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El primer paso.
#1
Después de deambular por la aldea un par de horas, Enzed reflexionó que si lo que quería era convertir Kirigakure en su nuevo hogar, lo primero que tenía que hacer era buscar trabajo. Todo su entrenamiento y experiencia era meramente combativo. Solo sabía hacer dos cosas: viajar y pelear.
Así que la mejor opción era muy obvia: convertirse en un Shinobi.

Detuvo a la primera persona que se cruzó en la calle y le preguntó inocentemente:
Quiero ser Shinobi. ¿A dónde debo ir?
Esta persona era una mujer anciana, quien se le quedó viendo como quien acaba de escuchar una estupidez. Enzed sabía que su comentario sonaba algo tonto y se sonrojó mucho... pero por suerte, era una anciana sumamente paciente y amable:
Pues a la academia muchacho. Contestó.
¿Podría indicarme el camino? Preguntó Enzed con la voz temblorosa, de tanta vergüenza.
¡Claro! Contestó la anciana, quien prosiguió a explicarle paso a paso cómo llegar.
Enzed se despidió con una sonrisa y comenzó a seguir las direcciones.

Ya estaba atardeciendo cuando por fin encontró el lugar. Se acercó al edificio y la puerta estaba abierta, así que entró a la academia.
No parecía haber nadie ahí. Se percató de que el lugar estaba diseñado para niños por el tamaño de algunos muebles y de nuevo fue invadido por la vergüenza que sintió anteriormente, pues, él era ya un joven de 19 años, bastante alto por lo que probablemente aparentaba incluso más edad.  Sonrojado

¿¡Hay alguien aquí!?
Exclamó Enzed, con esperanzas de que la academia no estuviera vacía...

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
2
Resistencia:
4
Velocidad:
7
Agilidad:
6
Destreza:
4
Presencia:
4
Inteligencia:
7
Control de chakra:
6

Vida: 20 Chakra: 43 Estamina: 36

No hay objetos en el inventario.

[Imagen: firma.jpg]
Narro / Hablo Pienso
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#2
El sonido de crujir que emitió la silla al moverme me asustó, provocando que botase levemente en el asiento. Me estaba quedando dormida en el sitio, llevaba varios días entrenando por la noche sin parar con Takeshi para poder cubrir las demandas de la aldea durante el día y comenzaba a pasarme factura. Había acudido a la academia esa tarde para rellenar un papeleo ofreciéndome nuevamente como sensei, en caso de que aún necesitasen personal. Ya lo había sido una vez, concretamente con Makoto Yuki, por lo que sería un soplo de aire fresco para la academia tener una """veterana""" -con muchas comillas- que siguiese ayudando en la formación de los futuros ninjas.

Me encontraba dentro de una de las salitas cercanas a la puerta, la luz del sol comenzaba a oscurecer la academia y a impedir que pudiese continuar rellenando los documentos. Desde hacía unos treinta minutos cabeceaba, apoyando los codos en la mesa y la cabeza en mis manos, evitando que se desplomase en un momento de debilidad en el que cayese presa del sueño. Sin embargo, todo la parestesia que comenzaba a sentir se disipó drásticamente al escuchar un grito muy cercano. Otro bote en la silla que terminó por derrumbarme al suelo causó un pequeño estruendo que llamaría fácilmente la atención del emisor de aquellas palabras, además de un sordo grito de sorpresa que se precipitaba fuertemente desde mi garganta. Me levanté de un salto, apoyándome con una mano en la mesa para recuperar del todo el aliento y eliminar por completo cualquier resquicio de sueño que me quedase, y me dispuse a salir de la habitación. 

Me asomé por el pasillo y busqué con mi mirada a la persona. Navegué por el pasillo principal hasta encontrarme con un hombre muy alto -nada novedoso para mi, que siempre solía ser más baja que el resto de personas salvo algunos niños y niñas- y de buena apariencia. Me recaté mi descocada chaqueta para quitar cualquier mota de polvo que hubiese manchado mis ropas y me dirigí hacia él - Buenas tardes, no creí que acudiría alguien aquí a estas horas - dije, aún riendo suavemente por el anterior altercado - Soy Terumi Gaia, es un placer conocerte, ¿te puedo ayudar en algo? - terminé, haciendo una reverencia y esperando para saber los motivos que traían al chico hasta la academia. Aunque no era habitual conocer a todo el mundo en Kirigakure, el rostro del hombre no me sonaba de haberlo visto por la aldea, pero no le di ninguna importancia.

Estadísticas e inventario

Nivel: 8
Especialización: Taijutsu
Todos sus ataques cuerpo a cuerpo reciben una bonificación de 5 puntos de daño, y sus técnicas de Taijutsu requieren 5 puntos menos de estamina.
Maestría: Puertas
Fuerza:
80
Resistencia:
80
Velocidad:
80
Agilidad:
80
Destreza:
80
Presencia:
80
Inteligencia:
80
Control de chakra:
80

Vida: 480 Chakra: 560 Estamina: 620

Chaleco ninja, Píldora soldado, Píldora soldado, Píldora soldado, Ninjato, Ninjato, Cuchillas de chakra, Katana, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4, Tanto, Tanto.

Narro - Hablo - Pienso
[Imagen: firmagaia.png][Imagen: terumi1.gif]
[Imagen: KIRINR.png]
 

Darak <3

[Imagen: IMG-20180317-WA0000.jpg]
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#3
Escuché atentamente la respuesta a mi llamado: un bote cayendo y el sonido de pasos en el pasillo principal. Parecían ser botas con tacón, pero no me precipité a asumir que era una mujer porque... bueno... los Shinobis son muy raros.

Que suerte tengo, normalmente no debería haber nadie aquí a estas horas. Todo es por algo, no hay coincidencias.
Me dije a mi mismo mientras esperaba que aquella persona se asomara por el corredor.

Entonces apareció ella. Me sorprendí por varios motivos.
Su estatura, su inusual vestimenta, el brillante color de su cabello... procedí entonces a mirar con detalle su cara mientras ella hablaba, saludándome amable y risueña, hasta que hizo una leve reverencia que dejó en evidencia sus más ´grandes atributos´.

Madre mía, pero que par de te...
Inmediatamente cerré mis ojos y sacudí rápido mi cabeza para disimular que le estaba mirando el busto.
Pero no pude evitar sonrojarme y ponerme en evidencia. 
Pues crecí en un templo y aún con mis años de viajes, la belleza de la figura femenina aún era una de mis pequeñas debilidades.

Procedí a contestar, tratando de matar la extraña tensión del momento:
E... Es un placer Terumi, mi... mi nombre es Enzed. Soy nuevo en la aldea y estoy buscando trabajo.
Así que venía con las intenciones de convertirme en Shinobi.


Poco a poco mientras hablaba fui recuperando la compostura y concentrándome en mi objetivo y fijando mi mirada en sus ojos para no caer en lo mismo.
Pude apreciar entonces lo agraciado que era su rostro, sus ojos rojizos y profundos... y una curiosa cicatriz que cruzaba su cara diagonalmente.
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Narro / Hablo Pienso
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#4
La reacción del hombre me hizo reír un poco más, sin saber exactamente a qué se debía. No me di cuenta hasta que noté que un botón del escote se me había desabrochado al caerme de la silla, como si ya de por si no fuese pronunciado ni descocado como para ello. Desde hacía un par de años había perdido la extrema vergüenza, pero aún quedaban resquicios de la misma por lo que no pude evitar sonrojarme antes de restarle importancia - Encantada Enzed, bonito nombre - su nombre sonaba tan extranjero como el mío, por lo que no me extrañaba, más bien me gustaba.

Cuando comentó que quería hacerse shinobi me alegré, sonriendo y colocando mis manos sobre mis caderas. Eran grandes noticias para mí que más personas, ya fueran niños o adultos, se apuntasen a la escuela ninja, por lo que siempre los recibía con ilusión y alegría - Qué bien, pues te puedo dar unos papeles para rellenar ahora e ir agilizando la inscripción, ¿qué te parece? - aunque no tenía el derecho a aceptar a los alumnos en la academia podía hacer las funciones de "secretaria" y ayudar en la tarea para que llegase lo antes posible a una resolución. 

Por otra parte, no pude evitar acordarme de mí cuando ingresé en la academia, debido a que su físico no parecía el de un niño de doce años. Se me antojó comentarlo, pero en realidad no sabía si era un niño con apariencia de adulto o alguien mayor como para soltarle una anécdota sin importancia - A todo esto, ¿qué edad tienes? Si no es indiscreto preguntar - terminé, esperando también la respuesta del chico para ir a por los papeles de matriculación. A medida que hablaba y pasaba el tiempo allí me fijé en el atractivo de Enzed, sobre todo en sus ojos, y esque a pesar de tener una relación estable la vista no puede ignorar ese tipo de situaciones, mas no significaba nada en particular.
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#5
Su sonrisa, su risueña reacción y la gracia de su lengüaje corporal lograron romper la tensión y hacerme sentir cómodo hablando con ella. Cosa que no me sucedía muy seguido.
Gaia es un muy lindo nombre también. Respondí sonriendo, y agregué:
Es, en ciertas culturas, el nombre que se le da a la Madre Tierra, muy adecuado para alguien tan femenina, receptiva y bella...
Entonces me di cuenta de que estaba hablando de más e inmediatamente interrumpí mi pequeño e inecesario discurso, bajando la cabeza mientras ahogaba la última palabra que pronuncié.

Eh... si, genial. Prosigamos con los papeles. 
Comenté después de una leve pausa incómoda, esperando que no se diera cuenta de que mi comunicación se había atorado de nuevo.
Entonces me di cuenta de que casi había olvidado responder su último comentario.

¡Ah! Y tengo 19 años. Dije, enderezando mi postura al finalizar el comentario.
Entonces agregué: Sé que no es muy usual que ingresen estudiantes de esta edad... vengo llegando de un largo viaje y siento que ahora es momento de estabilizarme un poco y por lo menos ponerme a servicio de alguna comunidad.

Una vez más, estaba hablando de más...
Definitivamente no me convenía ponerme a revelar mucho sobre mi historia, intenciones y objetivos en una aldea Shinobi, llena de gente hostil.
Entonces pensé bien mi próximo comentario:
Trabajaré muy duro para ponerme al corriente con los Shinobis de mi edad. ¿Empezamos con el papeleo? 
Agregué serio y decidido, mirándola a los ojos.
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Narro / Hablo Pienso
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#6
- Gracias, no hay muchos que sepan de dónde proviene, o al menos que me lo hayan comentado - dije, con musicalidad en mi voz. No estaba acostumbrada a recibir halagos, de hecho durante mi periplo en el mundo shinobi había comenzado a escasear ese tipo de conductas para conmigo, por lo que se tornó muy agradable escuchar esas tímidas palabras.

Cuando recibí su afirmación sobre la inscripción, salí un momento hasta la salita para recoger los papeles y los traje rápidamente. La información a rellenar no era nada fuera de lo común, algunos datos relevantes sobre la persona y sus datos de residencia, por lo que supuse que no le costaría rellenarlo. Cuando escuché su edad y su "preocupación" por así decirlo, sonreí nuevamente y entonces me atreví a contarle mi situación muy brevemente - Te entiendo, pero ¿sabes? No es algo tan fuera de lo común, por distintos motivos hay gente de mayor edad que viene a graduarse también. Yo por ejemplo lo hice con dos años más que tú, me apunté a la academia con 21, y mírame, una Jounin hecha y derecha - eran pocas las veces que decía algo bueno de mí misma, y mucho más desde todo lo acaecido en la guerra y posterior a ella, pero quería dar un ejemplo básico - Te honra, seguro que haces un buen servicio -.

Me entusiasmaba ver a la gente con determinación, pues consideraba que era una de mis pocas virtudes y me sentía identificada. Entonces, sin perder ni un minuto más, le di el papel y la pluma y dejé que rellenase todo lo pertinente, dispuesta a resolver cualquier duda que tuviese o amenizar el proceso con mi presencia - Estoy aquí si necesitas algo - terminé, cogiendo una silla cercana y sentándome cerca suyo mientras meditaba sobre mi situación actual para con la aldea - Coge una silla si quieres -.

Off

Ignoro los detalles de la inscripción porque además de los datos básicos no sé qué más debería haber, he supuesto que no es nada del otro mundo, pero si quieres concretar algo para darle más interés al rol eres libre jaja
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#7
La escuché contestar atentamente. Una vez más, su agradable gesticulación y tono de voz discipó mi tensión y me hizo sentir cómodo. Mi mente comenzó a divagar mientras ella hablaba.
A estas alturas, aunque nuestra interacción lleva apenas unos minutos en marcha y ella es una persona totalmente extraña para mí, su presencia me hechiza. Tal vez no de una forma romántica, tal vez.
Pero con seguridad hay algo en ella que lentamente me cura de mi mal hábito de pensar en exceso.


Entonces me di cuenta de que llevaba un pequeño lapso ensimismado, lo cual generó un silencio incómodo.

Ella salió de la habitación para buscar los papeles, instante que aproveché para mirarme en el reflejo de la ventana más cercana y tratar de acomodar mi cabello. El esfuerzo fue desperdiciado, pues no parece haber remedio aparente para mi cabello. Entonces pensé:
Eh... ¿desde cuándo me importa cómo me veo? Tengo meses sin mirarme en un espejo.

Volví a la realidad justo a tiempo para tomar los papeles y la pluma que me había entregado, entonces escuché su comentario sobre su experiencia personal como estudiante adulta en la academia a lo que respondí con una sonrisa estratégica en forma de aprobación, intentado no hablar de más.

Acepté su invitación y arrastré rápidamente con mi pie la silla más cercana sin quitar la vista de los papeles, que ya había empezado a leer.
Debido a que tenía mi atención puesta en los papeles, no me percaté de que la silla había quedado situada bastante cerca a la suya. Al sentarme nuestros codos se rozaban levemente.
Un cosquilleo invadió mi cuerpo entero al sentir por primera vez el contacto de su cuerpo.
Sin dejar de ver los papeles pensé: Esto es normal. Nunca se nos enseñó a lidiar con la tensión sexual en el templo, pero es un aspecto instintivo y natural de todo ser humano. Tranquilízate. No hagas nada raro...

Comencé a rellenar la información que me pedían.
Era todo muy genérico. Fui contestando todas las preguntas con la confianza de que no delataría el hecho de que en cierto modo, no pertenezco a la aldea.
Hasta que llegué a la última pregunta, dónde piden mi domicilio actual EN LA ALDEA.
¿Y ahora... qué hago? ¿Le miento? ¿Y si me descubren? 
Pero es tan amable... Posiblemente entenderá mi situación.
NO. De ninguna manera Enzed. No se puede confiar en nadie.


Suspiré profundamente, mientras volteaba a verla a los ojos.
En ese instante que nuestras miradas se cruzaron de nuevo, actué sin pensar y dije:
No soy de aquí, la verdad. Crecí en un templo en una de las islas menores. Sé que mi clan pertenece a esta aldea pero jamás conocí a mi familia. Y, honestamente, aún no tengo ningún domicilo en la aldea...

Terminé de comentar, mientras con una mano le pasaba los papeles y con la otra mano, que portaba la pluma, señalaba la última pregunta del formulario.
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Narro / Hablo Pienso
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#8
Me quedé tan ensimismada pensando sobre mi vida que hasta cerré los ojos. Comencé a recordar el amor que había demostrado hacia Kirigakure en los momentos más terribles que sufrió la aldea, cuando muchas de las personas sin hogar por aquel entonces como yo y mi familia tuvimos que marcharnos y vivir en la penuria, ayudándonos los unos a los otros con nuestra propia vida. Toda esa demostración de amor había quedado manchada por las desventuradas acciones que había llevado a cabo para luchar por una paz que parecía no tener sentido, trayéndome la desconfianza de mis compatriotas para conmigo.

Poco a poco comencé a profundizar más y más, a tal punto que no sentí el roce con Enzed. Sin embargo abrí los ojos, posándolos justo en la ventana más próxima y viendo mi rostro reflejado en ella. Por un momento me veía apagada, mis ojos se notaban cansados y me veía metafóricamente empapada por esos negativos pensamientos. Deseé que Enzed no se hubiese dado cuenta, y volví a tomar un aspecto más alegre.

Me fijé en el hombre mirando de reojo, y vi que paraba en la última pregunta. Cruzamos la mirada y en seguida pensé que ocurría algo, aunque no supe el qué hasta que me lo contó. Inevitablemente y ya motivada por los pensamientos anteriores traje de nuevo el recuerdo del pasado, cuando yo también tuve que irme de la aldea, aunque sin quedar otro remedio, y volví para ayudar a que renaciese. No era lo mismo, sin embargo podía ponerme en su lugar sin ningún problema. Entristecí un poco el gesto, pensando alguna manera de ayudar - Pues... Qué problema. Debes encontrar un hogar para vivir, no puedes vivir en la calle - me quejé de la situación, dando involuntariamente por hecho que sería aceptado en Kirigakure como un compatriota más y centrándome en evitar que tuviese inconvenientes para vivir. Aunque su caso era especial, tenía que tratar la situación de manera objetiva - Tus lazos con la aldea debido a tu clan creo que serán un aliciente para que te acepten sin ningún problema, sin embargo... - "se me encendió la bombilla", y levanté el dedo índice en señal de ello - No es muy habitual y quizás te sientas incómodo, pero mi padre tiene un piso en el centro de la ciudad, no hay nadie viviendo allí pero podríamos prestártelo gratis hasta que encuentres un lugar y tengas dinero para poder permitírtelo... No se me ocurre otra cosa que te garantice bienestar - la desconfianza que había generado hacia los desconocidos con el paso del tiempo había crecido, pero con la gente de la aldea era algo completamente diferente que me llevaba a actuar igual que cuando era pequeña, ayudando al prójimo con todo lo que pudiese - No te preocupes por nosotros, no nos falta dinero ni nos daría ningún problema y no te molestaríamos - añadí, frotándome la barbilla, reflexionando. Sabía que era algo difícil de aceptar, por lo que entendería un rechazo.

Aún pensativa valoré también la necesidad de tratar este tema con los altos cargos - Y lo mejor para empezar será acudir con el Mizukage, seguro que lo entenderá - terminé, depositando mi confianza en el líder de la aldea. Aunque la confianza no fuese recíproca en cuanto a cantidad, sabía que detrás de un fiero Kage que derramaba sangre por proteger la integridad de su aldea había un hombre comprensivo y justo que tomaría una buena decisión.
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#9
Tal vez por la excesiva atención que le dedicaba a Gaia, logré notar un matiz melancólico en su rostro y su tono al hablar. Inlcuso logré notar cuando intentó esconderlo.
Escuché su propuesta y sonreí, aunque en mi mente la respuesta era obvia.
Me hundí un poco en la silla para bajar mi cabeza y nivelarla con la de ella haciendo un contacto visual perfecto, con el que esperaba incluso comunicarme con ella en un plano más profundo y emocional.
Entonces tomé aire lentamente, sonreí levemente pero desde el fondo de mi alma y le dije en voz baja:
¿Te encuentras bien?  Rodar ojos

Sin esperar su respuesta, me levanté de mi silla. Sólo quería hacerla notar que me enteré de que algo nublava su interior, pero no tenía ninguna intención de entrometerme en sus asuntos personales.
Entonces volteé a mirarla de nuevo y dije:
Tengo que rechazar tu oferta. No por falta de confianza o agradecimiento, sino porque en verdad no lo encuentro necesario. Fui criádo como monje, en condiciones muy austeras.
Ayunar, pensar y esperar son habilidades que se me dan bastante bien e incluso un arbol o una fuente en un parque podrían llegar a darme un nivel de comodidad que no tuve en el templo donde crecí. 

Dije, soltando una leve y amistosa risa al final del comentario.

Entonces agregué, mientras daba un paso hacia ella:
Ya se me ocurrirá algo, no te preocupes. Por lo pronto lo único que necesitaba era autorización para quedarme en la aldea y eso parece que está por resolverse.

Extendí mi mano hacia Gaia para ayudarla a levantarse de su silla y dije sonriendo:
Por otro lado, te ves cansada. Física, mental y emocionalmente. Por favor, permíteme escoltarte hasta tu casa. 
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Narro / Hablo Pienso
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#10
Cuando encontré a Enzed cerca mío preguntándome qué pasaba intenté guardar los modales. Ya se había levantado y yo no había podido evitar ser tan trasparente como antaño, quizás porque la carga era pesada y llevaba tiempo sin poder aligerar el peso. Aún así respondí rápidamente - Sí, disculpa - y escuché su rechazo. Afirmé con la cabeza entendiendo perfectamente su punto, ya que en primera instancia era lo que imaginaba, aunque me sorprendía para bien las capacidades que tenía un monje para sobrevivir de esa manera - Lo entiendo, necesitaba ofrecerlo de todas maneras - dije sonriendo alegre por saber que lo tenía todo bajo control.

Me sentía inevitablemente inútil, pero entendía que quisiera arreglárselas por sí mismo. Mi cabezonería quizás me jugaba una mala pasada - De todos modos si algún día necesitas algo, o estoy entrenando a las afueras de la aldea o estoy en la secretaría del edificio del Mizukage - terminé de ofrecer mi ayuda, sintiendo bienestar por ello. 

Suspiré con tranquilidad, relajando mis músculos. Tener tiempo como ese para pensar me había transportado de nuevo al pasado del que tanto huía, normalmente pasaba las 24 horas del día muy ocupada, comiendo o durmiendo, por lo que no tenía apenas tiempo para pensar en ese tipo de cosas, alejada de la energía negativa que eso traía. Vi cómo Enzed extendía su mano y la tomé, levantándome y procediendo a coger mi archivador y demás enseres antes de marchar - Seguramente solo necesite dormir un poco y todo volverá a la normalidad, muchas gracias por tu ofrecimiento, tampoco quisiera importunarte - dije, con suavidad.

Conocer a alguien nuevo que transmitiese tanta tranquilidad era un gran soplo de aire fresco, como si los tiempos de guerra y el sufrimiento que generaba tanta tensión entre aldeas se frenase y diese un tiempo para el descanso.
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#11
El contacto con su mano fue totalmente diferente que el anterior contacto con su codo. El cosquilleo y la tensión habían desaparecido. Después del primer contacto con su plano emocional, Gaia era ahora en mi mente un ser humano completo y no solo una mujer hermosa.
Un ser humano con, aparentemente, muchas responsabilidades y un pasado complicado.

La seguí a la salida de la academia mientras comentaba:
No es molestia.
Y sonreí, aunque iba atrás de ella y sabía que no podría percibir mi sonrisa. Simplemente estaba contento con la situación.

De hecho llegué hoy a la aldea y esto será un buen tour de conocmiento jeje.
Agregué alegremente.

Cuando llegamos a la calle, con mis manos entrelazadas a mis espaldas como típico monje, me detuve y a su lado y esperé a que empezara a caminar en alguna dirección.

Para este entonces solo llevaba unas horas en la aldea y Gaia ya había conseguido darme esperanzas de que algo nuevo y bueno me esperaba aquí. Hasta me costaba parar de sonreír. Llevaba varios años viajando, incluso fuera de los países Shinobi, tratando de huír del miedo y el tormento que me dejó en el alma aquel altercado en el templo.
Y poco a poco se había desvanecido, pero aún quedaba bastante. Malos recuerdos volvían aún en forma de pesadillas y me costaba mucho abrirme con las personas.
Pero al parecer, todo estaba a punto de mejorar.
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Narro / Hablo Pienso
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#12
Ambos salimos de la academia y, antes de marchar, me aseguré que estaba cerrada por completo comprobando las puertas y las ventanas. Sonreí al ver que no le importaba acompañarme, agradecida también por ello - Genial, entonces vamos -.

El camino hacia la zona residencial desde la academia no era excesivamente largo, por lo que no nos tomaría mucho tiempo. Aproveché para enseñarle algunos puntos importantes que se encontraban durante el trayecto, como si de una guía turística se tratase, pero sin explicar todo tan detalladamente, lo justo para que se fuese familiarizando con lo básico. Entre tanto comencé a pensar en que era hora de tomarme las cosas con un poco más de calma, de usar una o dos horas diarias para hablar con mi gente o simplemente pasear, descansar de todo y poder organizar mi cabeza antes de llegar a un estado como en el que me encontraba ese día en el que había conocido a Enzed. Me había dado cuenta de lo importante que era rodearme de personas que me aportasen algo, no había apenas personas así en mi vida y me estaba afectando mínimamente.

Finalmente llegamos hasta la zona residencia, y caminamos por sus calles hasta subir una pequeña cuesta y atisbar mi hogar en la lejanía. Las luces estaban encendidas, se podían ver desde fuera a través de la ventana, por lo que entendí que Takeshi aún no había ido a entrenar. Esa noche volveríamos a ir juntos como estaba siendo costumbre, pero tras darme cuenta la factura que me estaba pasando, me tomaría un leve descanso para recuperar fuerzas. Me paré frente a la puerta de casa, y posé mi mirada en Enzed, sonriendo - Bueno, aquí es donde vivo, si algún día necesitas algo también podría encontrarme aquí - reí suavemente - Aún estás a tiempo de poder comer algo quemado que prepare mi padre... - reí aún más por esa sana burla que hice hacia el hombre de la casa. Nuevamente me sentía bien ofreciendo una última vez algo para ayudar al chico, aunque también esperaba otra negativa - Gracias por acompañarme y por el rato -.

Me quedé en la puerta esperando a que respondiese y, si se marchase, despedirme con una reverencia y deseándole que tuviese una buena estancia en la aldea.

Off

Aunque no haga este post en el tema de mi casa damos por entendido que es en la zona residencial, esque sino es un lío jajaja
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#13
Me alegró ver que aceptó mi propuesta. La esperé afuera mientras apagaba y cerraba todo dentro de la academia. Durante esos segundos a solas suspiré prolongada y relajadamente, sintiendo como todas las preocupaciones con las que llegué a la aldea, desaparecían en ese instante.

Miré a mis alrededores. Todos iban caminando tranquilos, con una expresión seria pero relajada. Cada quien en lo suyo.
Esto me encantaba. En mis viajes encontré muchas ciudades donde todos iban caminando con una sonrisa en la cara pero esto siempre me pareció un poco falso. La gente de Kirigakure no Sato me parecía un poco más madura e interesante, incluso así a simple vista.

Emprendimos la caminata entonces, parando por ciertos puntos claves de la aldea que me dio gusto conocer.
Es muy bella la aldea. Simple, pero bella. Tiene algo...

Comenté en voz baja, con una sonrisa, mientras seguíamos caminando.

Llegamos entonces a la zona residencial y poco después a su casa.
Gaia me invitó a pasar y comer, haciendo un pequeño y acertivo chiste sobre las habilidades culinarias de su madre. Reí discimuladamente, disfruté mucho el gesto y agradecí de fondo sus intenciones, pero tuve que rechazarlo de nuevo:
Muchísimas gracias, en serio. Dije con una sonrisa y agregué:
Pero tengo que volver a declinar tu propuesta. Estoy acostumbrado a comer una vez por día y ya comí hoy cuando venía de camino a la aldea. Otra costumbre rara de monje, jeje...

Los shinobis son, generalmente, personas muy cultas. Así que supuse que ella entendería un poco sobre lo que le acababa de comentar. 
Entonces agregué:
No molestaría a nadie en la aldea si me encontraran durmiendo bajo un árbol o algo por el estilo, ¿Cierto?
Es una costumbre que tengo desde la infancia y disfruto mucho, pero en mis viajes me econtré con lugares donde no me lo permitían porque "hace que el lugar se vea sucio"...

Finalicé el comentario con un tono irónico, llevándome la mano a la nuca.
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Narro / Hablo Pienso
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#14
- Lo entiendo, en ese caso, sin problema - contesté, comprensiva, sabiendo que ya había comido no iba a insistir más, respetando su modus operandi como monje.

Cuando comentó lo siguiente me froté la barbilla, intentando pensar algo certero y objetivo. Torcí un poco el gesto con decepción al valorar una de las posibilidades - Seguramente muchos miren con curiosidad pero no te molesten, otros tantos hasta te ofrecen ayuda como yo, pero... Hay de todo en este mundo, seguro que no es nada nuevo que te lo diga - suspiré con un poco de tristeza - Aunque espero que sean los mínimos, igual alguno es lo suficientemente desvergonzado para decirte algo, sobre todo alguno que no haya vivido las penurias que muchos de los habitantes de Kirigakure tuvimos que pasar por la Gran ola que asoló la aldea... - realmente confiaba en que las personas de Kirigakure fuesen buenas y comprensivas a pesar de la fama que teníamos, funcionábamos como si fuésemos una piña pero siempre había alguien que desentonaba. Relajé el gesto y hablé con un tono más despreocupado - Pero no creo que sea un problema, somos más los tolerantes y no serías el primero que hace algo parecido - terminé, esperanzadora, depositando mi confianza en ellos.

Ante todo quería valorar todas las posibilidades para que Enzed no tuviese problemas, en mi opinión tenía que sentirse arropado por su aldea para sentirse bienvenido y disfrutar de su "nueva vida" con todos nosotros, siendo uno más de esa piña.
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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#15
Entonces lo más seguro es que no haya ningún problema.
¡Muchas gracias por todo!


Hice una leve reverencia con mi cabeza, sonreí y me di la vuelta para empezar a caminar.
¿Hacia dónde? Quién sabe... el mundo era mi "domicilio" así que daba igual.

Dirigí la mirada hacia los muros que delimitaban los bordes de la aldea y empecé a caminar hacia las afueras de la aldea, pero manteniéndome lo más cerca posible de donde vive Gaia. Pues ella era, hasta ahora, el único lazo que había logrado crear en la aldea.
Y su casa quedaba bastante cerca de la academia, lo cual era estratégicamente adecuado.

Continué andando por unos pocos minutos hasta que llegué a las afueras de la aldea, cerca de aquella zona residencial. Ya estaba atardeciendo.
El cielo estaba despejado, la temperatura era bastante agradable y en aquel borde de las afueras, había un grab árbol al pie de un riachuelo. El lugarcito tenía su encanto... así que decidí convertirlo en "mi casa", de momento.

Me acerqué caminando al árbol, estirando un poco mis brazos y mi espalda.
Cuando me encontré ya frente a él, puse mi palma derecha sobre su tronco y le dije al árbol:
Me llamo Enzed, es un placer. Sonriéndo.

Cerré mis ojos, inspiré, tratando de relajarme y sentir el árbol.
El tatuaje en mi brazo derecho resplandeció levemente un agradable color aqua.
Abrí mis ojos, sonreí de nuevo y trepé hasta la rama más robusta, para acomodarme y empezar a descansar.
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Narro / Hablo Pienso
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#16
- No hay de qué, espero que todo vaya bien - dije, antes de que se fuera, despidiéndole agitando al mano. Me quedé un rato ahí quieta, observando el camino que había escogido para marcharse, hasta que se perdió de mi vista en la lejanía.

Suspiré con una sonrisa y entré en casa. Takeshi estaba vestido con el delantal de Akane, aunque no era muy femenina la prenda se veía un poco gracioso. Me recibió y nos pusimos a cenar mientras teníamos una agradable charla. Habíamos quedado en que dormiría un par de horas para recuperar el aliento y después marcharíamos de nuevo a entrenar, un punto medio, pues Takeshi quería que descansase a toda costa aunque yo estaba dispuesta a seguir con el entrenamiento. Enzed me había hecho entrar en razón en cierta manera, quizás sin darse cuenta, por lo que solamente estaría un rato entrenando y descansaría el resto de la noche.

Y así fue, terminé de cenar y me dormí fácilmente, cayendo rendida por el cansancio. Cuando me desperté y nos preparamos, ambos fuimos hacia uno de los lugares que usábamos para entrenar.

~ Tema cerrado ~
Narro - Hablo - Pienso
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Darak <3

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