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La Sombra, la Espada y la Aspirante
#1
Se trataba de una mañana muy curiosa en la Villa Oculta de la Arena. El sol había nacido pocas horas antes, pero había quedado tapado tras una maraña de nubes grises con tonos casi negros que pronto cubriría todo el horizonte. Instantes después una tímida lluvia comenzó a caer sobre las casas y los habitantes de Sunagakure. La lluvia en el desierto no era extraña, pese a lo que muchos piensen. En primavera y otoño solía llover un poco sobre los cálidos tejados de barro de la villa de la Arena, y sus gentes aprovechaban para subir a las azoteas y terrazas y respirar, disfrutando de tan maravilloso tiempo. Y al igual que el resto de habitantes, un anciano Hayate subió al tejado del Edificio Administrativo de Suna para contemplar las maravillosas vistas mientras las débiles gotas de agua caían sobre sus mejillas y su calva. La túnica blanca del 10º Kazekage se mecía con el viento y poco a poco se fue haciendo más pesada y oscura a causa de la lluvia.

Ensimismado con sus pensamientos acerca del futuro y la patria, una débil vocecilla comenzó a escucharse en la mente de Hayate. Era uno de los secretarios personales del Kazekage, uno especializado en las técnicas ilusorias, el control mental y la telepatía, así como el rastreo sensorial y las comunicaciones telepáticas. Así decía...

Kazekage-dono, Higasa no Ken pide audiencia personal con usted. Trae una invitada. ¿Le digo que suba a la azotea con usted?

- Sí, adelante. Les esperaré.

No tardó mucho el espadachín en aparecer por la puerta que daba a las escaleras de caracol. Con su uniforme de Jounnin (no de ANBU en esta ocasión) y sin máscara, se presentó ante su líder con un gesto de profundo respeto. Se arrodilló brevemente y bajó la mirada cerrando su puño a la altura del corazón. Acto seguido se puso en pie y habló con seguridad y convicción.

Kazekage-dono, le presento a mi sobrina, Higasa no Katsumi. Es una de las alumnas más aventajadas de la Academia, la primera de su promoción y toda una maestra del ninjatô y el tantô. Pronto se incorporará a su nuevo equipo, recientemente estructurado según la normativa 516 que usted ordenó la semana pasada, señor. Quería que la conociera.

- Oh, pero si nos conocemos... - dijo el marionetista girando sobre sí mismo lentamente y sonriendo a la muchacha - Yo estaba allí cuando se le asignó al equipo personal del Jefe de Policía, el Comisario Darak Pakura. Lamento las reestructuraciones recientes y cambios en los equipos - le dijo a la joven - pero este último conflicto nos ha debilitado en gran medida y hemos tenido que sacrificar ciertos beneficios para mantener un ejército estable. Aunque, en tu caso, creo que no cambiarás de equipo si no recuerdo mal... - dijo arqueando una ceja y acariciando su larga y blanquecina barba con mucho cuidado.

Estadísticas e inventario

Nivel: 8
Especialización: Ninjutsu
Todos los Ninjutsus, tanto elementales como no elementales reciben una bonificación de 10 puntos de daño. La velocidad de los sellos del ninja especialista en Ninjutsu son un nivel superior.
Maestría: Fuinjutsu
Fuerza:
80
Resistencia:
80
Velocidad:
80
Agilidad:
80
Destreza:
80
Presencia:
80
Inteligencia:
80
Control de chakra:
80

Vida: 480 Chakra: 560 Estamina: 620

Chaleco ninja, Píldora soldado, Píldora soldado, Píldora soldado, Porta-Kunais nivel 7, Porta-Utensilios nivel 7, Porta-Kunais nivel 7, Porta-Utensilios nivel 7.

Narrar - Hablar - Pensar
[Imagen: SUNABANNER1.jpg]
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#2
La lluvia y una llamada importante fueron los detonantes de que Katsumi tomase las calles tan temprano. Por las condiciones del terreno y ambientales, Suna no acostumbraba a recibir lloviznas, y menos en ciertas estaciones del año, y aunque muchas veces solamente era un mero calabobos, la peliplateada lo disfrutaba. Junto con su paraguas se dirigía hacia el edificio del Kazekage, acompañada por su querido tio Higasa no Ken. Su presencia volvía a Katsumi más seria, profesional y orgullosa que de costumbre, adoraba a su tío y era su mayor ejemplo a seguir. Con su uniforme ceremorial color marino y su semblante algo adusto se desplazaba por las calles de la ciudad a pasos acompasados.

El camino fue silencioso, la muchacha no era mujer de muchas palabras, y solamente se dejaba llevar en circunstancias muy concretas. Llegaron hasta el interior del edificio, donde esperaron la aprobación del Kage para tener una improvisada reunión con ellos.

La espera se hizo corta, y subieron unas escaleras de caracol para terminar desembocando en una gran azotea. Todo el lugar, incluso el propio Kazekage, estaban empapados por la lluvia, dándole un tono más grisáceo, menos colorido, a todo lo que rodeaba a la Higasa. Sin querer quedarse atrás, imitó a su tío arrodillándose hacia la persona más importante de toda Suna y bajando la cabeza, con respeto. Su mano derecha la llevó en puño hacia su corazón, y la izquierda la posó sobre su espalda.

Katsumi se levantó al unísono con su tío, quedándose parada en el sitio, tanto era que si no fuese por su movimiento anterior, parecería una estatua. Cuando Higasa no Ken la presentó, hizo una reverencia. Se sentía orgullosa de que alguien tan importante e idolatrado por ella tuviese tales palabras sobre ella, y mucho más que se lo manifestase al Kazekage de esa manera. Una minúscula sonrisa se dibujó en su cara, sin dejar de esbozar una destacable seriedad para ser una muchacha de 16 años.

- En efecto, ya nos conocemos - Katsumi no quería interrumpir a Hayate mientras hablaba, pero no era la primera vez que se colocaba delante de su presencia, tal y como él mismo comentaba.

Aquellas palabras no le sorprendieron ni le causaron molestia. Katsumi vivía por y para la aldea, y cualquier cambio que hiciesen con ella sería de su agrado.

- Kazekage-dono, es un honor verle de nuevo y obedecer sus órdenes, cualquier decisión que se tome sobre mi permanencia en un equipo será acertada - Si no fuera el Kage aquellas palabras podrían sonar a peloteo, pero cualquier ninja que se preciase en la mente de la Higasa debería hablar con ese mínimo respeto a su líder.

Katsumi era joven, y aunque trabajase hacia la aldea ignorando completamente sus sentimientos, eso no quería decir que dejasen de existir. Estaba alegre de ser liderada por Darak Pakura, el comisario de la aldea, pues ya había tenido un episodio muy estimulante junto al él y habían congeniado, y por parte de sus compañeros de equipo tampoco tenía una mala visión. Sin embargo, como bien había dicho, estaba dispuesta a pasar por cualquier cambio para cumplir con las órdenes y facilitar las cosas.

Estadísticas e inventario

Nivel: 4
Fuerza:
30
Resistencia:
34
Velocidad:
30
Agilidad:
30
Destreza:
28
Presencia:
28
Inteligencia:
28
Control de chakra:
28

Vida: 196 Chakra: 196 Estamina: 244

Porta-Kunais nivel 2, Porta-Utensilios nivel 2, Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3.


Narro // Pienso // Hablo

[Imagen: SUNABANNER1.png]


Sonido del viento

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#3
El anciano giró la cabeza nuevamente hacia el horizonte, hacia los grises cielos que cubrían su querida aldea. El olor a humedad limpiaba su nariz, le encantaba. Meditó unos instantes mientras escuchaba las palabras de la jóven, y caminó alrededor del tejado del Edificio Administrativo a paso lento levantando un poco de agua a casa pisada sobre las tejas viejas. Cuando la joven espadachina terminó de hablar el Kazekage se detuvo y miró al cielo, como un viejo recordando mejores tiempos. Miró a la pareja del clan Higasa y habló en tono humilde, como si fuese un abuelo adorable.

- Me gusta la lluvia, me trae buenos recuerdos, recuerdos de un tiempo mejor... pero también es fría y en exceso es molesta. Si queréis podemos meternos dentro y hablar con tranquilidad, si lo preferís, o podemos seguir aquí, a mí no me importa. - cuando escuchó su opinión, siguió hablando del tema inicial - Hemos perdido muchos buenos hombres y mujeres en este corto pero intenso conflicto. Debemos mantener nuestro ejército, nuestra fuerza, o de lo contrario seremos pasto para nuestros enemigos. Por ello, todo alumno aventajado en bien recibido en Sunagakure no Sato. Honor, Patria y Destreza, las claves de nuestro éxito como potencia shinobi. ¿Depositas tu confianza en ella, Ken?

- Sí mi señor, respondo por ella. - dijo de manera seca, como era él.

Y tú, joven, ¿te ves capaz de unirte a un equipo de asalto destinado al frente? - la pregunta iba con trampa.
Narrar - Hablar - Pensar
[Imagen: SUNABANNER1.jpg]
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#4
La lluvia empapaba el rostro de Katsumi y sus cabellos plateados poco a poco. De vez en cuando parpadeaba por las gotas que caían sobre sus párpados, las cuales resbalaban por sus mejillas hasta precipitarse al suelo una vez llegaban a su mentón. Su mirada quedó depositada sobre el anciano Kage de Suna, observando sus vaivenes por el tejado, escuchando el tintineante sonido de las gotas caer y de caminar por los charcos. Por un instante cerró los ojos y dejó que el resto de sentidos disfrutasen de ese bello momento, mientras esperaba nuevas palabras de la boca del Kazekage o de su tío.

La muchacha abrió los ojos al oir a su líder hablar. Ella creía que su propia opinión no era necesaria para marcar el ritmo, pero si así lo pedía no iba a negarse a hacerlo.

- Los días lluviosos son escasos, se disfrutan con facilidad - Quería seguir ahí sintiendo el gélido tacto de las gotas de agua, y así lo manifestó sin imponer nada.

La pérdida de operativos preocupaba a Katsumi, aunque nuevamente no se veía sorprendida. Como era normal en una guerra, las bajas eran masivas y tardarían mucho tiempo en volver a la normalidad, y eso lo había aprendido por cultura general para alguien de su edad que depositaba tanto tiempo por formarse como parte del ejército de la nación. Higasa no Ken respaldaba a la muchacha, proporcionándole una confianza más sólida para enfrentarse a lo que le viniese encima.

- Honor, Patria y Destreza - Memorizaba Katsumi mientras un chispazo de emoción recorría su cuerpo ante la pregunta - Sí, mi señor, daré mi vida por Sunagakure no sato en el frente -.

Su puño volvió hacia su pecho, golpeando el uniforme a la altura del corazón, un poco más arriba. Su mirada se paró en los ojos del Chikamatsu, y arrugando el entrecejo y sonriendo levemente expresaba su lealtad y su desgarro para con la aldea.

Narro // Pienso // Hablo

[Imagen: SUNABANNER1.png]


Sonido del viento

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#5
El anciano asintió, y levantó la mano en dirección al aire, pero claramente era una especie de bienvenida o acto de juramento.

Sea pues, joven Higasa. Ken, te encargo que supervises su entrenamiento. Debe estar lista para el siguiente examen chuunin. Allí demostrará verdaderamente de lo que está hecha. Necesitamos tropas de élite, y rápido. La seguridad de la villa es lo primero, por encima de nuestras vidas. Podéis marchar. Que las gotas de agua que caen por vuestras mejillas os despierten del enseño y os preparen para el día de mañana. - dijo a modo de despedida el Kazekage. Quizá algo poético, o quizá profético, pero era una expresión que solía decir mucho su padre cuando él era joven.

Tras dicho encuentro, el marionetista volvió su espalda y se enfrascó nuevamente en las vistas de Suna. No permitiría que la guerra volviese a llegar a casa, pasase lo que pasase. Él estaría allí para impedirlo, o eso quería creer para sus adentros...
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#6
Katsumi observó detenidamente lo que parecía un ritual de la mano de su Kage. Desprendía cierta excelsitud un anciano como él, cosa que sólo dignificaba más la presencia de Suna frente a sus aliados y enemigos para la mente de la muchacha.

Tornó la mirada al que iba a ser su nuevo mentor, su mismísimo tío Higasa no Ken. Volvió a recordar por inercia la admiración que tenía hacia él, por lo que solamente pudo agradecer que acabase en sus manos, optimista y confiada en que con un adiestramiento bajo su mando sería lo suficientemente duro y lleno de sabiduría bélica como para conseguir su meta: ser una excelente ninja de Suna capaz de llevar a la gloria a la nación.

Si había algo que esperaba desde su ascenso a Genin, era la posibilidad de ganarse una plaza para el examen Chuunin. Su entrenamiento diario y la progresiva lucha por dejar la pubertad atrás la indujeron poco a poco en una rutina mucho más dedicada a su adiestramiento, y menos a las cosas banales del mundo. Era difícil zafarse de muchos temas que invaden a una persona tan joven, pero el modus operandi y de ser de la Higasa siempre había sido muy centrado en la vida militar, a pesar de las dificultades en su casa. Con la ayuda de su tío y su propia predisposición pasaría por encima de cualquier cosa para hacerse hueco en una de esas tropas de élite que hablaba Hayate, tal y como ella ansiaba.

Tras una poética despedida, Katsumi hizo una nueva reverencia para despedir a su líder y le dirigió unas últimas palabras.

- Gracias, Kazekage-dono. Entrenaré para hacerme más fuerte y no fallarle - Después de eso último, esperó a su tío para abandonar la azotea y dejar al Kage solo.

Meditabunda, centró sus pensamientos en aquella guerra a la que no acudió. Aunque no lo había visto con sus propios ojos, había hablado con gente que había acudido a otros enfrentamientos del pasado, tenían la propia palabra de sus experimentados padres y también las reseñas en los libros. Katsumi ansiaba la sangre de sus enemigos, se podría decir que destacaba en su ser "sanguinaria" para su edad, y más desde el episodio que tuvo con el comisario Darak Pakura, donde pudo haber perdido la vida y, por ende, fallado a su promesa. Eran tiempos de recuperación, había mucho que hacer para con la villa, y la peliplateada ya tenía marcado su camino durante ese periodo: seguir entrenando y levantar de nuevo la gloria en Suna.

Narro // Pienso // Hablo

[Imagen: SUNABANNER1.png]


Sonido del viento

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