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[Entrenamiento] La maestría médica de Darak
#1
Muchas cosas habían pasado desde el final de aquella absurda guerra entre las aldeas de Kirigakure y Sunagakure. Durante la guerra el pelirrojo había tenido la misión de capturar a Gaia, cosa que, aunque consiguió, lo hizo con unas consecuencias terribles. La chica quedó muy herida, y Darak lamentó en aquel momento ver a su amada ensangrentada y herida sin poder hacer nada para evitarlo. Por suerte el resto de las cosas fueron bien y la guerra terminó, pero el Pakura tenía una horrible sensación de que no podía dejar las cosas así. Si volvía a ocurrir una situación similar, quería ser capaz de hacer algo al respecto. De evitar dejar marcas, de evitar que sufriese Gaia, de ser de utilidad para ella y protegerla. Todas esas cosas pasaban por la mente de Darak de vuelta a casa, donde fue ascendido a rango Jounnin. 

Con el nuevo rango nuevas posibilidades se abrían. Debía elegir algo nuevo que hacer, y debido a su especialidad en ninjutsu tenía solo tres opciones. Una de ellas, el fuinjutsu, no le acababa de convencer. Podía ser muy útil para evitar combates, y tenía poderosas técnicas, pero no era el estilo que Darak perseguía. Por otra parte, tenía el ninjutsu ofensivo, especializándose más aún en dañar a sus oponentes, y, porqué no, aprender a usar un nuevo elemento. Era una buena opción, y es la que más le había llamado la atención, pero con más daño y más poder no siempre podría proteger a la gente que le importaba. Tenía la sensación de que no era su destino. Él tenía que conseguir otra cosa. Además, un nuevo elemento no le hacía tanta ilusión, teniendo en cuenta que el fuuton casi no lo usaba. Por último, estaba el ninjutsu médico. Este no ofrecía grandes daños durante un combate, ni poderosas barreras para detener a un enemigo. Es más, las técnicas ofensivas requerían combate cuerpo a cuerpo, algo que no le venía bien a alguien especializado en ninjutsu. No obstante, si ofrecía algo importante, curar heridas. Si hubiese sido un ninja con habilidades médicas durante la guerra, podría haber curado a Gaia y haber evitado que esa herida en la cara la dejase marca. Es más, podría evitar que, en un futuro, otra herida similar dañase a la chica. Esa era razón más que suficiente para dedicarse plenamente a este estilo. 

Tras descansar de la guerra, Darak volvió a entrenar. Sus entrenamientos poco tenían que ver con ninjutsu médico, pero quería dedicarse a otras cosas antes de empezar a practicar este tipo de ninjutsus. Es sus ratos libres, entre entrenamientos, trabajo y estar por casa, leía libros sobre medicina, libros que explicaban el ninjutsu médico, como usarlo, como dominarlo. Pasaba horas incluso, en la biblioteca de la aldea buscando documentos antiguos y proezas médicas. Entre uno de estos documentos encontró incluso una historia de la antigüedad, en la que el Kazekage Gaara fue resucitado con un ninjutsu médico. El precio a pagar fue la vida del médico, pero aún así le pareció algo impactante y útil. No pudo encontrar más información sobre este jutsu por desgracia, ya que no ponía como realizarlo, ni dejaba claro si pagar con la vida era un requisito, o si solo lo fue en este momento debido a la avanzada edad de la Kunoichi que lo realizó.

Los días pasaron y el pelirrojo seguía enfrascado en el aprendizaje de este oficio y de esa maestría médica que le interesaba adquirir. Casi pareciese que incluso sin el uso de ninjutsu pudiese curar cualquier cosa, pero no era más que una falacia. El ninjutsu parecía acelerar la curación de las heridas de manera increíble, pasando lo que serian semanas de tratamiento a unos simples minutos. Algunas de las técnicas utilizadas para sanar también se podían usar de manera ofensiva, aunque requerían estar en un combate cercano, lo cual sería una enorme desventaja, lo que hacía estas técnicas solo útiles para algunos raro y escasos casos. Por otra parte, había una técnica bastante interesante, que servía para acumular chakra en un pequeño sello que se mostraba en la frente. Este sello podía ser utilizado más adelante en unas increíbles técnicas de auto regeneración, que permitían sanar heridas profundas en un tiempo récord. 

Varias semanas pasaron así hasta que finalmente Darak terminó los entrenamientos que había realizado a nivel ofensivo, dejándole poco más que hacer que centrarse en sus nuevos objetivos. Tras mucho leer y estudiar varias obras y documentos, se acercó finalmente al hospital de la aldea buscando asesoramiento de algún profesional, alguien que ya supiese sobre estas técnicas. Tras preguntar en la recepción del lugar en busca de alguien, le informaron que, aunque la cosa estaba complicada, podía preguntar a un anciano que se encontraba libre algunos días a la semana. No sería alguien que pudiese dedicarle horas y sesiones a enseñar, pero si podría dar algunos consejos y asesorarle a lo largo de su aprendizaje. Darak, conforme con esto, agradeció la ayuda y subió de planta en busca del misterioso anciano que le ayudaría en este viaje. 

Finalmente llegó a una habitación en la que había algunos heridos de algún combate o alguna misión ninja, nada importante, donde se encontraba el hombre que le habían mencionado. Se dirigió a él, y alzando un poco la voz le llamó la atención – Hola. Soy Darak Pakura, comisario de la aldea. Estoy buscando a alguien que me ayude a aprender ninjutsu médico y en la recepción me han dicho que tu podrías ayudarme. – Quedó a la espera de que el hombre le respondiese. El señor se dio la vuelta mirando al pelirrojo con cara de malas pulgas. Como ya sabía, era un anciano, de pelo y barba blanca, que aparentaba unos 80 años. Que hacía aún trabajando en el hospital era un misterio. Tanto el pelo como la barba eran largas y algo rizadas. Vestía una túnica marrón clarito, muy apagada, que se veía que llevaba usando desde hacía muchos, muchos años. Tenia varias arrugas en la cara, algo que seguro que le venía bien para sujetar las gafas que llevaba puestas. – Ahora no. Vete. – Dicho esto se volvió a dar la vuelta y siguió con un paciente. Darak, algo confuso se quedó esperando a que terminase de tratar al paciente, intentando, aunque fuese, aprender viéndole. El hombre, alzando un poco la voz volvió a hablar – ¿Es que no me has oído? Largo, ahora estoy ocupado. Vete de aquí y dedícate a lo tuyo. – Tras estas palabras el pelirrojo, algo confuso, se marchó del hospital y regresó a su casa. 

Quizás no necesitase a ese hombre para aprender. Quizás pudiese hacerlo el solo. Había que intentarlo, por lo que comenzó a hacer lo que había aprendido en los libros y a moldear chakra en sus manos. No tardó mucho en conseguir que el chakra tuviese el aspecto que tenía que tener, tan solo fueron unos treinta minutos. No obstante, solo con que se viese bien no quería decir que funcionase bien. Necesitaba probar sus habilidades en algún herido de verdad. Iba a ser algo complicado, pero tenía que practicar de alguna manera. Llegado este momento, alguien llamó a la puerta. No era algo que soliese ocurrir mucho, solo en casos especiales, como misiones ninja, por lo que ya pensó que le habían mandado una nueva misión. 

Al abrir la puerta algo le sorprendió. No era un mensajero habitual, sino uno con barba larga y blanca. – Vamos vente, te enseñaré lo más importante. – El hombre parecía haber accedido finalmente a enseñar al joven pelirrojo, que, algo confuso, se apresuró a seguirle. Volvieron al hospital y fueron a lo que parecía un despacho. En ese lugar, el hombre comenzó a explicar los fundamentos de la medicina y del ninjutsu médico, algo que, en su gran mayoría, ya conocía Darak gracias a sus estudios previos. – Ya he estudiado varios manuscritos y libros de medicina y ninjtusu médico. Es más, he comenzado a aprender ninjutsu médico por mi cuenta, pero necesito practicarlo con heridas reales – Darak concentró chakra en sus manos mostrando su ninjutsu médico a lo que el hombre reaccionó dándole un tortazo en las manos. – Con eso no serás mejor que una tirita. Ven, yo te enseñaré lo que hace falta – El hombre salió otra vez por la puerta con Darak tras de sí, y se dirigió a las escaleras para bajar un par de pisos. 

Allí no había heridos, solo camillas con cuerpos que ya era demasiado tarde para curar. El hombre se acercó a unos de los cuerpos y empezó a cortarlo con la mano, mostrando gran habilidad, no solo con su ninjutsu médico, sino con su pulso a pesar de su edad. No tardó en comenzar a explicar a Darak como funcionaba el ninjutsu, enseñándole los órganos, y como cortarlos, como tratar a un herido, y como sanarlo. En este caso el ninjutsu médico no surtiría efecto, pero los conocimientos adquiridos durante esta sesión fueron de gran ayuda. Finalmente, tras un par de horas en aquel lúgubre lugar, volvieron a subir al piso de arriba, donde había personas vivas, pero heridas. Primero el hombre hizo una demostración cerrando un corte a un paciente que se encontraba ingresado. Por suerte para ellos, aunque desgracia para él, estaba lleno de cortes, y serviría para practicar el ninjutsu bastantes veces seguidas. 

Darak intentó curar uno de los cortes utilizando la técnica que había aprendido hasta ese momento, pero, tal y como había predicho el hombre, no parecía ser más útil de lo que lo era una tirita. No obstante, al tener a un verdadero paciente entre manos, podía sentir el jutsu, como afectaba al paciente, y como podía mejorar. Tardó un poco, pero finalmente la herida comenzó a sanar. Parecía un gran éxito, y siguió con el jutsu sanador durante un rato, concentrándose y haciéndolo cada vez mejor y de manera más optima hasta que finalmente la herida se cerró. Parecía un gran avance, era un gran avance, pero no era, ni de cerca, suficiente. Había tardado aproximadamente veinte minutos en curar un pequeño corte. El hombre repitió la demostración, cerrando un corte algo más grande en tan solo unos segundos. 

Pero Darak había aprendido mucho en ese primer corte, ahora sería mucho más rápido – Ahora las cosas serán diferentes, he mejorado mucho en un solo corte, creo que podré mejorar rápidamente – Dijo el Pakura mientras se ponía con el segundo corte. Esta vez la respuesta fue inmediata. Según puso sus manos sobre la herida pudo notar como comenzaba a sanar lenta pero continuamente. Un poco de esfuerzo y aprendizaje le llevaron a terminar de curar la herida en tan solo diez minutos. La mitad de tiempo que la vez anterior, pero aún así demasiado tiempo. Si quería ser capaz de curar ese tipo de heridas en unos segundos iba a tener que practicar mucho. Estaba claro que no iba a ser tarea fácil, pero no era una razón para detenerse ahora. Continuó con el resto de las heridas, reduciendo el tiempo de curación, cuando al llegar a la sexta herida se comenzó a sentir mareado. No se había dado cuenta, pero había agotado todo su chakra.

El anciano le ordenó detenerse – Ya es suficiente por hoy. El ninjutsu médico consume mucho chakra, sobre todo cuando eres inexperto como es tu caso. Cuando puedas curar una herida en unos segundos gastaras poco chakra por herida, pero con tus tiempos lo raro es que hayas aguantado tanto. Vete a descansar y vuelve mañana. – El hombre no dudó en empujar a Darak hacia el pasillo para que se marchase, lo cual obedeció sin rechistar. Al volver a casa, y casi sin chakra, cayó rendido en la cama sin el menor esfuerzo. Durante los próximos días, el Pakura visitó el hospital a diario, perfeccionando su técnica de curación y sus conocimientos médicos. Siguió así durante días, durante semanas, curando a pacientes heridos de manera más y más veloz, más y más eficiente, consumiendo menos chakra y mejorando poco a poco. Era un tipo de ninjutsu muy diferente al que estaban acostumbrado los ninjas, por lo que no era fácil de dominar, pero con tiempo y esfuerzo la meta estaba cerca, pronto podría curar a los aliados en batalla, a sí mismo incluso, protegiendo a los demás y evitando la muerte innecesaria. 

Finalmente, tras varias semanas consiguió dominar la técnica de curación más básica. Podía sanar heridas en pocos segundos, y repetir el proceso con varias heridas consecutivas. No consumía mucho chakra y la sanación era eficiente. Todo parecía ir a la perfección, pero aún quedaban muchas técnicas por dominar, mucho que aprender y un largo camino por recorrer. – Gaia, si alguien te daña… yo te curare. Seré la persona que te proteja la espalda, y en caso de fallar, la persona que sane tus heridas. Conmigo estarás a salvo. – Los pensamientos de Darak le llevaban a la chica que amaba y a la que casi no podía ver.

Estadísticas e inventario

Nivel: 8
Especialización: Ninjutsu
Todos los Ninjutsus, tanto elementales como no elementales reciben una bonificación de 10 puntos de daño. La velocidad de los sellos del ninja especialista en Ninjutsu son un nivel superior.
Fuerza:
68
Resistencia:
70
Velocidad:
68
Agilidad:
68
Destreza:
68
Presencia:
70
Inteligencia:
70
Control de chakra:
70

Vida: 416 Chakra: 490 Estamina: 533

Chaleco ninja, Píldora soldado, Píldora soldado, Píldora soldado, Katana, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4.



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#2
Darak pasó semanas perfeccionando sus habilidades de ninjutsu médico, así como de primeros auxilios y de medicina general. La idea era no tener que recurrir siempre al consumo de chakra, pero que cuando fuese necesario pudiese hacerlo en su máxima facultad. Había un montón de cosas que hacer antes de ser un ninja médico completo, pero se esforzaría como siempre hacía para conseguirlo. Ahroa era un Jounin, y como tal representaba uno de los rangos más altos de ninjas de la aldea, por lo que debía demostrar que valía para ese rango. 

Aún así, tenía en mente la idea de convertirse en ANBU, y esperaba la oportunidad de comentarselo al Kazekage, aunque imaginaba que no sería muy sencillo convencerle. Mientras tanto, seguiría yendo a diario al hospital a practicar hasta perfeccionar su técnica.


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#3
El ninjutsu medico tenía multitud de tecnicas diferentes, y por ahora solo había comenzado con la primera. Había muchas tecnicas diferentes que aún tenía que aprender, y muchas por perfeccionar que ya conocía. Tardaría mucho más tiempo del que esperaba con todo este tema, pero poco a poco la técnica más básica la iba dominando, o eso pensaba el pelirrojo. Las heridas superficiales las podía curar en pocos segundos, y las mas profundas en apenas un par de minutos. Debía ser capaz de curar cualquier tipo de herida en pocos segundos si las quería utilizar en el campo de batalla, pero aún quedaba mucho por trabajar para ello.


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#4
No tardó mucho en acostumbrarse a ir al hospital y tratar pacientes con sus ninjutsus, o sin ellos, y en unas semanas se había convertido en una rutina. Empezó a practicar nuevas tecnicas, como el bisturí de chakra, que servia para cortar la piel de los heridos, o de los oponentes si se usaba en combate. Era más sencillo que la otra tecnica pues era similar a un ninjutus ofensivo y no debía curar sino dañar. Lo más complicado era hacer que los cortes fuesen limpios, y conseguir que los cortes fuesen de ayuda para curar y no para dañar a la otra persona. Darak seguiría con estas dos tecnicas un tiempo antes de empezar a aprender alguna nueva.


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#5
Los cortes con el bisturí de chakra cada vez eran más limpios, pero hasta ese momento solamente había practicado con cuerpos de gente muerta, para no dañar a nadie. Cuando la tecnica fuese practicamente perfecta sería el momento de probarla con personas, pero para eso aún quedaba mucha perfeccion por conseguir. No se puede practicar con personas en algo como esto, pues podría hacer peligrar su vida. El jutsu de curación por otra parte iba viento en popa. No faltaría mucho hasta que finalmente consiguiese tenerlo aprendido del todo.


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