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Huellas de sangre - Tercera parte
#1
Había salido de la aldea, estaba camino ya a mi destino en el lugar que me había indicado aquel hombre, tenía tan solo tres días para hacer todo el viaje y recopilar el máximo de información sobre mi clan con la persona a la cual tenía que preguntar allí, era mi única posibilidad o bien, esperar a cobrar mi herencia al cumplir la mayoría de edad y poder comprar aquellos dos libros que no sabía si contendrían o no la información que buscaba.

Sabía bien que este viaje era una apuesta a pérdida si es que no lograba sacar nada, pero si tan solo me daba una pista para poder encaminar mi investigación, se pagaría por sí misma y el esfuerzo habría valido la pena. Seguí el camino desde la puerta de la aldea hacia la costa, hasta encontrar el camino que cruzaba de sur a norte la isla, y lo tomé, tal y cual decía la instrucción que me había dado aquel hombre, rumbo al norte.

Caminé unos cuatro kilómetros a pie, con el sol que me daba en la nuca, y se suponía que debía ver en los próximos metros una gran roca al costado derecho del camino, la cual me serviría de guía para poder seguir mi camino hacia el noreste en este caso. Tras seguir avanzando unos dos a tres minutos, encontré algo más que una simple roca, era una formación rocosa enorme, casi del tamaño de una casa, a lo cual pensé Vaya roca... bueno, se supone que si le doy la vuelta por el lado norte, y trazo una línea recta por aquel costado siguiendo la sombra que le da a esta hora, encontraría entonces aquel templo unos catorce kilómetros más allá. Tracé la línea recta en mi imaginación, la seguí, tal cual me había dicho el hombre, a paso firme y rápido, queriendo avanzar lo más rápido posible, sin embargo a lo poco de caminar, un gran bosque me cortó el paso, y tuve que esforzarme mucho por continuar en el trayecto. Fueron dos horas de lucha contra la naturaleza, esquivando árboles y arbustos, escalando paredes de piedras y barro, cruzando pequeños riachuelos y lagunas, hasta llegar al otro lado del bosque, donde había un gran pastizal, en donde tomé un pequeño descanso antes de continuar.

Luego de haber descansado aproximadamente treinta y cinco minutos, retomé el camino, a paso firme y rápido, igual que antes. Al haber avanzado ya unos cinco kilómetros tierra adentro, vi a lo lejos un pequeño pueblo, ante esto me dirigí hacia este poblado para poder preguntar si me había desviado o bien iba en buen rumbo. Tras haber llegado al pueblo, entré en una posada y pregunté a una de las encargadas Hola, estoy buscando un templo que queda en dirección noreste de aquí, ¿lo conoces? ante la pregunta, la mujer dijo -La verdad es que no tengo idea, acá recibimos a muchos viajeros pero ninguno que se halla dirigido hacia ese lugar- y ¿sabes quién pudiera saber en el pueblo? -Claro, ve a la iglesia y pregúntale al párroco, él vive hace mucho más tiempo que cualquiera en este poblado, así que si hay alguien que sabe es él- Le di las gracias a la mujer y salí hasta la plaza, de donde se podía ver claramente el campanario de la iglesia que me había mencionado, así que me dirigí hacia allá.

Una vez llegué, entré por la puerta de la iglesia, estaba vacía, y cualquier ruido provocaba un eco tremendo debido a la acústica del lugar. Cada paso que daba retumbaba en las paredes, y dije en voz baja ¿Hay alguien aquí? entonces, una voz muy fuerte y profunda se oyó diciendo -Esta es la casa de Dios, así que siempre estará él- Hola, tengo una pregunta -¿Tienes fe?- ¿Fe? -Sí, eso dije, ¿tienes fe?- Bien... creo que se puede decir que sí, puesto que espero encontrar la verdad acerca de mi pasado -¡Has llegado al lugar indicado entonces! aquí, todos los que tienen fe son bienvenidos- Tras esas últimas palabras, tras una cortina sobre el escenario salió un hombre con una sotana de color negra, contextura media, unos cincuenta años, cabello gris y tono de piel claro.

Bajó desde allí y se acercó a mi diciendo -Así que tu fe te ha traído hacia una iglesia, que maravilloso don de nuestro señor- La verdad es que lo que me trae acá es una pregunta y pensé Pensé que me encontraría a un anciano cuando la mujer me dijo que era quién llevaba más tiempo en el pueblo luego continué Quiero saber dónde puedo encontrar un templo que queda hacia el noreste de aquí ¿lo conoce? y entonces me dijo -Pensé que venías por otro tipo de pregunta, no, no tengo ni idea, ¿por qué tendría que saber esas cosas?- su actitud me había chocado, igualmente mantuve la calma y respondí Lo que pasa es que fui a la posada y pregunté allí, y me dijeron que usted podría saber puesto que lleva más tiempo aquí -¿Más tiempo aquí? pero si tan solo llevo... ah, ya sé, buscan al viejo, voy a buscarlo- y mientras apresuraba su paso, subió nuevamente al escenario y gritando dijo -¡Sacerdote, lo buscan!- y se metió nuevamente tras la cortina.

Luego de pasar unos veinte minutos esperando, tras la cortina apareció este hombre pero además con un viejecillo vestido con una sotana de color blanco, de baja estatura, algo encorvado, de pelo blanco, gordo y de piel muy clara que apenas podía caminar. Tras llegar allí, el hombre me llamó para que subiera a conversar con él y entonces me dijo -Tienes que hablarle fuerte, está medio sordo- entonces con voz fuerte dije Hola, estoy buscando un templo que queda al noreste de aquí ¿lo conoce? y entonces balbuceando dijo -no escucho- subí un poco más la voz y nuevamente dije  Que estoy buscando un templo que queda al noreste de aquí ¿lo conoce? y entonces nuevamente dijo -no escucho- subí otra vez más la voz y dije Estoy buscando un templo al noreste de aquí ¿lo conoce? y dijo una vez más -no escucho, habla más fuerte- tras eso, y ya gritando con fuerza dije Busco un templo al noreste de aquí y me dijo -¡no tienes para qué gritarme!- a lo que respondí Bueno, ¿lo conoce o no? entonces me dijo -Sí, un templo budista, al noreste de aquí a unos diez kilómetros, pero no se puede llegar caminando-Intrigado por sus últimas palabras dije ¿por qué no se puede llegar caminando? entonces respondió -Hay un río que cruza la isla, hay que cruzar en bote o nadando- respondí No hay problema, lo pasaré caminando sobre el agua tras escuchar esas palabras dijo -¿caminar sobre el agua? ¡Es él!- yo no entendía nada, así que le agradecí y me fui de ese lugar mientras el viejo y el hombre me decían -Adiós mi señor-

Siguiendo mi camino hacia el noreste, saqué de mi mochila una barrita de cereal que había preparado, puesto que ya habían pasado muchas horas desde la última vez que había comido y a pesar de haber tomado un buen desayuno, me hacía falta comer siquiera un poco. Eran casi las cinco de la tarde y el sol amenazaba con esconderse, todavía me quedaba mucho camino por recorrer, al menos unos cinco kilómetros más, así que decidí montar un campamento y, tras trabajar un poco más de una hora, logré armar la tienda y juntar algo de madera para encender un fuego.

Estadísticas e inventario

Nivel: 5
Especialización: Ninjutsu
Todos los Ninjutsus, tanto elementales como no elementales reciben una bonificación de 10 puntos de daño. La velocidad de los sellos del ninja especialista en Ninjutsu son un nivel superior.
Fuerza:
40
Resistencia:
50
Velocidad:
40
Agilidad:
40
Destreza:
40
Presencia:
40
Inteligencia:
49
Control de chakra:
40

Vida: 280 Chakra: 307 Estamina: 340

Porta-Utensilios nivel 3, Porta-Kunais nivel 3, Píldora soldado, Píldora soldado, Píldora soldado, Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3.

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Narro // Pienso // Hablo

Gracias Yuki

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#2
Tras haber dormido durante la noche, me levanté muy temprano, casi al alba, a eso de las cinco de la mañana, para levantar el campamento y partir a penas se pudiera ver el terreno. Cuando el sol alumbró lo suficiente, pasado de las seis de la mañana, continué mi camino rumbo al noreste para encontrar aquel templo budista del que me habían hablado y que seguramente era el que me había indicado el hombre que salió de la tienda de antigüedades.

Luego de haber continuado mi camino un par de horas, llegué por fin a ver a lo lejos una gran torre, junto a un templo y rodeada por una muralla con un gran pórtico de colores llamativos. Parecía que todo estaba bien cuidado, y entonces vi en las afueras dos personas que hacían guardia. Al acercarme me presenté diciendo Hola, mi nombre es Fenrir, vengo en búsqueda de un monje llamado Maeda, Maeda Ryouta, ¿lo conocen? sin decir nada, se miraron ambos y apartaron del paso las lanzas que portaban, así que ingresé al recinto del templo.

Dentro, habían varios jóvenes y niños, todos con sus típicos trajes de colores llamativos, naranja y amarillo, además de otros adultos que también vestían así. Me acerqué a uno de ellos y le dije Hola, mi nombre es Fenrir, busco a un monje, Maeda Ryouta, ¿dónde puedo encontrarlo? al parecer era costumbre no hablar mucho, tan solo me dijo -sígame- así que lo seguí por los pasillos hasta adentro de la torre que había visto antes.

Tras haber entrado a la torre me dijo -suba las escaleras y hable con el monje que hay allí, él le dirá- entonces le di las gracias y subí las escaleras hasta el segundo piso. Al subir, lo primero que se veía era el reluciente piso de madera, unas cuantas lámparas de aceite que daban una sensación oscura y tenue en la gran habitación, y al fondo pude ver una silueta, oscura frente a una gran estatua dorada de un buda.

Me acerqué cauto y entonces escuché una voz diciendo -¿Qué te trae a este lugar?- a lo que respondí Estoy buscando a Maeda Ryouta me dijo entonces -Vuelve de donde has venido, no podrás verlo- He venido de muy lejos, he viajado mucho para poder verlo -Y yo te he dicho que no se puede- ¿me podría decir por qué? -El ya no está acá- Bueno, y ¿dónde ha ido? -No se puede ir a donde él ha ido- ¿Está muerto? -No, él ha alcanzado la iluminación- pensé No entiendo nada, no creo que pueda seguir insistiendo Me di media vuelta para irme y entonces el hombre dijo -No te vayas, él ha accedido a hablar contigo- ¿Lo podré ver entonces? -¿Verlo? Tú no entiendes, él ya no está con nosotros, pero hablará contigo mediante mí- 

Quedé paralizado, sorprendido tras esas palabras, y entonces el hombre, aquella silueta desapareció y se volvió a materializar frente a mi en forma de un joven monje con traje gris y un gran gorro de paja que cubría su rostro hasta la boca me dijo -No te acerques, soy Maeda, Maeda Ryouta, ¿para qué vienes?- Vengo en búsqueda de la verdad acerca de mi clan, yo soy Fenrir, Fenrir Kaguya La silueta se alejó y dijo -Es imposible, ustedes ya no existen- consternado pregunté ¿No existimos? a lo que respondió -Es imposible que seas familiar de los Kaguya ya que todos murieron hace mucho, y no se ha vuelto a saber de ninguno más- Bueno, mi padre también lo era y mis visabuelos por parte de mi abuelo paterno lo eran también. -¿Eso te han contado? bueno, te contaré la historia, prepárate puesto que es una muy larga historia-

-El clan Kaguya es poseedor del Kekkei genkai Shikotsumyaku, que les permite modificar sus huesos a voluntad propia, dándoles la forma que deseen. Básicamente el clan heredó esta habilidad de un gen recesivo de Kaguya Ōtsutsuki, quién llegó a la tierra hace más de mil años. Este gen fue heredado a sus dos hijos, Hagoromo y Hamura, los cuales tuvieron sus respectivas decendencias que también poseían este gen, sin embargo hizo falta muchos años para que un individuo pudiera poseer tanto de padre como de madre este gen como dominante. Tras muchos años, el Clan kaguya, comenzó a hacerse fuerte y muy numeroso, hasta el grado que decidieron en su afan por la búsqueda de sangre y batallas invadir Kirigakure, sin embago, puesto que no poseían formación y estrategia, fueron aniquilados y odiados por la gente de Kiri, todo esto sucedió hace más de cien años. Tras haber sido por completo aniquilados, un ninja renegado de Konoha encontró a un niño encerrado en una jaula en el pequeño poblado donde residía el clan Kaguya, se trataba de Kimimaro, un niño que había heredado el gen de Kaguya y que fue el único capaz de despertar el Shikotsumyaku. Tras unos años, cuando hubo crecido, Kimimaro se hizo fuerte, debido que a diferencia de la gente de su clan, este no se dejaba dominar por el deseo de sangre y batalla que sí tenía el resto del clan. A pesar de haberse hecho muy fuerte, terminó muriendo por una enfermedad muy grave, la cual lo consumió poco a poco, haciendo de sus últimos días una batalla hora a hora por seguir viviendo. Tras su muerte no hubo rastro de nadie que hubiese heredado el gen, así que no me explico cómo es que tu puedes ser Kaguya. Además, veo que llevas una bandana de ninja de kiri, cuando los Kaguya nunca fueron un clan que viviese en paz con la gente de Kiri, así que no me explico tampoco lo que pasó desde ese momento en adelante. Lo siento mucho, pero tendrás que continuar tu investigación en otro lado-

Anoté todo lo que me había dicho en una libreta, luego la guardé y le dije Muchas gracias, me ha sido de mucha utilidad, ahora por lo menos ya tengo una pieza del puzle que solo debe ser ubicada en su lugar para encontrar el resto de la información. Entonces me dijo -Entre tanta conversación ya se ha hecho tarde, si quieres puedes dormir aquí en el templo- a lo que agradecí y dije Me encantaría quedarme, pero prometí volver a la aldea lo antes posible, y creo que puedo avanzar suficiente como para mañana volver al medio día.

Me despedí de todos y agradeciendo su hospitalidad, salí de aquel lugar con rumbo a la aldea, ahora ya sabiendo el camino para llegar de vuelta, tomé varios atajos que hicieron que pudiese llegar al pueblo que había visto antes de que oscureciera. Dormí en la pensión durante esa noche y al otro día por la mañana retomé el rumbo hacia Kirigakure no sato, llegando a eso del medio día a las puertas.

-Tema Cerrado-
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Gracias Yuki

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