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[Misión] La escolta: problemas técnicos
#1

El niño shinobi de Konoha había llegado al destino que le habían indicado en su pergamino. La zona costera del país del Fuego, más concretamente en Shukuba, sin embargo, algo no parecía ir del todo bien, quién debería ser su contacto todavía no había aprecido, y Jyuuryu llevaba esperando en la zona de embarque del puerto más de 3 horas y la tarde estaba ya empezando a oscurecer, pero nadie se había dignado a informarle sobre la misión.Finalmente, cuando el cielo ya se tornaba rojizo, un hombre se le acercó, pero bien podría ser cualquiera de los muchos transeúntes que le dedicaban una mirada atónita al ver a un niño de tal edad armado con equipamiento ninja y similares. Finalmente, aquel hombre le dirigió la palabra.

Eres Jyuuryu Hyuga… — se paró un poco para observar al joven antes de mediar palabra — jounin de Konohagkure, ¿Verdad?

Off

Esta parte será un pequeño rol del usuario Zenninsha para justificar ON rol el cambio de la trama.


Estadísticas e inventario

Nivel: 1
Fuerza:
0
Resistencia:
0
Velocidad:
0
Agilidad:
0
Destreza:
0
Presencia:
0
Inteligencia:
0
Control de chakra:
0

Vida: 0 Chakra: 0 Estamina: 0

No hay objetos en el inventario.

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#2
Jyuuryu acudió a paso raudo y veloz desde las puertas de Konoha hacia su destino, el puerto de Shukuba, sin excesiva prisa pero sin pausa. Pese a su rápido desplazamiento llegó al lugar acordado sin demasiadas muestras de cansancio, tan solo el ritmo y la respiración algo aceleradas por la carrera en sí, pero poco más.

Esperó durante mucho tiempo, sentándose en el muelle y balanceando las piernas, mirando el mar, el ir y venir de los marineros y porteadores cargando y descargando barcos. Se le hizo más que eterno, aburrido, y más con lo inquieto que era él, alternando el observar con largos paseos en círculos por el puerto haciendo tiempo siempre a la vista del lugar explícito del encuentro.

Horas después, caminando despacio, hastiado y cansado ante tanta demora, y en verdad más que aquello preocupado por si había ocurrido algo malo, una voz le sobresaltó pronunciando su nombre, girándose hacia él y acercandose mientras éste terminaba su pregunta.

- ¡Si, soy yo! - dijo algo más animado, al menos sabría el por qué de aquel retraso, mirando con curiosidad al hombre - ¿Ha ocurrido algo por lo que haya tardado tanto en venir? - inquirió sin ningún ápice de reproche, todo lo contrario, demostrando su preocupación y haciéndola patente en sus palabras.

Estadísticas e inventario

Nivel: 5
Especialización: Taijutsu
Todos sus ataques cuerpo a cuerpo reciben una bonificación de 5 puntos de daño, y sus técnicas de Taijutsu requieren 5 puntos menos de estamina.
Fuerza:
40
Resistencia:
44
Velocidad:
38
Agilidad:
38
Destreza:
44
Presencia:
38
Inteligencia:
44
Control de chakra:
49

Vida: 256 Chakra: 317 Estamina: 317

Porta-Kunais nivel 3, Porta-Utensilios nivel 3, Bo, Chaleco ninja, Porta-Kunais nivel 4, Porta-Utensilios nivel 4.

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#3
Aquel hombre todavía no se creía que el niño que tenía delante fuese un ninja, y además el hecho de que no trajese buenas noticias no ayudaba demasiado a aliviarle los nervios a aquel informador. Con un gesto nervioso de las manos comenzó a articular las palabras que le habían encargado que dijera.

 — Ha habido un contratiempo con la misión, era una misión coordinada, pero el shinobi encargado de la otra parte no está…. Disponible, por lo que la misión se ha cancelado, sin embargo, mañana al alba sale una caravana destino País del Viento a la cual no le vendría mal una escolta, hay rumores de un grupo de ninjas renegados asolando las caravanas. O al menos eso dicen. Si estás interesado, claro, si no, puedes volver a Konohagakure. En el caso de que aceptes se te otrogará un guía, ya que supongo no habrás viajado por los desiertos del Viento, ¿verdad?

 El hombre siguió frente a Jyuryuu, con el mismo gesto nervioso con los dedos, esperando la respuesta del Hyuuga.
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#4
El pequeño pelirrojo escuchó atentamente las palabras de aquel hombre, incluida la sospechosa pausa de éste ante la indisponibilidad de aquel shinobi de kiri, por el contexto de la misión. Torció ligeramente el gesto confuso, rascándose por unos instantes la cabeza mientras terminaba de escuchar sobre aquella alternativa, y no hubo mucho más que pensar.

- Dado que la misión tan sólo era escolta supongo que no habrá muchos problemas, y si es cierto que hay ninjas renegados atacando a los transportes es mejor solucionar pronto esa situación - dijo intentando ser lo más profesional y correcto posible - Si, nunca he ido al país del Viento, asi que agradeceré mucho la presencia del guía. Muchas gracias por avisarme de todo ésto - hizo una pequeña reverencia, esperando las indicaciones para acudir a dicha caravana al amanecer antes de buscar algún sitio apropiado para pasar la noche.
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#5
Jyuryuu había dormido en una habitación que le había proporcionado el informador, era en un hostal turístico, por lo que la cama no era precisamente comoda, pero se podía dormir en ella. Tenía la cita con el guía después del desayuno, por lo que tuvo tiempo suficiente para prepararse e ir a la plaza central de Shukuba a salir al encuentro de su guía, sin embargo, había un pequeño problema, no le habían descrito muy bien a la persona que tendría que buscar y la plaza era precisamente el lugar más transitado de la aldea. Lo cierto era que había una figura que destacaba más que las otras; era una chica esbelta, de una altura normal para alguien que acababa de entrar en la edad adulta, de cabellos de un tono blanquecino con claros reflejos violetas ocultos tras una chaqueta sin mangas, abierta y con capucha de un tono rojo parduzco. Llevaba un top corto de color amarillo crema y con ribetes en los bordes superiores del mismo y las mangas de tela que lo sujetaban estaban oculta por la peculiar chaqueta que estando abierta dejaba ver todos sus atributos y las caderas. Llevaba una falda negra de cuero, a la altura de un cuarto del muslo, y debajo de ellas las típicas medias de tela ninja negras, pero que dejaban ver unas también esbeltas y trabajadas piernas de infarto. Al pobre niño ninja, con esa edad le iba a costar un poco tener la concentración fija en la misión y no en ciertos puntos de la anatomía de la chica.

 — ¿Vas al país del viento? — le dijo la chica, con una sonrisa y las manos en la cadera, Jyuryuu era el único que parecía estar esperando a alguien en aquel lugar, lo cual llamó la atención de aquella chica.

Imagen

[Imagen: 2zWHcb1.jpg]
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#6
La noche no fue la mejor del mundo. Su espalda no estaba tan reposada como solía estar, pero tampoco le supuso un impedimento a lo largo del día. No por nada se pasaba a veces días haciendo el indio en su cuarto intentando no hacer ruido para no despertar a sus padres, estando así tan fresco como una lechuga al llegar el momento propicio de la mañana. En su cuarto prestado a su descanso se preparó como un rayo, ajustando todos y cada uno de sus enseres y herramientas a su pequeño cuerpecito para finalizar atando la bandana nuevamente a su frente justo antes de salir y desayunar en el buffet del hostal, por llamarlo de alguna manera elegante.

Pasó buena parte de la mañana esperando, no solo por el hecho de llegar terriblemente pronto, cosa común en el pelirrojo, sino también por un pequeño desliz. No habían dado muchos indicios sobre el aspecto de su supuesto guía, y eso sumado a lo abarrotado del lugar y su escasa estatura dificultaba aún más la tarea de siquiera sospechar quién podría serlo.

Finalmente una voz de mujer le sacó de sus pensamientos mientras observaba la muchedumbre, y no era una muejr cualquiera. Poseía un atractivo natural con las formas de su cuerpo sumado a un seductor conjunto que acentuaba su figura, pero el niño no hizo más que buscar su rostro. Aparentemente lo que se podía esperar de un jovencito era estar hormonado a su edad, pero parecía que su crecimiento lento tambien afectaba a aquella parte interna del ser humano... o simplemente era un comportamiento asexual, aunque nunca se sabría a ciencia cierta.

- Si, o al menos eso se supone. Me dijeron que aquí me encontraría con un guía, pero... - y bajó la mirada al suelo, apenado, ya que no solo había fallado en términos su encargo para con el país del Agua, sino que tampoco estaba muy acertado en su misión de escolta al país del Viento. Juntaba los dedos índices de ambas manos, la mala suerte parecía habersele acercado en esos días.
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#7
Vaya, vaya… pequeñín, pero si yo soy tú guía. — Dijo la chica agachándose un poco para que sus ojos quedasen a la altura de los de Jyuuryu. — Ven, sígueme, comenzamos el viaje ahora.

 La chica lo tomó de la mano y tiró de él mientras corrían hacían las afueras del pueblo, parece que de cierto modo el instinto maternal de la chica se había activado con aquel niño, cuando traspasaron pueblo Shukuba la expresión de Jyuuryu cambiaría, muy probablmente, a una de sorpresa, ante él habían dos extraños animales que no eran muy comunes en Konoha, tenían un lejano parecido con los caballos, su rostro era distinto, sin crines y su morro en vez de caer para abajo, seguía para adelante y las fosas nasales eran más marcadas que las de un caballo, y los ojos más grandes, un cuello fino, al igual que sus extremidades, pero lo que más destacaba era el extraño bulto que formaba su torso, uno de ellos hizo un ruido, a modo de protesta mientras la chica lo cargaba con víveres para el viaje. La chica se giró a ver que estaba haciendo su acompañante.

 — ¿Nunca has visto a un dromedario? Vamos, monta.
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#8
Su apenada expresión se convirtió en apenas unos instantes en una enorme sonrisa con un brillo especial en sus ojos. Pese a lo accedentado del principio de su misión era buena señal que, al menos su guía, hubiese podido identificarle a él, cosa dificil, ya que comentar sobre un shinobi de sus características le convertía en un blanco fácil.

- Muchas gracias por venir a buscarme - dijo alegremente, dejándose guiar por la muchacha, que le resultó la mar de simpática al pequeño.

Poco tiempo tardaron en abandonar Shukuba para encontrarse con una "pequeña sorpresa" para Jyuuryu. Fue entonces cuando paró en seco un segundo, antes de salir correteando, seguramente ante la atónita mirada de la mujer, hacia el animal que allí les esperaba, tentado de acariciarlo y ver como era tratar con él.

- Noooo, no los había visto nunca, solo en los libros - dijo emocionado. Sabía que en sus periplos como ninja sería llevado a sitios nunca vistos y conocer cosas nuevas, pero siempre que pasaba, aunque tan solo fuese un animal, si el momento era propicio lo afrontaba con especial ilusión.

Con cuidado entoces, el pelirrojo escrutinó la estructura de la "silla de monta" del animal, estudiando por un segundo como subirse antes de lanzarse al intento, que tomando en cuenta la escasa estatura del crío y el tamaño de la joroba del dromedario eran cosas que dificultaban un poco la tarea, aunque Jyuuryu salió al paso con bastante soltura gracias a su agilidad natural, sujetandose entonces con cuidado, buscando bien el equilibrio para no caerse mientras echaba manos a las riendas.
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#9
Cuando los dos estuvieron montados en sus respectivas bestias la chica comenzó y lideró la marcha, por suerte para Jyuuryu la chica lo había pensado todo y ató una cuerda de varios metros de longitud, para que su dromedario no se alejara demasiado del suyo o que la inexperiencia en cuanto a montar del joven hiciera que el animal fuera donde le plazca y no donde a la chica le convenía que fuera.

El color verde predominante en los paisajes del país del fuego se iba tornando cada vez más pardo, a cada hora que avanzaban, el clima se volvía más árido y parecía que las temperaturas subían, como si se estuvieran acercando a una especie de horno gigante. Finalmente llegaron a una llanura en la que se avistaba una especie de paso de montaña angosto en el horizonte, a media hora de camino. Los camellos estaban comiendo un poco de esparto que era lo único que parecía crecer en aquella llanura, junto con algunos árboles con espinos y copas extrañas, distintas a las que Jyuuryu podría haber visto en persona en los espesos bosques del país del fuego.

Dime, ¿Qué te lleva al país del viento? — dijo la chica poniendo la mirada y señalando al paso montañoso — ¿Ves esos montes? Es el paso de Hikaze, y la frontera con el país del viento. Pero antes deberíamos beber y comer, toma un poco. — dijo la chica ofreciéndole comida y una cantimplora con un gesto amable.
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#10
Fue guiado con cierta dificultad al comenzar el viaje en dromedario gracias a la previsión de la mujer de atar ambos animales juntos para evitar que el del pequeño shinobi se alejase de la ruta. Sin embargo, con el paso de los minutos, el jóven Hyuga pasó de tambalearse por intentar mantener el equilibrio a dejarse mecer por el balanceo de la joroba, manteniéndose firme y sin forzar mucho las riendas. Quién diría al cabo de un largo rato que era su primera vez montando en aquel animal.

Según avanzaban en dirección a la frontera notaba como el ambiente se hacía cada vez más caluroso. Pese a ello, mantuvo la compostura, reafirmando la bandana ninja a su frente y rascandose la cabeza de cuando en cuando por el picorcillo de empezar a sudar ligeramente, cosa que seguramente al terminar de pasar al País del Viento iría a peor.

Una vez pararon dejaron a sus monturas pastando mientras tomaban ellos un descanso, a escasa distancia de lo que según la guía era el paso fronterizo. Ya quedaba poco para salir en dirección a Suna por primera vez, y la emoción embriagaba al pequeño, que hizo caso de la mujer y echó mano a la cantimplora despues de aflojar su bandana ahora que estaban relajados.

- Tengo una misión que llevar a cabo allí, voy a ser escolta - dijo orgulloso, evidentemente, antes de dar un sorbito de agua. Su cometido era llevar seguridad a la caravana de turno, y esperaba dar la talla ante tal evento que afectaba al pacto de comercio del que fué espectador durante la invitación a la aldea de la niebla.
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#11
Terminados de comer, el grupillo de los dos dromedarios, la chica y el jounin continuaron el camino. La chica comandaba la marcha igual que antes, y con la misma cuerda, Jyuuryu quedaba detrás de ella, lo que le impedía ver la sonrisa burlona que tenía en su rostro. El joven había caído de lleno en su trampa y pronto quedaría dormido en un estado de inconsciencia, para cuando despertase, estarían ya en el país del viento, en la boca de lobo, y donde también guardaba a otros rehenes, comerciantes en mayor medida, y a los que Jyuuryu tenía como orden escoltar, pero la chica se le había adelantado también en eso, y sus subordinados ya habían interceptado y capturado la caravana comercial cerca del paso fronterizo.

 Jyuuryu sintió sueñó, y cayó completamente dormido sobre el dromedario, con la joroba como colchón, mientras entraban oficialmente en los terrenos del País del Viento.
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#12
Jyuuryu agradeció el gesto, y volvieron al poco a la marcha, continuando tal y como habían llegado hasta aquel claro, con ambos animales atados para evitar percances, o al menos eso parecía. El pequeño Hyuga comenzo a notar un ligero sopor que no sabía a que achacarlo: si a haber descansado tan poco preparadamente aquel día, al balanceo de la joroba del dromedario... En cualquiera de los casos no era normal, siempre solía aguantar despierto hasta tarde debido a su inagotable energía, pero durante aquel viaje los ojos se le cerraban sin remedio, hasta que no pudo más que sumergirse en el mundo de los sueños.
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