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[Llegada a la aldea] Un nuevo hogar
#1
Era un día cálido, lo cual no era muy común por estos rumbos. El sol brillaba y hasta quemaba a través de la niebla, lo cual era sumamente incómodo para Enzed y su cuerpo acuático, pero placentero a la vez, pues creaba un sutil pero bello resplandor en la superficie del agua.

Enzed venía sentado en la punta de un pequeño barco en el que podrían entrar unas 4 personas pero en ese entonces iban solo 2: un amable pescador, y el mismo Enzed. El pequeño barco venía lleno de pescados, por lo que Enzed tenía que sentarse en la punta.
Sacó la mano derecha para tocar el agua y refrescarse un poco. En cuanto su mano hizo contacto con el mar, el tatuaje en su brazo derecho empezó a brillar un poco, soltando un leve destello de color aqua, causado por el rebote de los rayos del sol en el mar y su brazo.

El barquero admiró el bello resplandor del tatuaje y comentó: "¿Y eso? ¿Dónde te lo hiciste?" 
Enzed volteó a mirarlo y contestó: La verdad no recuerdo...
El barquero lo miró perplejo por unos segundos, de inmediato Enzed se percató de lo poco común que era su respuesta y decidió arreglarlo para no levantar sospechas: Desperté un día después de una buena fiesta... ¡Y ahí estaba! JAJAJA
La carcajada había sonado terriblemente falsa, pero fue suficiente para convencer al barquero.
JAJAJAJA ¡Ya veo! - contestó, para luego interrumpir, alzar la vista y señalar al frente:
¡Mira, Ya casi llegamos!

Se encontraban ya a unos minutos del embarcadero más cercano a la entrada de Kirigakure no Sato...

Llegaron rápidamente al puerto. Enzed había hecho un trato con el barquero: él lo traía hasta aquí y Enzed lo ayudaría a bajar y cargar la pesca dentro de la aldea, de este modo tal vez lograría pasar desapercibido.
Rápidamente, Enzed, levantó la pesada red llena de pescados y la cargó sobre su hombro, para dar un ágil salto del barco hacia el muelle.
El barquero observó impresionado, sonrió y alcanzó a Enzed, quien empezó a caminar un poco más lento para dejar que el barquero se pusiera al frente y lidiara con los guardias de la entrada.

Conforme iban avanzando, las grandes puertas de la aldea se veían más y más grandes. Y al mismo tiempo crecía una inusual y bella emoción dentro de Enzed, quien la tenía que discimular a toda costa. Pues tenía que meterse a la aldea de alguna forma y tanta emoción podría delatar que era un forastero.

El barquero llegó primero a las puertas de la aldea. Alzó la mano sonriéndo para saludar al Jounin que se encontraba en la entrada, quien regresó el saludo muy amablemente:
[font]Has vuelto muy temprano hoy, significa que ha sido un buen día de pesca. ¡Que gusto me da![/font]
Dijo el Jounin mientras se hacía a un lado para dejarlo pasar.

Enzed caminó atrás del barquero, también sonriéndole al Jounin para pasar desapercibido. Aunque no funcionó del todo.
El Jounin observó detalladamente a Enzed y pasó de una sonrisa a un gesto de curiosidad. Cuando Enzed quedó justo frente a él, dijo: Espera... a ti no te conozco.
Es un amigo que hice en el camino, él necesitaba ayuda para llegar hasta acá y yo necesitaba una mano para cargar toda esta pesca. Comentó el barquero sonriéndo inocentemente.

Esto no pareció convencer al Jounin, quién avanzó para ponerse delante de Enzed al mismo tiempo que colocaba una mano sobre su hombro.
En cuanto tocó su hombro notó la composición líquida del cuerpo de Enzed y exclamó:
[font]¡Ah, un Hozuki! Pasa muchacho. [/font]Mostrando una amable sonrisa.

Eso estuvo demasiado cerca...
Pensó Enzed, mientras pasaba hacia la aldea.
Continuó caminando después del barquero hasta que este le dijo:
Puedes dejar la red aquí, vivo cerca y puedo continuar solo, ¡Muchísimas gracias!

Enzed asintió y le pasó la red. Estrecharon manos y se despidieron sonriéndo.
Lo había logrado: estaba dentro de la aldea. Un paso más cerca de ese gran destino que él sabía que le aguardaba.

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
2
Resistencia:
4
Velocidad:
7
Agilidad:
6
Destreza:
4
Presencia:
4
Inteligencia:
7
Control de chakra:
6

Vida: 20 Chakra: 43 Estamina: 36

No hay objetos en el inventario.

[Imagen: firma.jpg]
Narro / Hablo Pienso
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#2
Un par de días pasaron después de mi llegada a la aldea.
Todo marchaba muy bien. Mucho mejor de lo que imaginé. Y no podía sacarme de la mente ese incómodo momento en el que casi fui detenido por el Jounin de la entrada, pero al final decidió pasarme por pertenecer a un clan de la aldea.

Ese Jounin me había demostrado con sus acciones los valores de Kirigakure no Sato.
Como muchos saben, es una aldea que ha atravezado muchísimas dificultades y su gran prioridad siempre va a ser su gente. Cuidarse entre ellos, aceptarse entre ellos.
De una forma muy seria y madura, pero honesta.

Cerca del riachuelo donde pasaba mis noches, había un pequeño campo de flores. Tal vez dos o tres tipos diferentes de flores, generando un relieve hermoso con colores típicos de la aldea: azul, blanco y morado.

Una mañana decidí recoger unas cuantas flores, arreglarlas de la mejor forma posible y dejarlas anónimamente en su puesto de vigilancia.
Él no tenía que saber que falló en su deber al dejar entrar a un forastero... pero si debía ser premiado por haber hecho lo moralmente correcto.
[Imagen: firma.jpg]
Narro / Hablo Pienso
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