caso de emergencia, control de flujo de masas, que hubiera suficiente personal para gestionarlo todo... Makoto incluso realizó un par de sugerencias que fueron bien vistas por el encargado con el que habló al principio. Al final la monumental tarea de dejarlo todo listo a tiempo fue suavemente acelerada por la ayuda de Makoto por lo que ellos estaban contentos, y además no había tenido ninguna ocasión de cruzarse con su equipo, por lo que él también estaba contento. "
Cuando las dos partes ganan, todos terminan felices. ¿Supongo?" En cuanto a sus compañeros... Eso le importaba a Makoto poco menos que el polvo que corre por el aire.
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#11
Una sola articulación del lobo le sacó un poco de sus cabales. ¿Un lobo que habla? En términos biológicos aquello era casi imposible pero llamativo. —Burlarse de quien te da de comer… Curioso...— Masculló en silencio con poca motivación para mover un músculo de su cara más que para cerrar sus ojos evitando ver el circo montado por la chica y el lobo, inesperado para quienes se veían un poco más veteranos. Escuchó con atención las palabras del hombre con quien compartía clan notando esas pequeñas partículas de desmotivación y enojo en sus palabras, probablemente hasta ella misma le hubiese saltado la vena mayor de la frente con tres mocosos como el trío, ella misma lo aceptaba. No tenía más que decir al respecto más que acatar ordenes que el mayor indicara.

Una vez que estaban listos para poner manos a la obra, el primero en retirarse de la "misión en conjunto" fue Makoto, quien probablemente no había terminado de escuchar la mitad de lo dicho. —No es tu movimiento más inteligente, ¿no, Makoto?— Arqueó la ceja y negó de un suspiro enfocando la vista en la chica del parche y el Jounin, si hubiese deseado tener una misión en solitario, lo hubiese pedido él solo. No era fanática de los movimientos arriesgados donde podía arriesgarse la vida contra ladrones, con 13 años y apenas podía con los de su edad, al menos ella.

No es que dude de nuestras capacidades.— Aclaró un poco antes de ponerse en marcha. —¿Pero y si los ladrones nos atacan y no somos capaces de contrarrestar eso?— Los ojos rojizos se posaron sobre el mayor con cierta intriga más que desesperación y miedo mientras avanzaba a la zona en conjunto. —El Mizukage nos tiene mucha fe...— Susurró bajo observando al frente. Quizás y si estaba algo preocupada.
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#12
Y de pronto se abrió lugar a la magia de la televisión en vivo...

Sin previo aviso, una quinta voz se sumó repentinamente al grupo. Era una voz obviamente desconocida y peculiarmente extraña, pero posiblemente la más expresiva del grupo hasta el momento y la más certera en sus palabras. Dijo lo que posiblemente todos estuvieran pensando y Arya no pudo evitar sonreir al respecto, aún luchando por contener su risa hasta el momento preciso... Pero entonces todas las ganas de reir desaparecieron. La voz no vino de una quinta persona... O no de una persona como tal, venían del lobo. El mismo que hace un instante le había hecho perder la calma y que ahora se encontraba revolcándose entre risas en el suelo. Eso la dejó perpleja.

El acto antinatural del animal dejó su mente en blanco y tratando de rememorar algún hecho similar en su cabeza simplemente pudo recordar alguna que otra fabula infantil donde hasta los arboles hablaban de pronto. Pero eso era en cuentos, y esta era la realidad. Se tomó varios segundos en tratar de razonar qué era lo que estaba sucediendo, por un momento pensó que podría tratarse de un Jutsu de su mismo sensei... Hasta que de la nada el animal parlamente comenzó a burlarse del mismo.
-¡Debías ver tu cara luego de que esa niña hablara!- Vociferó el lobo aún entre risas... Y eso provocó que Arya recuperara de forma repentina las ganas de reir sin que pudiera hacer nada para contenerlas, trató de cerrar la boca, de tapársela por último, pero... Era cierto, la expresión del pobre Jounnin ante las presentaciones, sobretodo ante la suya, había sido algo sublime y el condenado animal burlándose solo lograba hacerlo mucho más hilarante. 

Cuando ya hubieron cesado las risas, luego de una reprimenda del Jounin hacia su "mascota", Arya se limpió una lagrimilla del ojo y centró su mirada en su maestro, esta vez con más interés y una sonrisa notoria que ya no se molestaba en ocultar. Escuchó atentamente los detalles de la misión, aunque un atisbo de risa se marcó en su rostro cuando la frase "Hijos de..." se quedó sin terminar. 
"Arya, seria. Debes dar el ejemplo." se dijo para si al instante en que miraba a los dos ninjas más jóvenes e hizo el esfuerzo de mantenerse centrada, correcta y concentrada. Aunque era difícil, por algún motivo entre los chicos tan insípidos, el perro y su peculiar maestro le costaba mantener la seriedad y la educación que acostumbraba.

Finalmente, cuando el Jounin ya terminó su explicación, Arya se acerco con un movimiento rápido al lobo mientras este se levantaba, se agachó a su altura y contemplo su rostro.
 "Soy tu fan." le dijo mientras dejaba escapar una risilla y le hacía una pequeña caricia en la cabeza, luego se dio rápidamente la vuelta y se juntó nuevamente con el grupo. El muchacho extraño de cabellos azabache ya había comenzado a caminar por su cuenta y se había adelantado varios pasos a los demás, mientras que por el contrario la pelirroja se había quedado con su maestro comentando con este sus inquietudes antes de comenzar su marcha. Arya sonrió.

"Dicen que los Jounin son fuertes." Dijo al momento en que se acercaba a la muchachita y le colocaba una mano sobre la cabeza, para luego situarse a su lado aún sin apartar la mano. "Si se nos va de las manos siempre podemos confiar en las suyas, para algo nos está acompañando." Y al terminar su frase, le dedicó una sonrisa cálida y amistosa, un completo contraste a lo que había presentado hace tan solo un rato. Aunque bueno, también sus ánimos estaban mejor. En un principio estaba desmotivada al no poder formar un equipo con su hermano, pero luego de las bromas y las risas sus ánimos se renovaron y dejó de prestarle importancia al tema. No tenía a su hermano, claro, pero sí a un perro parlante que de buena gana podría presumírselo más tarde.

El camino continuó hasta que llegaron al area designada, allí el muchacho tampoco dudó en adelantarse y separarse del resto del grupo. Eso le hizo esbozar una pequeña mueca de disgusto, pero guardó silencio para dirigirle una mirada a su sensei que claramente parecía estar preguntándole "¿Y ahora qué?".
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#13
Zephon dejó que la niña se acercara a él y aceptó la muestra de cariño sin ningún tipo de queja al respecto. Hasta lamió su mano una vez comenzaba a separarse de él y, por si fuera poco, andó junto a la chica en lugar de ir con el Jounin. — Arya tiene razón. — exclamó el adulto mientras observaba a Makoto alejándose del resto con pasos rápidos. — No conseguí mi rango en un caja de cereal... — a Kyoho le encantaba ver como actuaba Arya con respecto al resto del grupo, tenía lo que el Jounin consideraba "instinto protector" y era un punto a favor para ella. Kára se mostraba mucho más calculadora, no siendo capaz de ignorar la petición del Mizukage para los niños: detener a un grupo de ladrones a quienes ni él mismo ha logrado poner freno. — No se preocupen; estos ladrones no son más que un grupo de carteristas... No llevan armas y tampoco manejan el chakra. Estoy seguro de que lo pensarán dos veces antes de meterse con ustedes. — explicó a los dos y siguió caminando hasta alcanzar al tercero de los genin.

— Y... ¿Qué tal todo? 

Preguntó el ninja tras colocarse junto a su alumno, colocando la mano izquierda sobre el hombro del mismo para ejercer presión de forma tal que no pudiera escapar por segunda vez. — Veo que ya conociste a los encargados del evento. — frente los dos ninjas se encontraba un hombre bastante joven, apuesto y amigable. — Y tiene... muchas ideas. — respondió el sujeto mientras fulminaba al Jounin con la mirada, segundos después, se retiraría con una libreta llena de notas. — Ese era Jiro, el director del torneo. Es un hombre de negocios, lugareño, cuyo único deseo es ofrecer una actividad divertida para los más jóvenes de la aldea. Ninjas y civiles pueden participar en el evento, pero se clasificarán en dos grupos por razones obvias. Solo respondo al Mizukage, pero hoy, justo hoy... Él es nuestro jefe... No le hagan enojar pues es un tipo... temperamental. 

Tras esas palabras, el ninja dejaría ir a Makoto y se giraría para ver a los tres genin. — 
Quiero que cada uno de ustedes vigile una de las cuatro zonas principales, yo me encargaré de la última. — ordenó a los ninjas justo antes de sacar tres papeles de su capa y entregar uno a cada uno de los chicos. Estos papeles no eran otra cosa más que un mapa de la zona asignada para el torneo.
Zona A: Inteligencia

El sector de "inteligencia" se ubica en la zona norte o "A" del lugar. Se trata de tres tiendas rodeadas por una formación rocosa a los lados y por la parte trasera. La primera tienda posee mesas para que el cuerpo de seguridad (incluye a los ninjas) puedan almorzar en su tiempo de descanso, y pequeños refrigeradores en los que han almacenado la comida del evento. En la segunda se guardan todas las armas que serán utilizadas durante el torneo: shurikens, senbons, arco y flecha, kunais, etc. La tercera tienda contiene una caja de seguridad con las medallas que se entregarán a los ganadores de cada categoría (solo Jiro posee la combinación de dicha caja fuerte). Los miembros de inteligencia, identificados con una camiseta color verde y la palabra "STAFF" en letras blancas por la parte trasera, van y vienen a la primera tienda, pero no pueden acceder a la segunda hasta que comience el evento. El acceso a la tercera tienda estará bloqueada a todo el personal excepto a Jiro y Kyoho.

( Imagen de las tiendas: http://davesgames.net/papercraft/png/gal...ent-01.png )
Zona B: Campo de Tiro

Representa el centro del terreno asignado. Es fácil de ver desde las demás zonas pero requiere muchíma más atención. Los participantes tienen permitido recorrer el espacio (de 30m x 70m) siempre que lleven un carnet de identificación colgado al cuello. Este carnet posee la fotografía, nombre y apellido del participante así como la firma de Jiro y un sello representativo del torneo. Uno de los extremos del terreno posee diez maniquiés en total con múltiples marcas de pie a cabeza que sirven para evaluar la puntuación de cada participante. Es fundamental que ni estos maniquíes ni el terreno de prueba se veo comprometido por participantes o los cuerpos de inteligencia. El acceso a civiles no está permitido.
Zona C: Gradas

Las gradas representan la tarea más complicada de todas. Siete hileras de asientos que rodean el terreno entero (con tan solo dos espacios libres, uno para dar entrada a la zona de inteligencia y otro como vía de acceso/salida al evento) es lo que el equipo de inteligencia llamó "Zona C". Todo el mundo tiene acceso a las gradas, pudiendo ir y venir a placer debido a que tampoco se reservaron asientos por el caracter gratuito de la actividad. Aun así, se debe guardar cierto respeto hacia el evento, sus participantes y las personas encargadas de que todo se lleve a cabo. Es por ello que el ninja asignado a este territorio deberá montar una ronda (ida y vuelta de extremo a extremo) para asegurarse de que nadie se pase de listo. Cosas como arrojar basura al terreno, iniciar algún tipo de altercado o colocarse de pie sobre los asientos son más que suficiente para retirar al civil. Cabe resaltar que el ninja puede ser flexible con la toma de decisiones. Algunos vendedores van de aquí hacia allá ofreciendo productos como bolitas de arroz, varas de pescado, etc.
Zona D: Sanitarios

Este apestoso lugar queda a unos veinte metros de distancia del tazón con el cual podemos representar al terreno asignado para el evento. No es más que una zona con al menos cinco baños portatiles ubicada lo suficientemente lejos como para no causar molestias a quienes desean comer algo sin vomitar. Para llegar a ellos se debe andar por un camino de arenilla fácil de ubicar desde la entrada a la zona del torneo. Todo el mundo tiene acceso a ellos, aun así, se debe mantener el orden en todo momento. No deben preocuparse por el estado de los inhodoros, el equipo nocturno se sacrificará por ustedes.
Su tarea actual es elegir una zona e ir hacia ella sin "crear" algún tipo de evento, una vez ubicados en sus sitios, postearé a continuación con la decisión de Kyoho y su próxima misión. Sean inteligentes al momento de elegir.
— Hablo — Pienso — Narro —
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#14
"Tengo don de gentes, supongo que me tocan las gradas pero..." Se dijo Makoto. «No quisiera que dos mujeres y un señor mayor acabaran oliendo mal, por lo que me encargaré de la zona D. Los baños.» Hizo una pequeña reverencia hacia sus compañeros, pues sabía que el jounin lo pararía si actuaba de nuevo por su cuenta y se dirigió al lugar en el que se erguía el infierno. Se colocó en una zona con la espalda a la pared y donde tenía completa visión de los baños portatiles. Vigilaba que, si se formaban filas, nadie saltara su turno, además de otras irregularidades. Makoto agradeció llevar un hanfu tan ancho, pues le daba de sobra para cubrirse la boca y la nariz del posible mal olor.
Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: KIRINR.png]
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#15
El lobo había optado por mantenerse al lado de Arya y no cabía duda de la empatía que ambos adquirieron en cuestión de minutos; la pelirroja no era una fiel devota del fatalismo pero la situación le abofeteó por primera vez en muchos años, quizás y realmente si se trataba de una obra del destino o de que ambos sencillamente congeniaron con su humor particular para tomarse las cosas. No podía negarlo, le resultó particularmente jocoso. De hecho, esa situación fue lo que particularmente calmó las ansias de Kára sumando lo ya dicho por Arya y seguido por Kyoho.

Un tranquilizador aire le llenó los pulmones tras las palabras de la chica y la posterior caricia sobre su cabeza, ¿cuánto no hubiese anhelado porque su hermana mayor fuese igual que ella? Seguido del jounin que tras una pequeña respuesta seca, algo que estaba dispuesta a escuchar del albino amargado. Los Heizu tendían a ser así pero no le incomodaba en lo más mínimo pues lo vivía día con día. —Claro...— Exhaló el mal augurio que aquello podía atraer, correspondiendo con otra sonrisa suave. De ser cierto (que no dudaba) hasta alguien como ella podría derribar con un dedo a los dichosos carteristas.

Su cara es lo que debe darle un toque “divertido” a los eventos.— Masculló, lo más probable es que solo el par de Genins y a duras penas el Jounin pudiese escuchar sus palabras, nunca congenio con adonis de mal genio pero sus palabras solo eran humor grotesco. Fuera de eso y tras una breve explicación del mayor, recibió la hoja que determinaría su posición en las zonas. —Que contraproducente...— Chasqueó la lengua ojeando la zona C, la única que aún a pesar de ser cerrada y con accesos directos, mantenía ciertos puntos ciegos fatales. 
Espero y tengan razón, porque no me fío de nada en este lugar.
Determinada, se puso en camino a la zona tal y como se le fue ordenado por el mayor. Lo curioso llegó cuando por estuvo en el entorno de las gradas, mismas que resultaron ser más amplias de lo que ofrecía el sencillo mapa de dibujos algo abstractos y poco específicos. Como cualquier evento antes de dar inicio, se encontraba gente rondando de manera despreocupada por el lugar, desde hombres con un "STAFF" tatuado en la espalda hasta familias o gente joven y sin compañía; por como daba a entender el lugar se mantenía apetecible de estar y pacífico sin dudas.
— Hablar  — Narrar — Pensar —
 
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#16
El corto trayecto resultó ser más divertido de lo que ella se hubiera planteado en el principio, aunque no dejó de ser particularmente callado por las excentricas personalidades de sus acompañantes. El niño iba a su bola, la niña era tímida o muy callada y el Jounin... Seguía siendo el mismo que en un principio, la clase de sujeto tranquilo que podía tomarse horas y horas sentado junto a una caña de pescar y, de hecho, pensó en preguntarle en su momento sobre si era aficionado a la pesca pero prefirió acallar sus dudas para evitar una explicación incómoda sobre el por qué de ellas. Aún así, el viaje no fue menos interesante.

De suerte logró ayudar a que la muchacha se tranquilizara con la ayuda de su maestro quien, con un acertado aunque cómico comentario, trató de brindarles la confianza necesaria para llevar a cabo su primera misión. Arya le dedicó una media sonrisa y cerró su ojo descubierto, haciendo una expresión que pareciera estar dándole las gracias, luego volvió a observar a la pequeña Kára.
 "¿Ves? Todo estará bien. Mucho ánimo." dijo a la par que la despeinaba. 

Se tardaron poco en llegar hasta el lugar estipulado minutos antes por su maestro, aunque el recinto resultó mucho más grande de lo que Arya hubiera esperado en un principio, por lo que no se molestó en disimular su sorpresa y dirigía para todos lados una mirada curiosa digna de una niña pequeña en una juguetería, indicando tanto a Kára como al lobo todos los lugares que le parecían mínimamente interesantes. Pasaron poco rato caminando entre las instalaciones, hasta que al fin el Jounin decidió adelantarse para recuperar a Makoto y evitar que este se le volviera a ir de las manos. Entonces comenzó una nueva introducción. Un hombre joven dirigió una mirada de pocos amigos hacia Kyoho después de que es recuperara el control de Makoto y luego se marchó. 
"Pareciera que sois buenos amigos." dijo Arya a su maestro reteniendo una risilla luego de que este terminara de explicarles de quien se trataba. Jiro, un "hombre de negocios" lo suficientemente altruista como para hacer un torneo gratis. "Rara combinación." Pensó y se encogió de hombros. Aunque luego no pudo retener su risa al escuchar el comentario de Kára. "Quizá se trate de algún payaso... Y por eso ahora se dedica a los negocios." le murmuró a la niña con una sonrisa y, retomando de forma repentina un poco de seriedad, dirigió su vista otra vez hacia el Jounin.

El resto de la explicación Arya la escuchó en silencio, dandole la importancia debida a las instrucciones que correspondían a la misión. Cuatro zonas para elegir, inteligencia, tiro, gradas y... Los baños. La zona de "Inteligencia" llamó su atención desde el principio y pensó en elegirla antes de que el resto siquiera se pronunciara, pero entonces saltó el chico... Con una actitud que no supo si situar en la caballerosidad o en la pedanteria y que provocó que Arya le mirara con el ojo entrecerrado, propinándole una mirada de molestia casi asesina. "Dos mujeres y un señor mayor..." Arrugó la nariz e hizo su mayor esfuerzo para guardar silencio, oprimiendo sus impulsos de dar un paso al frente y enseñarle algo de respeto. Ya tendría tiempo para eso más adelante... Aún quedaba su elección pendiente. 

Arya nuevamente se encontraba a punto de elegir, aunque se detuvo al ver a Kara y, dándole una palmada en la espalda, la incitó a elegir la zona que le pareciera más cómoda para ella. Para su suerte, eligió la zona C. 
"Es buena idea." murmuró más para si misma cuando la vio decidirse. Era el lugar ideal, Kára era la que más joven parecía y la que más preocupada se mostró por la misión... Y por suerte, la que ahora mismo estaba más cerca del Jounin. Eso le ayudaría a coger más confianza y si la cosa se iba de las manos siempre podría tener al mayor más cerca. 

"Y ahora quedo yo..." Susurró con un tono dubitativo mientras pasaba su mirada por los presentes, el lobo, la chica pelirroja y finalmente... El jounin. Esbozó una sonrisa burlona. "¿Y queréis saber un secreto?" Se inclinó levemente hacia ellos y se mantuvo en silencio durante unos segundo mientras con las manos en sus espaldas hacía rápidamente algunos sellos... "Yo tampoco conseguí mi rango en una caja de cereal." PAF. De la nada una cortina de humo rodeó a la chica y repentinamente esta dejó de serlo. La muchacha de cabellos claros fue reemplazada por un hombre de veintitantos años, de cabellera blanca y ojos verdes, que mantenía la misma sonrisa burlona de oreja a oreja. Arya se había transformado en una copia exacta de Kyoho, su maestro. "Las medallas parecen interesantes, voy por la zona A." Dijo mientras agitaba en el aire su mapa y hacía su mayor esfuerzo para emular la voz del hombre (aunque sin demasiados resultados). Entonces, tranquilamente, se dio media vuelta y se dirigió hacia la zona no sin antes detenerse un pequeño segundo junto al lobo. "¿Vamos, Zephon?" Y sin más que una señal de su mano, Arya continuó su camino sin esperar la respuesta del lobo. Ya la seguiría si quisiera.
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Narro
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#17
OFF: A partir de este punto (y hasta que se reunan nuevamente) recibirán narraciones independientes. En cada narración, sus personajes verán un total de tres situaciones que destacan por sobre el resto por una u otra razón.

Podrán acudir a un máximo de dos situaciones para averiguar que ocurre y, si les es posible, solucionarl el problema. La tercera situación podrá quedar desechada o persistirá para ser tratada en otro momento.

Algunos de los sujetos involucrados en estos eventos podrán aparecer en la narración de sus compañeros si es que deciden ignorarlas o, en algunos casos, desaparecerán por completo.

Cabe resaltar que pueden optar por ignorar los tres eventos y seguir con lo suyo, pero esto podría afectar el desempeño de sus compañeros y derivar en el fracaso de la misión.
ZONA D
Makoto decidió que podía encargarse de la zona D y se dirigió a ella sin cuestionárselo, arribando a su destino en un abrir y cerrar de ojos. El evento recién iniciaba y eran muy pocas las personas que se dirigían a los sanitarios, en su mayoría, padres que debían atender las necesidades de sus pequeños o adultos de vejiga débil que no podían aguardar hasta el comienzo del evento para gastar todo su dinero en alcohol.

Ya fuese por el minúsculo número de personas en el lugar o por la buena educación de los visitantes, las tres filas dispuestas por el staff se mantenían en completo orden desde la llegada del ninja a su puesto. De hecho, no tuvo la necesidad de moverse hasta pasados unos diez minutos.

En una de las formaciones, la del lado derecho, se encontraba una señora de cabello azul celeste cuya mirada bailaba alrededor de toda la zona. Echaba vistazos sobre su hombro derecho una y otra vez, como si alguien le estuviese espiando, y hacía todo lo posible para dejar que las personas detrás de ella tomaran su lugar en la formación cada que era su turno de ir al baño.

Luego estaba el sujeto parado junto al segundo de los cinco baños portátiles. Era un adulto, calvo, flacucho y muy bien vestido. Iba por el tercer cigarrillo en menos de veinte minutos y no paraba de mirar a las señoritas de las filas, siguiendo a estas desde que se unían a las formaciones hasta que terminaban de hacer lo suyo en los baños.

Por último, un chico que recién se unía a los demás en la espera para ir al baño. Era muy joven, puede que un par de años mayor que Makoto, cabello castaño y largo hasta los hombros, pecoso y lleno de cortes en las manos. Su ropa estaba sucia y olía a pescado. Algunos de los visitantes se alejaron de él ni bien llegó al sitio. Parecía alterado por algo y no paraba de insultar en voz baja, fulminado con la mirada a todo aquel que se acercaba a él.


ZONA C
Las gradas empezaban a llenarse mucho antes de que Kára tomase lugar en su puesto; habían varias familias que asistieron para observar el desempeño de sus hijos y apoyarlos en todo momento, algunos eran ninjas de la aldea que querían ver a los suyos demostrando de que estaban hechos y  otros estaban allí porque no había algo mejor que hacer aquel día.

La mayor parte de las personas que habían asistido al evento se encontraban justo ahí en las gradas, muy pocas abandonaban su lugar para ir al baño o pasear por el terreno, pero no era algo muy raro, se veían varios casos.
Ni bien iniciada la ronda, Kára notaría como una madre perdía de vista a su hijo de cinco o seis años; el pequeño aventurero se alejó de la señora mientras esta compartía algunas palabras con lo que parecía ser su hermana y aceleró el paso rumbo a la zona de inteligencia.

En uno de los sectores estaba este sujeto que no paraba de gritar “Satoshi” cada diez segundos. Había estado bebiendo desde su llegada al evento y compraba una bolita de arroz cada que el vendedor ambulante pasaba por su asiento. Los demás miembros del público le pedían que guardara silencio pues sus gritos empezaban a resultar muy irritantes, pero esto no hacía más que alterar al hombre, razón por la cual añadió uno que otro insulto a sus gritos.

El último caso “particular” era esta señorita de veintitantos ubicada en los asientos más cercanos a la entrada/salida del torneo. Era realmente hermosa; cabello azabache, ojos verdes, alta, tez blanca y con ese olor a perfume que cautivaba a cada sujeto que pasaba cerca de ella. Era el centro de atención en ese pequeño sector y vaya que lo disfrutaba. Los hombres se sentaban junto a ella y le hablaban al oído, había mucho contacto entre broma y broma; su mano se deslizaba de cuando en cuando por la espalda de los sujetos, acariciaba cuellos ajenos y arrojaba besos picaros tras la despedida de estos… caballeros.
 
ZONA A

El sector de inteligencia era el más movido de los cuatro. Los miembros del staff iban y venían de la primera tienda como locos, algunos pasaban mucho más tiempo que otros pero siempre terminaban por abandonar el lugar. Arya había llegado junto a un Zephon que accedió a darle compañía tras una muy buena impresión, aun así, el lobo permanecía muy callado.

Tras colocarse en la posición ideal para vigilar el lugar, Arya y Zephon captaron una que otra situación particular. La primera de ellas era protagonizada por un chico del staff que había pasado más de siete veces por la zona, tomándose unos dos o tres minutos como máximo para salir de la tienda principal y regresar al campo de tiro, lugar en el que se encargaba de cuidar los maniquíes-objetivos. En su octava aparición, los minutos se acumularon con el dentro de la tienda… cuatro, seis, diez. Nada. ¿Qué sería de él?

También estaban estos dos chicos que habían permanecido en el mismo lugar, bromeando y riendo desde la llegada de la joven genin. ¿Si quiera tenían una tarea asignada? No lo parecía, pero llevaban el uniforme del staff. De cuando en cuando miraban a la chica y al perro, guiñando el ojo a la primera para luego soltar una sonora carcajada.

Finalmente, Jiro. Si, Jiro. El hombre había entrado a la tercera tienda en un par de ocasiones y siempre salía de ella con cara de preocupación. Llevaba esa libreta llena de notas junto a él y escribía muy poco antes de arrancar la página, arrugarla y tirarla al suelo con rabia. A pesar de eso, era muy amable con la chica y le ofrecía una sonrisa cada que pasaba junto a ella.

ZONA B


El Jounin recibió la que en su opinión era la zona más sencilla de todas, el campo de tiro, pero no se dirigió hacia ella hasta que Arya hubiese dejado de utilizar el Henge no Jutsu. — Que ni se te ocurra. — es lo único que le diría,confiando en que podría comportarse durante el resto del día.

La gente veía al ninja de pie en medio de la zona y preferían evitar pisar el campo por miedo a recibir un regaño. El staff pasaba por ahí y no hacían más que revisar la calidad del suelo o el estado de los maniquíes. Eran muy pocos los participantes que no le temían al rango del ninja e ingresaban a la zona para dar una mirada rápida, todos y cada uno de ellos identificados de la manera adecuada.

La situación fue aprovechada por el Jounin para dar un vistazo a las zonas que tenía al alcance, detectanto una que otra situación irregular pero sin tomar acciones al respecto... Estaba seguro de que sus chicos podrían con aquel trabajo.
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#18
La pelirroja supo en el primer instante que su zona era, particularmente, la más estorbosa de todas (aún sin saber lo que a sus compañeros les depararía en sus correspondientes.) Desde que había pisado tierra en las gradas atisbó un primer suceso: La pérdida de un pequeño. No hubiese sido gran cosa para ella hasta que lentamente comenzó a tomar el hilo para darse cuenta de que, iban directo a la zona A. Debía pensar rápido antes de que se le fuese de las manos, pero los chillidos de un hombre enojado no dejaban de resonar por el lugar, ¿cómo se supone que podía dar con una estrategia si un tipo maldecía a un Satoshi que se acostó con su mujer? —Manos a la obra.— Y rodó los ojos. El asunto ya era una molestia.

Sus pies se encaminaron directo a la madre y a una mujer joven, quien parecía ser la hija primeriza de la señora. —¡Disculpen!— Posó su cuerpo en medio de la entrada y ambas mujeres. —Noté que tienen un problema pero como encargada del mantenimiento debo decirles que ni yo ni mis compañeros podemos otorgarles permiso para entrar a esa zona de allá.— Señaló con un movimiento de cabeza a la parte trasera suya, misma que daba camino a la zona A. —Sin embargo puedo ayudarles siempre y cuando mantengan la calma.— Para ella principalmente era fácil decirlo pero era lo más sensato que pudo hallar en su mente sin dejarse llevar por los nervios del momento como la señora y su hija, misma que mantuvo un semblante áspero. —Ya mismo me pondré en contacto con mi compañero y lo pondré a ayudarme justo ahora.— Si bien Arya era mujer y no contaba al 100% con su apoyo, debía mantener las apariencias para que no se le fuera todo en un descontrol completo, no necesitaba más desastres de lo que el hater de Satoshi le estaba causando.

Amarrado a su pierna desnuda, un bolso se mantenía firme y atado a la misma, gracias a esa bendición se aproximó a sacar un walkie talkie con el que se comunicaría directamente con Arya. —Kára al habla.— Ahora que caía en cuenta, no tenía alguna clase de clave o siquiera el apellido para referirse a él de manera que no se notara su género femenino. El instinto rubio salió a flote en Kára. —Tengo un niño perdido y posiblemente ande rondando por la Zona A, en caso de dar con un avistamiento por favor avisarme.— Estaba segura que luego de eso no había necesidad de dar dos vueltas en la cabeza a la molesta pulga de 5 años.

Pero resultó ser demasiado condescendiente con la situación en general pues poco después de enviar a ambas mujeres a sus respectivos asientos, un hombre de mediana edad chocó con ella (y ni siquiera tuvo el respeto por mirarla y pedirle unas disculpas) sencillamente se dio a la tarea de seguir admirando en la lejanía a aquella preciosa mujer de perfecto físico. Debía admitirlo, era digna de admirar, pero algo malo sucedía ahí, algo más sucio de lo que podía pensar. —Luego daré punto y final a eso...— Masculló casi que para sus adentros mientras lanzaba miradas sigilosas a la mujer, su segundo punto a resolver era el caso Satoshi.

Se trataba de un hombre de unos 35 años, ojos caídos por la tristeza, botella de sake en la diestra y en la zurda una bolita de arroz mordisqueada a duras penas por la falta de cordinación que podía mantener el joven. —Señor, perdone mi intromisión, pero está perturbando la paz ajena...— Intentó ser lo más dócil pero de repente el hombre había tomado el vestido de la pelirroja por su abdomen, zarandeando con cierta magnitud mientras le replicaba un "Satoshi amaneció con mi esposa, lo detesto pero es mi culpa." ¿Qué podía responder a eso? —¿Lo... Lamento...?— Estúpido. —Es mejor que me de esto... Y eso otro también.— En primera instancia se sacó las manos sudorosas de encima, para luego en cada mano (y con asco) tomar los respectivos objetos. Eso fue lo más lógico que se le ocurrió en el momento hasta que el foco se le prendió.

¿Por qué no darle a conocer otras mujeres...?, ¿por qué no la misma que tanto ligaba unos cuantos escalones arriba? Algo curioso podría ocurrir y ella personalmente quería saber como se desarrollaría eso, aunque una espina en el fondo le confirmaba que esa mujer en concreto traía algo entre manos. Seguro podía dar con ello más fácil o la terminaba cagando, era un 50/50 y Kára necesitaba pruebas científicas. —Le tengo una propuesta para olvidarse de Satoshi, pero debe acceder a lo que le pida y dejar de gritar su maldito nombre por todo el lugar.
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#19
Y con un pequeño regaño por parte de su maestro, Arya disolvió la transformación y se despidió de sus compañeros con un leve gesto, dirigiéndose a paso tranquilo hacia la zona A junto al lobo, Zephon. Arya no pudo evitar sonreir de alegría cuando notó que el animal efectivamente había comenzado a seguirle y en un gesto simple de cariño le rasco suavemente tras una de sus orejas.

Se tomó poco tiempo para llegar al area designada, deshaciendose por fin de esa faceta despreocupada y esa actitud bromista que había optado hace un rato para poder calmar un tanto los nervios entre sus jovenes compañeros. Ahora, salvo por el chucho, se encontraba alejada de ellos y podría actuar con un poco más de libertad. Cerró los ojos, respiró profundamente y se pasó, despacio, ambas manos por el rostro.
 "Eres una Kunoichi de Kirigakure." se decía a si misma en sus pensamientos, tratando de darse seguridad y de disipar los nervios que antes no había mostrado pero que, ahora, habían comenzado a acumularse despacio. Para su suerte era acompañada por el lobo y la presencia del animal, indiferente y silenciosa, la tranquilizaba a su manera.

La zona que le correspondía era amplia a la vez que reducida. Las tres casetas no estaban muy separadas entre ellas, pero la cantidad de gente que iba y venía desde todas direcciones no tardó en comenzar a marearla, demasiados rostros desconocidos y muchas actividades sin nombre le impedían mantener un control de todo lo que estaban haciendo, por lo que no tardó en desistir de preocuparse por esto. Todos actuaban con normalidad y sospechar hasta de su sombra no le traería buenos efectos.

Se dio un par de vueltas por el exterior de las casetas, tranquila pero sin apartar la vista de quienes entraban y salian de estas. Luego de un rato ya comenzaba a acostumbrarse a las caras, sobretodo a la de un muchacho nervioso que no paraba de entrar y salir de la tienda principal y a las de unos chicos que no paraban de murmurar, reir y dirigirle la mirada a la gennin para luego reirse de nuevo. Arya simplemente pasó de ellos. Pero quien le llamaba la atención era aquel tipo, Jiro, quien se encargaba de organizar el evento, entraba y salía nerviosamente de la tercera tienda y solía enrrabietarse y arrojar papeles al suelo la primera vez que sucedió Arya lo dejó pasar. Se limitó a sonreirle y recibió, por parte de Jiro, una sonrisa de vuelta. Pero la segunda vez que sucedió definitivamente le pareció extraño y decidió acercarse para saber qué era lo que tanto lo irritaba.

Aunque entonces... Se percató de algo. El encargado de los maniquies, quien no paraba de entrar y salir de la tienda principal, de pronto se había esfumado luego de entrar por última vez a esta y no había vuelto a verle la cara desde hace un rato bastante largo. Era raro, incluso al momento de entrar se le veía bastante ocupado... Y quizá más atareado de lo normal porque otros dos integrantes del staff no estaban haciendo su trabajo. Arya suspiró con cierto pesar y se dirigió a paso firme ante los chicos, se puso de pie frente a estos y sopesó por un instante la manera correcta de decirlo, hasta que finalmente habló.  
"Ustedes dos." dijo con un tono de voz firme digno de un sargento que tan solo la hermana mayor de cuatro hermanos varones podría tener. "No sé que es tan divertido, pero llevais mucho rato aquí holgazaneando. Quiero que ayuden al chico de los maniquies o tendrán que verselas con mi pequeño amigo." hizo un gesto con la cabeza hacia Zephon al finalizar la frase y ambos jovenes la miraron con cara de circunstancia, parecían a punto de reirse... Pero entonces el lobo abrió de par en par las fauces, dejando ver sus afilados colmillos.

Arya no supo si el animal abrió la boca a propósito o si simplemente dejó escapar un pequeño bostezo 
"Siempre y cuando los lobos bostezaran." Pero la verdad es que aquel gesto le ayudó demasiado. Los chicos palidecieron, se dirigieron miradas confusas y se limitaron a asentir con nerviosismo para luego partir corriendo hacia la tienda principal. Seguramente no la molestarían en un rato, Zephon se encargaba de ello.

Ya con aquel par de problemas menos... Y con suerte, solucionado el tema de los maniquies, se dirigió hacia Jiro...
"Tengo un niño perdido y posiblemente ande rondando por la Zona A, en caso de dar con un avistamiento por favor avisarme." la voz de Kara jamás le había disgustado tanto como en aquel instante. El jodido walkie-talkie que traía atado al cinturón la hizo sobresaltarse al escuchar la voz de Kara y tan solo atinó a dar un vistazo rápido a sus alrededores a ver si se encontraba por alguna parte al niño. Mientras tanto, el lobo mantenía silencio. Aunque Arya habría jurado que en cualquier momento empezaría a reirse.

Finalmente, con un suspiro de resignación, Arya partió corriendo hacia un lejano Jiro que ya casi se le había perdido de vista y le detuvo colocándole una mano en su hombro. El hombre se dio vuelta y miró a Arya confundido, esta le sonrió ligeramente. 
"Verá... Vi que estabas... Atareado, las hojas de papel, esto... Mandé a un par de holgazanes a ayudar con el evento, estás..." el nerviosismo de pronto se apoderó de sus palabras junto a las ganas de excusarse para salir de su zona y ponerse a buscar al pequeño extraviado. El jodido niño perdido de Kara había tocado su lado suave de hermana mayor y la distraían de su misión principal. Por suerte se dio cuenta lo suficientemente a tiempo e hizo un esfuerzo para retomar la compostura. Cerró los ojos y se dio un instante para tomar aire y respirar. Luego, al abrirlos, dirigió al hombre una mirada seria pero mucho más tranquila. "Le vi bastante preocupado cada vez que sales de la tienda, ¿Sucede algo?" preguntó con mucha más calma y decisión que antes mientras hacía un gesto con la cabeza hacia la dirección en la que se encontraba la tienda.
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