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[Misión] Guardias de la hoja - Escolta
#1
Comenzaron el camino hacia el Templo del fuego. Un camino bien marcado les guiaba hacia un frondoso bosque que se atisbaba a unos pocos metros de su posición, separado de la aldea. Iniko suspiró, mientras encendía otro cigarrilo - A partir de ahí tendremos que tener cuidado. Dentro del bosque pueden haber bandidos escondidos esperando a sus presas, y será difícil estar preparados debido a la cantidad de vegetación que nos rodeará - comentó el moreno, señalando la entrada donde el camino se difuminaba. Sayumi aligeró el trote para caminar más pausadamente, viéndose levemente intimidada por las palabras de su maestro - Estaré atenta sensei, además con Kirisame de nuestro lado no pasará nada malo, ¡parece muy fuerte! - afirmó con una risita, levantando los brazos y bailoteando, alegremente. Iniko no entendía muy bien por qué se le había asignado una alumna tan dispar, y junto con lo tediosa que se le hacía la misión, su ánimo decaía en gran medida - Esperemos que no haya que usar ningún tipo de fuerza. Llegar, dejarles allí, y volver a paso rápido - dijo, mientras llegaban a la boca del bosque y retiraba unas ramas que dificultaban el paso.

Iniko levantó su mano derecha, indicando que esperasen un momento. Tomaría las precauciones necesarias para que todo fuese lo mejor posible - A partir de aquí, Sayomi y Kirisame, vosotros iréis por detrás de los carromatos, y yo iré por delante. De esa manera estarán cubiertos - señaló hacia adelante para que prosiguiesen con su caminar - Mantened los ojos bien abiertos y no descuidéis vuestras espaldas - La joven genin obedeció, realizando un gesto militar que había aprendido de su sensei, y anduvo detrás de los carros mientras miraba a su compañero, esperando que le acompañase - Kirisame-san, ¿de qué clan eres? ¿Eres un Jounin como Iniko-sensei? - estaba asombrada por el porte que tenía el peliazul y quería aprender sobre él.

Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
0
Resistencia:
0
Velocidad:
0
Agilidad:
0
Destreza:
0
Presencia:
0
Inteligencia:
0
Control de chakra:
0

Vida: 0 Chakra: 0 Estamina: 0

No hay objetos en el inventario.

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#2
El camino que comunicaba el templo del fuego con la villa de la hoja penetraba irremediablemente por uno de los muchos bosques del país del fuego, Iniko lideraba la marcha y Kirisame se había quedado justo en uno de los laterales de la caravana asegurándose de proteger correctamente se flanco durante la marcha. Lentamente el camino fue adentrándose mas y mas en la espesura del bosque. Iniko les había dado instrucciones durante la marcha y ciertamente los mercaderes no eran para nada habladores, en algunos momentos Kirisame aprovechaba la marcha para ajustarse mejor su melena con una coleta y ajustar correctamente su uniforme para no presentar un aspecto desordenado.Tras un Kilometro al llegar a la linde del bosque comenzó un camino que finalizaba en una bifurcación dentro del mismo bosque, Kirisame escucho atentamente las ordenes lanzadas por Iniko y junto a Sayumi se situó en la retaguardia de la caravana

- Kirisame-san, ¿de qué clan eres? ¿Eres un Jounin como Iniko-sensei? -La pregunta de Sayuri fue directa cuando ambos ya se encontraban custodiando el final de la caravana, mientras la escoltaban Kiriasme miro de reojo a la joven gennin y lanzo un suspiro.-No yo…tengo el mismo rango que tú en realidad, en cuanto a mi familia podría decirse que ya no pertenezco al clan Hyuga….es largo de contar la verdad.- Sus ojos miraron durante un momento la cálida y seca tierra que pisaban antes de volver a levantar la vista hacia el frente, a partir de este punto debía estar alerta y ya conocía esa sensación de impaciencia que le carcomía por dentro en aquel momento…como si una parte de el quisiera desahogarse golpeando a alguien que se lo mereciera.-Pero algún día llegaré a ser tan fuerte como Iniko-san y seguro que tú también. -

Estadísticas e inventario

Nivel: 3
Fuerza:
30
Resistencia:
22
Velocidad:
22
Agilidad:
21
Destreza:
22
Presencia:
22
Inteligencia:
22
Control de chakra:
22

Vida: 148 Chakra: 154 Estamina: 181

Porta-Kunais nivel 2, Porta-Utensilios nivel 2, Porta-Utensilios nivel 2, Porta-Kunais nivel 3.

Hablo ~/~ Narro  ~/~ Pienso

Invitado el kunai es solo una herramienta, es la mano del shinobi quien le da la vida.

[Imagen: 4gp202.jpg]
[Imagen: dsvhRKu.png]

 
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#3
Sayumi torció el rostro pero a modo de desaliento, empatizando completamente con las palabras y el gesto de Kirisame. No se había percatado que detrás de cada persona hay una historia que no siempre es feliz, y aquello que había salido por la boca de su compañero le entristeció un poco. En un intento de levantarle el ánimo tocó su brazo derecho y se proclamó - Sea como sea yo creo que todo irá bien - la pequeña, bajo un manto de inocencia, deshechaba los pensamientos negativos intentando hacer que su compañero de misión recuperase el ánimo.

Los sonidos del bosque captaban la atención de Iniko. Con el paso de los años y el entrenamiento había aprendido a detectar ruidos más sutiles, y por ende cualquier sonoridad producida a sus alrededores le mantenía con la guardia alta. A pesar de mostrar desagrado por la escolta que se le había asignado, era calculador y no quería cometer fallos que pusiesen en peligro el objetivo de la misión. Los mercaderes miraban de tanto en cuanto sus mercancías, algo nerviosos pues temían que todos aquellos objetos de valor fuesen robados, lo cual tendría unas consecuencias severas. 

Caminaron un tiempo más, entre los silencios de Iniko y la habladurías de Sayumi, y poco a poco la luz del sol iba escondiéndose. Los árboles les habían privado de navegar por el bosque con la claridad del día, pero ahora que no se podría filtrar la luz por ninguna parte, era momento de buscar un refugio para pasar la noche. Quejumbroso en su interior, el moreno líder hizo un gesto con su brazo para que parasen de caminar - No queda más remedio que pasar la noche por aquí, en apenas unos minutos nos quedaremos sin luz - sentenció, posando su mirada por sus alrededores - Chicos, será preciso buscar un lugar adecuado para acampar, vosotros id juntos y yo me quedaré guareciendo a los mercaderes. No os alejéis demasiado, cualquier zona con una pequeña explanada bastará - indicó con su dedo índice hacia la pequeña figura de Sayumi, como si la advertencia fuera para ella - Kirisame, te pongo al mano.

La niña levantó el pulgar y guiñó el ojo a su maestro, para luego dar un paso y mirar a Kirisame - Usted manda, Kirisame-san.
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#4
La presencia de Sayumi era reconfortante y agradable, poder intercambiar palabras con alguien y entablar nuevas amistades era algo que hacia mucho que no entraba en la rutina de Kirisame, se había mentalizado a si mismo de que debía ser como una herramienta cuyo objetivo era ser meramente utilizada…pero la vida es mucho mas que eso. - Sea como sea yo creo que todo irá bien – Una sonrisa se dibujo en el rostro del ninja peliazul, ciertamente tenía aún algo de esperanzas en el futuro, a pesar de haber sido rechazado por los suyos todavía podía demostrar ser un digno defensor de la hoja… aún tenía toda su vida por delante.
Con la orden de Iniko aún en el aire Kirisame activo su doujutsu cambiando el tono y la forma de sus ojos a un blanco perla mas digno de su clan. Primero oteo el horizonte de arboles que se extendía a su alrededor para posteriormente mirar a Sayumi con sus nuevos ojos. -Vamos a ello, ¡Sígueme!.-

De un salto el Hyuga se coloco sobre una rama cercana y nuevamente se impulsó sobre sus piernas trasladándose velozmente por el bosque en busca de un lugar donde poder acampar, la brisa de la noche se había apoderado de la zona y su melena azulada se liberó de su atadura debido a los vaivenes de sus saltos, la increíble sensación del momento embriago a Kirisame el cual movía sus ojos frenéticamente en busca de cualquier amenaza posible mientras sentía como la Kunoichi le seguía los talones con facilidad.

Hyuga Byakugan

ID:
162
Nivel:
2
Sellos
No.
Descripcion
Activa el Doujutsu del Clan Hyuuga, de forma que ambos ojos se verán rodeados por gruesas venas. Este doujutsu permite al usuario tener una visión de casi 360º, estando el único punto ciego ubicado en la nuca y siendo este desconocido para ninjas que no pertenezcan al clan o no sepan de su ubicación exacta. Además, este doujutsu aumenta el rango de visión del usuario dependiendo del nivel y permite al mismo ver a través de objetos sólidos dentro de ese rango, así como el chakra en general, las redes de chakra que recorren el cuerpo de los ninjas y los tenketsu (puntos de chakra).
Distancias de visión:
Nivel 2: 30 metros.
Nivel 3: 50 metros.
Nivel 4: 100 metros.
Nivel 6: 200 metros.
Efectos
Gasto de chakra por turno:
5
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#5
Sayumi cayó prendada completamente cuando Kirisame activó el Byakugan. Jamás había visto un doujutsu, en su corta edad no había comprobado a ningún Hyuuga ni Uchiha actuar, y ese momento marcaría un antes y un después en su vida. Con una sonrisa de oreja a oreja acompañó al peliazul, esforzándose al máximo por ser la sombra del Hyuuga, pues tenía patitas finas y cortas pero corría y saltaba como una gacela. Confió completamente en que su compañero encontrase un buen lugar para ellos.

El bosque era tan frondoso como imaginaban. La mayor parte del terreno estaba cubierto por árboles y arbustos de gran envergadura, los cuales escondían pequeños animales agazapados buscando su presa, y otros escondidos para no ser devorados. Les llevaría un buen rato encontrar un pequeño claro donde parecía haber muerto la vegetación, posiblemente fruto de un combate muy lejano en el tiempo que había tenido consecuencias negativas en el ambiente. La pequeña Genin señaló la zona, con el inocente pensamiento de que su compañero podría no haberlo visto - Ahí, seguro que es un buen lugar. Tenemos que volver y avisarles - afirmó Sayumi, parándose en seco para recuperar el aliento. La única forma de vida que podían observar los ojos de Kirisame eran animales y el cuerpo de su compañera, que se alejaba lentamente de su lado, como si esperase la aprobación de su temporal jefe antes de emprender el viaje de vuelta.
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#6
Los arboles se repetían una y otra vez en un escenario infinito, a su alrededor solo podía ver animales escondiéndose ante la presencia de extraños en su territorio mientras el frio de la noche se hacia cada vez mas palpable. El vaho subía hacia el infinito con cada bocanada de aire que Kirisame expulsaba de su cuerpo y la presencia de Sayumi le acompañaba con cada salto, con cada árbol…no estaba solo y tenía que pensar también en ella si las cosas se torcían. Ahí, seguro que es un buen lugar. Tenemos que volver y avisarles-

 Kirisame se detuvo en la gruesa rama de un árbol cercano al lugar señalado por Sayumi, con sus ojos escudriño la zona cerciorándose de la seguridad que proporcionaba para después mirar a su compañera en aquella misión. - Si, parece un buen sitio para que descanses los animales. Volvamos a informar a Iniko.- Kirisame Kunai en mano marco el árbol en el que se encontraba con una cruz y sal saltar al árbol mas próximo en su viaje de vuelta realizo el mismo movimiento para señalar el camino hacia la zona, todas las marcas estaban a una altura que Kirisame recordaría además de orientarlas mirando hacia el norte.
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#7
Sayumi comenzaba a aprender sobre Kirisame. Imitó su comportamiento, como buena aprendiz, y cogió un kunai con su mano derecha, blandiéndolo con seguridad. Volvieron sus pasos realizando las marcas en los árboles, lo cual seria perfecto para poder volver con facilidad al lugar que habían encontrado.

No tardaron mucho en divisar los carromatos y a su sensei, sentado en una piedra mientras le daba caladas a su cigarrillo. El Jounnin les detecto con cierta antelación, a lo que respondió colocándose en pie y acercándose hacia los Genin - ¿Y bien? ¿Habéis encontrado algún sitio? - para su suerte, Iniko había tenido todo ese tiempo para descansar y gandulear un poco, debido a que no había sucedido ningún inconveniente durante la espera. Sayumi afirmaba con un gesto feliz, señalando la zona, la cual era imposible de ver desde allí - Sí, Iniko-sensei, ¡Ya podemos acampar! - exclamó la pequeña, mientras daba saltitos. El moreno bajó la mirada y suspiró por las palabras de la joven, mientras indicaba con el brazo a los mercaderes que emprendiesen el camino - Sayumi, que esto no es un campamento de verano -.

Caminaron otro rato más hasta que llegaron a la zona indicada. Gracias a las marcas se hizo más ameno y rápido, pudiendo darles más tiempo para preparar los campamentos y dejar las guardias previstas con antelación. Con amabilidad, la alumna y su maestro comenzaron a levantar el campamento de los mercaderes y los suyos propios, evitando que los civiles trabajasen y no se fatigasen tanto. Pudieron realizarlo antes de que el sol se ocultase completamente, y la luna comenzaba a reinar en el cielo. Una llama desde la boca de Sayumi prendió la hoguera improvisada que había preparado Iniko con ramas y hojas secas. El jefe del grupo se sentó en el suelo, estirando su cuerpo y acomodándose - Bueno chicos, ahora toca la parte más entretenida - se podía notar la ironía en sus palabras Nos dividiremos en dos grupos para realizar la guardia nocturna. Vosotros os encargaréis de la primera mitad, evitando que el fuego se apague y custodiando tanto las tiendas de campaña como los carromatos. Y ahora en serio, tened cuidado. Los bandidos intentarán atacar cuando menos nos lo esperemos - sus ojos se clavaron en la castaña de menor edad, como si sintiese preocupación por ella. Sin conocer a Kirisame, se había ganado su confianza como para no tratarle como a un chiquillo de 10 años. A pesar de la actitud hastía de Iniko, tenía buen corazón y se preocupaba por los suyos. Se levantó y bostezó con fuerza mientras entraba a su tienda de campaña - Cuando acabe el turno venid a despertarme.

Sayumi se puso en posición defensiva y de un salto se colocó a un extremo del campamento, con la mirada sería, aunque algo fingida. Parecía que le había dado un chute de energía cuando realmente tendría que caerse de sueño. La inocente criatura se esforzaba por dar la talla, y quería demostrar a Kirisame y a su sensei que su generación de ninjas iba a ser la mejor en mucho tiempo - Kirisame-san, estaré encantada de obedecer órdenes - dijo, aún manteniendo el kunai en su mano.
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#8
Iniko se estaba marchando hacia su posición cuando las palabras de Syaumi llegaron hasta el, tenían la ventaja de que su “campamento” no era demasiado grande sin embargo los arboles de alrededor podían ofrecer una cobertura que solamente era vulnerable gracias a su Byakugan a partir de 50 metros, el ninja peliazul llevo su mano hacia la barbilla mientras su mirada se clavaba en el suelo.

-Creo que lo mas inteligente sería que te quedarás aquí custodiando las tiendas y el fuego, yo tomaré una posición mas elevada y patrullaré los alrededores. No me alejare demasiado por si me necesitas. – Lentamente Kirisame se giro hasta que su mirada se centro en los ojos de Sayumi, su mirada era fría y tranquila a pesar de que un mar de dudas se agitaba en su interior ¿Esa era la respuesta digna de un líder?,¿Debería quedarse allí con ella y vigilar juntos?Poco a poco comenzó a caminar en dirección norte saliendo de la protección que ofrecían los carros, durante su camino agarro con su derecha una manta que comenzó a colocar a modo de capa atándola en su cuello para posteriormente saltar impulsándose con fuerza y llegando hasta una rama cercana, su objetivo era alejarse solo un par de metros de la línea de arboles en la que se encontraba el campamento y rotar en círculos durante un par de horas sobre los arboles asegurándose de que nada se acerque demasiado.
Hablo ~/~ Narro  ~/~ Pienso

Invitado el kunai es solo una herramienta, es la mano del shinobi quien le da la vida.

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#9
Sayumi obedeció las órdenes de Kirisame con determinación, sin poner pega alguna. Comenzaba a sentir algo de frío, por lo que avivó la llama lo suficiente como para que cogiese mucha altura y se sintiese más poderosa, sin llegar a ser peligrosa - Ay, así mejor, qué alivio - sus manos frotaban con fuerza sus brazos, intentando coger calor. La pequeña, una vez cogió temperatura, se quedó caminando alrededor del campamento, a la par que Kirisame pero desde el suelo, en los extremos de la zona, con los ojos abiertos como platos.

Pasaron varias horas, y solo pudieron escuchar el suave viento mover las ramas y las hojas, y los animales nocturnos emitir sus sonidos. La luz de la luna, la cual se posicionaba en lo alto del cielo, alumbraba el campamento acompañando a la luz de la hoguera. Sayumi comenzaba a bostezar un poco, pero su espíritu seguía vivo y florecido, luchando por mantenerse en pie. Kirisame seguía su ruta, dando vueltas alrededor del campamento, protegiendo de toda amenaza posible a los mercaderes y a sus compañeros. Sin embargo, bajo la mirada atenta del byakugan no podía divisar la presencia de tres bandidos, que llevaban varios minutos posicionados alrededor de la zona. Llevando unos prismáticos se mantenían a unos 70 metros, que aprovechaban lo pejudicado que se hallaba el bosque, con algunos árboles caídos y arbustos calcinados, para alcanzar con su vista el campamento. Se posicionaban haciendo un triángulo alrededor de ellos, y se hallaban tumbados hasta que una orden les pidiese lo contrario.

- De acuerdo chicos, ¿Me oís? - preguntó un fornido hombre de unos cuarenta y cinco años, dirigiendo su voz hacia un aparato. Era un walkie talkie con el que se comunicaban con otros dos individuos, y lo que posibilitaba un ataque coordinado desde distintos puntos - Sí señor, todo en orden por aquí - contestó otro, mientras preparaba un pequeño artilugio capacitado para lanzar objetos esféricos, pero sin la complicación de un lanzagranadas. Se cargaba de manera rudimentaria, colocando el objeto desde la boca del tubo y disparando con una manivela - No quedará más remedio que entrar ya, usaremos el modus operandi 14A, nuestro favorito - dijo, con una risa disimulada que escondía verdaderas carcajadas - Cada uno por su lado. Isamu, encárgate de robar la mercancía de los carromatos. Hiroshi... tú ya sabes lo que tienes que hacer. La cuenta atrás comienza ¡Ahora!... Cambio y corto - terminó, poniendose en pie con tranquilidad.

Los tres muchachos entendieron a la perfección lo que tenían que hacer. Al cabo de 30 segundos corrieron hacia el centro del campamento unos 30 metros, mientras cargaban sus "lanzabolas" y activaban sus gafas de visión nocturna. Cuando llegaron a esa posición - alrededor de 40 metros de distancia del campamento - usaron el arma, disparando una bola cegadora a fin de que impactase sobre el suelo de los extremos del campamento. Aquella bola no era una de luz, tal y como acostumbraban los ninjas. Los grandes avances de la Coalición habían hecho posible añadir un pitido sordo a esas bombas de luz, lo que produciría un fuerte pitido que aturdiría durante unos instantes a los que estuviesen en su rango. Con esa actuación, los bandidos tratarían de crear una cobertura para que los dos ninjas quedasen brevemente distraídos a fin de acercarse la distancia que restaba, y poder realizar sus deseos. Toru, el líder, se dirigía hacia kirisame, con la intención de tomar combate con él, mientras que Isamu metería las manos en los carromatos e introduciría en una bolsa cualquier cosa que le sirviese. Sin embargo la misión de Hiroshi era más problemática: pretendía secuestar a Sayumi, para poder tener una moneda de cambio con los ninjas y que le proporcionasen más beneficios. 

La fiesta comenzó. Llegados a la posición, lanzaron la bola cegadora y corrieron hacia el campamento bajando la mirada, evitando ser sorprendidos por su propia trampa. Habían creado unos tapones horas antes, mientras planeaban el ataque, a fin de colocárselos justo antes de comenzar la misión y acabar la charla, y así evitar ser molestados por el pitido de la bola. Estas distracciones llegaron rápidamente cerca donde se posicionaba Kirisame, otra donde se posicionaba Sayumi y la otra en el otro vértice del triángulo, donde estaban las tiendas de campaña. Tras el impacto, Toru se abalanzó hacia Kirisame al recorrer la distancia que les separaba, cuchillo en mano derecha, tratando de alcanzar su brazo izquierdo y causarle una herida. Isami tardaría unos segundos más en llegar al carromato, sin llegar robar los objetos, mientras Hiroshi aprovechaba el aturdimiento de Sayumi para agarrarla con sus brazos y taparle la boca para que no gritase. La pequeña no había tenido tiempo para reaccionar, pues apenas vió la bomba ya estaba explotando, dejándola ciega y sorda. Para cuando pudo reaccionar, ya estaba atrapada. La situación de Kirisame era muy complicada, pues había dos prioridades: o se encargaba de parar a Toru, o de rescatar a Sayumi antes de que el bandido se fuese con ella.

Había algo que los enemigos no tenían en cuenta. Iniko se despertaría instantáneamente al escuchar el sonido de las bombas, alarmándose y saliendo con celeridad de la tienda, para posar su mirada sobre Toru e Isame.

Intento de explicación

[Imagen: Sin_titulo.png]
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#10
Después de unas horas patrullando el perímetro el ninja Hyuga se detuvo en lo alto de un inmenso roble desde donde podía ver con claridad tanto su campamento como una amplia zona a su alrededor, su Byakugan palpitaba con cada movimiento de los escasos animales a en su zona y su cuerpo estaba empezando a sentir los efectos del frio en esa noche. Apoyándose en el árbol se quitó la manta que había estado usando como capa y la deposito en el suelo para posteriormente sentarse sobre la misma. – Si hasta ahora no he encontrado nada seguramente estemos seguros, desde aquí puedo vigilar con seguridad toda la zona. – Sin prisa fue revelando un poco de fruta que había traído para el viaje y comenzó a devorarla hasta que la manzana quedo prácticamente extinta entre sus dedos. En aquel momento los blancos orbes de Kirisame se centraron en tres figuras que corrían hacia el campamento, eran figuras humanas sin lugar a duda y no parecían tener buenas intenciones desde su posición. Rápidamente se incorporó dirigiendo su grito hacia sus compañeros en el campamento

–¡Nos atacan!, TRES INDIVIDUOS POR LOS FLANCOS Y… ¡- En aquel momento tres cegadoras luces inundaron la escena y Kirisame se vio obligado a apartar la mirada situándose detrás del tronco del árbol de un salto mientras un potente zumbido retumbaba en su cabeza. Intentando mantener la compostura y concentrando chakra en sus pies observo como una de las figuras corría directo hacia el mientras otras dos se dirigían directamente hacia el campamento, en ese momento el asaltante cuchillo en mano se abalanzo hacia Kirisame pero este fugazmente desapareció de su vista recorriendo a una inmensa velocidad la distancia que le separaba con Sayumi y apareciendo en la espalda de su atacante que se lanzaba sobre ella como si se hubiese teletransportado. -¡No te lo permitiré!- Aún con el pitido presente y dificultando su concentración por la luz Kirisame lanzo su más furioso golpe con su puño sobre las costillas del asaltante mientras su rostro tranquilo y pacifico se había tornado en una muesca feroz y llena de odio. –¡Gouken Ryuu!-

Ninjutsu Shunshin no Jutsu

ID:
11
Nivel:
2
Sellos
No.
Descripcion
El usuario concentra chakra en sus pies para desplazarse a una velocidad anormalmente rápida, de tal forma que parecerá un teletrasporte (pero no lo será). Puede desplazarse un máximo de 40 metros, y en caso de no disponer de una técnica activada que le permita ver y/o sentir como se desplaza, lo hará en un trazado que haya previsto de antemano. Es decir, si con esta técnica pretende, por ejemplo, introducirse en un edificio, no podrá hacerlo adecuadamente al no saber lo que hay en su trayectoria una vez DENTRO del edificio, desplazándose a gran velocidad solo hasta donde pudiese haber planeado la trayectoria al 100%. En caso de no disponer de la técnica mencionada anteriormente, al acabar el desplazamiento, el usuario quedará aturdido un par de segundos.
Nota: No puede desplazar a nadie junto a él.
Efectos
Gasto de chakra:
25

Taijutsu Gouken Ryuu

ID:
51
Nivel:
2
Sellos
No.
Descripcion
El usuario da un fuerte puñetazo al rival que le dispara diez metros hacia atrás. La zona golpeada queda inmóvil durante 2 turnos. Si se golpea la zona del estómago, el rival perderá la respiración, haciendo que apenas pueda atacar/defenderse durante un turno.
Efectos
Gasto de estamina:
25
Efectos en el rival
Vida:
20

Off:

Gasto de chakra: 4 turnos Byakugan: 20 puntos
Sunshin = 25
chakra actual:109
Stamina: 25 - 181: 156
Hablo ~/~ Narro  ~/~ Pienso

Invitado el kunai es solo una herramienta, es la mano del shinobi quien le da la vida.

[Imagen: 4gp202.jpg]
[Imagen: dsvhRKu.png]

 
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#11
En principio, la táctica comenzó bien. Las bombas cegadoras hicieron su función, y los bandidos se hallaban de camino a su meta. Se pudo escuchar la voz de Kirisame alertando al campamento, la cual llegó a oidos de Sayumi instantes antes de caer aturdida. La intensa sensación de desorientación que estaba viviendo le impidió moverse del sitio, por lo que solamente pudo colocarse las manos tapando sus quejumbrosos oídos, mientras cerraba los ojos por el impacto visual. Apenas pudo abrirlos, vio la siniesta cara de Hiroshi estrechando sus brazos, tan solo un instante, ya que era impactado completamente por el jutsu de Kirisame, el cual había conseguido llegar a su posición antes de que pudiese tomar a la muchacha. Ella se tiró al suelo debido al pánico que le invadió, con los ojos como platos, atacada por el miedo de haberse visto en esa situación. Por otra parte, el secuestrador quedó casi inconsciente, unos metros alejado del campamento.

Mientras tanto, Toru clavó el cuchillo en el tronco del árbol, sorprendido por la rapidez de actuación de Kirisame. Activó el walkie talkie mientras se dirigía rápidamente hacia el centro del campamento, cerca de las tiendas de campaña - Chicos, ¡Esto no va bi...! - Se quedó estático, como si se hubiese convertido en estatua. Ahí estaba Iniko, con los ojos entreabiertos y un gesto sombrío. El Jounin había escuchado la voz del Hyuga y el acuciante pitido de las bombas, con la suerte de que aún tenía los ojos cerrados, minimizando el impacto de la luz producido por las bombas. Se había levantado con celeridad, saliendo de la tienda, y tras haber observado al ladrón, al fortachón y un análisis de la situación, un rápido y entrenado sello de manos le había servido para activar su Kage mane no jutsu. Qué irónico era en plena oscuridad, haberse podido aprovechar de la sombra que creaba la gran hoguera que Sayumi había estado alimentado durante toda la noche, y de la luz de la luna llena que resplandecía con fuerza por encima del claro.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del sensei, quien se alegraba de ser Nara una vez más - Vaya, qué tremenda casualidad - afirmó el hombre, manteniendo su sello y quedando en una posición más tranquila - Parece ser que no contábais con mi presencia. - El encargado de robar la mercancía se quedó quieto, observando cómo acabaría esa situación. No comprendía por qué su jefe se había quedado parado, solamente confiaba en que tuviese una estrategia. Iniko, sin pensarlo dos veces, se movió a pasos rápidos hacia su izquierda, de manera que Toru imitaría sus movimientos y se acercaría hacia su subordinado. Isame, creyendo que quería reagruparse con él, recortó distancias con su compañero de faena, sin quitar un ojo de encima a Iniko - ¡Imbécil, corre, lárgate, no te acerques a mi! - el jefazo gritaba mientras se abalanzaba sobre el muchacho, y éste levantaba las manos confundido - Pero señor, ¿qué está haciendo? ¡No me atrape, suélteme! - exclamó al verse abrazado y atrapado por su aliado. Poco tiempo después, mientras le insultaba, se dio cuenta de que su jefe estaba siendo controlado - Tenía que haberte matado en la reunión, pedazo de inútil - terminó Toru, refunfuñando.

Parecía que la pelea había salido bien para los ninjas. Los mercaderes se habían quedado en la tienda, asustados, esperando a que sus guardias les defendiesen. Cuando Sayumi se estabilizó, entró y les calmó. Los ojos de Iniko se posaron sobre los de peliazul, sin desactivar su jutsu - Kirisame, agarra unas cuerdas o hilos y átalos, los llevaré ante Konohagakure para que se imparta justicia - dijo, suspirando de mala gana y con el rostro cansado. Una vez los capturasen, Iniko terminaría su jutsu, cogería un cigarrilo y lo encendería desde la hoguera - Sayumi, ¿estás bien? - la pequeña había salido de la tienda y podía observar que aún mostraba gesto de miedo. Era su primera misión fuera de la aldea, recién ascendida a Genin, y la situación le había superado. Juntó sus manos, cabizbaja, intentando esconder su debilidad, en vano - Sí sensei, solamente me apena no haber podido dar la talla. Kirisame, me has salvado, estoy en deuda contigo - esbozó una sonrisa, intentando recuperar las fuerzas. 

Después de todo ese jaleo pocos conciliarían el sueño el resto de la noche. Ahora los dos Genin habían cumplido con su guardia y les tocaba reposar, por lo que Iniko se colocaría de guardia por toda la zona, avivando las llamas y manteniendo a raya a sus nuevos compañeros de viaje - Yo me encargo, intentad descansar. Mañana temprano marcharemos al Templo del fuego, ya no quedará mucho camino hasta llegar a nuestro destino - terminó tornando la vista hacia atrás, exhalando una bocanada de humo - Buen trabajo.

Técnica Iniko - Información

Nara Kage mane no jutsu

ID:
173
Nivel:
2
Sellos
Uno.
Descripcion
Técnica primordial del Clan Nara en la que los ninjas adquieren el control de su sombra, permitiéndoles moverla a voluntad por el suelo.
Si logra atrapar la sombra del enemigo, este quedara paralizado e imitara los movimientos del ejecutor de la técnica, siempre y cuando sea del mismo nivel o menor.
Si el enemigo es un nivel superior, la sombra solo lo paralizara unos segundos. Si el enemigo es dos o más niveles superior, simplemente parará su movimiento durante un instante.

Dependiendo del nivel, el usuario podrá dividir su sombra y alargarla:

Nivel 2: 2 sombras- 10 metros
Nivel 3: 4 sombras-20 metros
Nivel 4: 6 sombras-30 metros
Nivel 6: 8 sombras-50 metros
Efectos
Gasto de chakra por turno:
10
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#12
Aquel individúo se había quedado inconsciente tras el golpe que Kirisame le propino a la altura de las costillas y gracias a sus ojos pudo ver como Iniko se hacia cargo de los dos restantes, poco a poco la molesta luz se desvaneció en la nada junto con el ensordecedor sonido que le acompañaba, aunque la mente del Gennin todavía seguía en alerta. Únicamente cuando vio a Sayumi salir de la tienda, a Iniko apresar con una técnica a los dos bandidos restantes y ojeo nuevamente el perímetro para cerciorarse desde su posición que no habría mas atacantes desactivo su técnica ocultar. En ese momento Kirisame levanto su puño colocándolo a la altura de su rostro y observo como se había pelado los nudillos con el puñetazo que le había propinado anteriormente al bandido…. le había golpeado con una furia que no sentía desde hacia mucho tiempo.

-¿Estas bien Sayumi?.- Pregunto Kirisame mientras rebuscando en uno de los arcones dentro de su tienda desvelo una cuerda de cáñamo perfecta para la ocasión. Primero maniato al que se encontraba inconsciente de tal forma que sus manos quedaran inmovilizadas tras su espalda, tras ello camino hacia los dos restantes atándoles de una forma similar. – Si os resistís será peor, he sido muy suave con vuestro amigo…no me tentéis. - La fría mirada de Kirisame penetro a través de aquellos dos a la par que finalizaba el perfecto nudo y dejaba por fin libre a Iniko el cual, sin perder el tiempo se preparó un cigarrillo. En ese instante ante las palabras de Sayumi Kirisame solo pudo esbozar hacia ella una sonrisa apagada…
Hablo ~/~ Narro  ~/~ Pienso

Invitado el kunai es solo una herramienta, es la mano del shinobi quien le da la vida.

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#13
Sayumi obedeció a su sensei y se fue a dormir, esperando que Kirisame también lo hiciese y así retomase fuerzas para el siguiente día. El resto de la noche transcurrió sin ningún tipo de problema, Iniko caminaba de un lado al otro, y de vez en cuando amenazaba a los bandidos si hacían ruido, tapándoles la boca con unas telas. Cuando ya se asomaba el sol por el horizonte y se filtraba la luz a través del bosque, el Nara levantó a todos los allí presentes con un par de palmadas - Es hora de levantar, nos espera un último camino - los mercaderes y Sayumi se despertaron, aún cansados, pero con ganas de emprender el viaje y llegar a su destino. Iniko cargó a los bandidos sobre uno de los carromatos, mientras el resto se preparaban para salir.

Retomaron el camino que habían abandonado el día anterior para acampar. Pasaron varias horas en las que Sayumi hablaba con Kirisame e Iniko se destrozaba los pulmones con sus cigarrillos, y los quejidos sordos de los bandidos se escuchaban de fondo. Finalmente pudieron atisbar en la lejanía una apertura en el bosque, la cual señalaba su fin. La cruzaron y ante sus ojos se levantaba un gran edificio, con tonalidades rojizas y de aspecto religioso: el Templo de Fuego. Sayumi mostró un gesto de sorpresa y su ánimo de disparó - ¡El templo del fuego! Por fin - comenzó a trotar hacia adelante, adelantándose al grupo. Iniko suspiró con tranquilidad, pues la misión estaba a punto de finalizar.

Dos monjes con grandes kimonos rojos bajaron las grandes escaleras, recibiendo a los invitados - Buenas tardes, sean bienvenidos al Templo de fuego. Seguramente estén cansados, nosotros nos encargaremos de las mercancías - el que no hablaba se apresuró a mirar el contenido de uno de los carros, corroborando que todo estaba en orden. Iniko propuso cargar con ello pero rechazaron su amabilidad, agilizando los trámites firmando sobre el papel que acreditaría en Konohagakure que se había cumplido con la misión. Los monjes volvieron hacia las escaleras, mientras miraban a los bandidos - Podemos encargarnos de estos delincuentes, mañana vendrá un grupo de ninjas que pueden encargarse de llevarlos de vuelta. Si necesitan algo, son bienvenidos a pasar - A Iniko no le suponía ningún problema derivar ese problema a superiores, por lo que accedió a dejar a los malhechores allí. Sin embargo rechazó la oferta de entrar al Templo, pues sin los carromatos y otros civiles podrían aprovechar el tiempo para volver a Konohagakure sin pasar la noche fuera, en caso de que saliesen en ese instante - Muchas gracias por la hospitalidad, pero nos conviene emprender el camino de vuelta. Que tengan un buen día - una reverencia y una breve despedida del maestro, alumna y monjes finalizó la conversación.

El moreno recolocó sus ropas y se tornó mirando hacia la boca del bosque - Dadas las circunstancias, si caminamos a paso rápido podremos llegar antes. Vayamos, ya visitaremos el templo en otro momento. - ordenó, guiñando un ojo a Sayumi y emprendiendo el viaje con movimientos rápidos. La niña sonrió a su sensei y le siguió, pues la felicidad del trabajo bien hecho le impedían refunfuñar por no poder pasar más rato en aquel lugar. A ese ritmo, reducirían sustancialmente el tiempo de viaje.
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#14
Aquella noche Kirisame pudo finalmente dormir con tranquilidad bajo la guardia del Jounnin, todavía se encontraba exaltado por el encuentro anterior lo cual hizo que le costase bastante conseguir conciliar el sueño. A la mañana siguiente con las primeras luces del alba ya se encontraba preparado para continuar con la marcha que tenían pendiente, salió de su tienda hasta encontrarse de nuevo con Iniko y Sayumi para continuar el camino ahora con tres invitados más.

Durante el trayecto Kirisame y Sayumi conversaban alegremente mientras poco a poco la espesura del bosque les empezaba a bordear hasta finalmente comenzar a dejar paso a una inmensa estructura que no podía ser otra cosa que el templo del fuego justo en los limites del bosque. Cuando finalmente dejaron atrás al frondoso bosque se situaron frente a la entrada del templo donde dos monjes salieron a recibirles. Uno de ellos hablo con Iniko mientras los comerciantes comenzaban a penetrar en el templo, tras aquello Iniko declino su oferta para que descansaran tras el viaje y retorno con sus dos subordinados en la misión.  -Dadas las circunstancias, si caminamos a paso rápido podremos llegar antes. Vayamos, ya visitaremos el templo en otro momento. 
-En marcha entonces, te sigo Iniko-san.- Kirisame emprendió de nuevo el viaje hacia la villa oculta de la hoja tras la estela de Iniko Nara mientras poco a poco iban dejando atrás la imponente figura del templo del fuego en la lejanía…
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