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Misión de vigilancia
#1
El ferrocarril iba menguando su velocidad poco a poco, el incesante traqueteo había influido de manera negativa en Kyniska, puede que sus habilidades hubieran mejorado desde que se graduó, pero su estómago seguía sin adaptarse a los viajes en vehículos, tras unos minutos por fin se detuvo, el oficial al mando les alineo en una devastada playa, los signos de una batalla pasada eran más que evidentes, Kyniska se encontraba tensa, esperando las ordenes.

El oficial al mando comenzó a hablar, se trataba de una misión de vigilancia, todos los reclutas conocían la delicada situación en la que se encontraba Nueva Iwa, dado que el conflicto con Kumogakure estaba mermando las capacidades de la nación de la Tierra, hasta el punto en el cual debían recurrir a los reclutas para realizar misiones de vigilancia, tras recibir la orden, tanto ella como el resto de reclutas contestaron al unísono – ¡Por Nueva Iwa! – tras eso el oficial volvió a subir al tren, el cual tenía aun reclutas en el interior para continuar su destino, Kyniska observo la playa, así como los acantilados más cercanos, frunció ligeramente el ceño.

- La playa contará con casi dos kilómetros de extensión, contando con los acantilados que la rodean, apenas contamos con veintidós reclutas, eso daría para cubrir todo el terreno cada cien metros como ha dicho el oficial, pero si quiere que establezcamos una buena vigilancia no podemos simplemente dispersarnos y vigilar, más que nada porque dado que no sabemos exactamente cuánto tiempo vamos a estar, la comida va a escasear en cierto momento, además, tenemos que descansar, puede que aguantemos dos o tres días sin dormir, pero habría que establecer unos turnos o grupos -

Kyniska se colocó en mitad del grupo antes de que se dispersaran, las ordenes estaban claras pero la organización era clave para que pudieran superar con éxito la vigilancia – Bueno, tenemos una gran labor por delante, todos sabemos el daño que están haciendo los ataques de Kumo a nuestro pueblo, debemos ser eficientes, estar atentos, pero debemos contar con varios factores para ello, lo primero es elegir las posiciones más estratégicas, que no delaten nuestra posición, así como un sistema de aviso si localizamos algún indicio del enemigo, pero para que estemos en plenas facultades, debemos contar también con nuestro descanso. Creo que lo mejor que podríamos hacer dados los efectivos con los que contamos es dividirnos en grupos de cuatro, para que una persona pueda hacer rotaciones por los puestos, de esta forma podríamos descansar al menos seis horas al día, sé que no es mucho, pero estamos aquí gracias a los sacrificios de todos nuestros congéneres – hizo una pausa esperando ver las reacciones de sus compañeros, los cuales parecían apoyarla con la mirada.

- También deberíamos considerar que en algún momento podemos quedarnos sin raciones, deberíamos usar los conocimientos que tenemos sobre supervivencia para hacernos con algunos alimentos para mantenernos, por suerte contando los que somos, podríamos formar cuatro grupos, con los que podríamos montar dieciséis puestos de vigilancia, la playa contara con más de dos kilómetros, por lo que estarán a más de cien metros, los dos que se queden sin grupo podrán realizar tareas de re-abastecimiento, así como apoyar en la vigilancia en momentos puntuales – vio como varios compañeros asentían, tenían una larga labor por delante y todos sabían que una buena organización y cooperación serían claves para poder realizar con éxito la misión que se les habían encomendado.

Se pusieron manos a la obra, la mayoría se conocía bien de la academia de formación integral de Nueva Iwa, establecieron los grupos de vigilancia, eligiendo como pivotes a los Shinobi con una mayor movilidad, así como con buenas capacidades para ocultarse para realizar los cambios, de esta forma Kyniska se quedó como uno de los pivotes dentro del grupo encargado de la vigilancia del acantilado este. Los dos Shinobi que quedaron libres para las tareas de reabastecimiento fueron un Kamizuru, por su capacidad de cubrir grandes distancias con sus Ninhachi, y una Kunoichi Origami, dado lo polivalente que podía resultar su arte con papel, tanto para crear trampas como para enviar un mensaje rápido al Oficial al mando.

Tenían poco tiempo y muchas cosas que hacer, los grupos se dividieron, la construcción de unos puestos de observación discretos era fundamental, pero no podían descuidar la vigilancia, lo primero que hicieron todos fue sincronizar sus relojes y establecer los puntos de vigilancia, eligiendo zonas con buena visibilidad de la línea costera, así como un buen cobijo, tanto para ocultarse como para protegerse de las inclemencias del tiempo. Llevaban apenas dos horas en la playa y todo parecía estar en marcha, volvieron a reunirse todos para terminar de concretar la misión, el joven Kamizuru tomo la palabra por un momento – He encontrado una fuente de agua potable a medio kilómetro del acantilado oeste de la playa, en las inmediaciones parece haber verduras y frutos silvestres, puede que no sea lo mejor, pero tenemos al menos algo con lo que sustentarnos, comenzaré la recolección en cuanto acabemos, dándoles a los pivotes los suministros para que los repartan en cada cambio – todos asintieron, era un gran alivio saber que contaban con provisiones.

Tras un par de planes logísticos más, Kyniska volvió a tomar la palabra - Bueno, pese a que las ordenes sean algo vagas y difusas sabemos cuál es nuestro cometido, proteger a los habitantes del País de la Tierra y sus fronteras, no nos han dicho cuanto tiempo debemos de permanecer aquí, pero todo apunta a que al menos estemos hasta que se celebre la cumbre de paz dentro de unas semanas, nuestra labor es muy importante, seguramente estemos en un punto crítico de vigilancia, no podemos relajarnos pase lo que pase, en caso de ver al enemigo usaremos las bengalas, solo si vemos al enemigo, manteniendo la posición, de esta manera nuestros dos apoyos podrán ir a avisar a nuestros superiores, el último puesto de control que vimos en el tren se encuentra a más de treinta kilómetros, mientras tanto mantendremos la posición hasta recibir refuerzos, en caso de ver que sus intenciones son tomar esta playa nos replegaremos – varios compañeros asintieron con la cabeza, apenas tenían experiencia en combate, por lo que una batalla contra las fuerzas de choque de Kumogakure podría desencadenar en una masacre – Nuestra misión es establecer una vigilancia, no enfrentarnos al enemigo, demos lo mejor de nosotros mismos, que nuestra voluntad permanezca firme como una roca, somos el escudo que protege a nuestra nación, ¡por Nueva Iwa! – el resto de Genin repitió con Kyniska el lema de la aldea, para después volver a dividirse en los grupos que habían formado con anterioridad.

Llegaron al acantilado este, sin duda era el más escarpado de la zona, pero tenían claro que también era el que más opciones les brindaba a la hora de establecer los puestos de observación, dando que contaba con bastante vegetación y varios salientes de piedra que les ocultarían de una forma eficiente. Eligieron los puntos en poco tiempo, había dos zonas claves en ese terreno, un árbol, que otorgaba la posición más elevada de toda la zona, permitiendo una gran visibilidad de toda la playa, y una pequeña cueva, el punto más al este antes de unos terribles acantilados, la cual ofrecía una visión de un recodo que no podía observarse desde la playa, por lo que, si las tropas de Kumo querían usar esa pequeña ventaja, pese a poner a sus barcos en peligro, podrían ser descubiertos por el escuadrón.

Dos miembros del grupo comenzaron la vigilancia, era la primera parte del plan dado que se habían puesto en la peor de las situaciones, en la cual estarían varias semanas o puede que incluso un mes, dependiendo del tiempo que se demorara la cumbre en la que se negociaría un acuerdo de paz. Comenzaron a reunir materiales, para realizar una buena tarea de vigilancia debían de estar cómodos, contaban con muy pocas cosas, el clima de esta zona podía ser despiadado, por suerte se encontraban en una época del año en la que no debían estar muy preocupados, dado que salvo por alguna tormenta aislada, el clima era bastante estable, aun así, la temperatura descendería drásticamente por la noche y hacer una hoguera era demasiado imprudente, dado que la luz se podría ver desde el mar abierto revelando la posición de uno de los puestos de observación.

Llevaban ya varias horas reuniendo materiales, por suerte los Kunai servían para cortar la madera de forma más o menos eficiente, por suerte, el grupo contaba con un Shinobi que destacaba en el manejo del Futon, realizando esta tarea de forma mucho más eficaz, Kyniska estaba en el primer puesto, el del acantilado, realizando la primera guardia, mientras vigilaba con sus prismáticos, hacía pequeñas pausas para comenzar a modelar el escarpado terreno en el que se había establecido, para hacerlo más cómodo y ofrecer un refugio mejor para el compañero que la relevaría – Puede que de todos los puestos de vigilancia este sea el más problemático, la posición es incomoda, pero al menos ofrece buena protección, debería de romper un par de rocas antes de marcharme, si llueve esto se llenara de agua en poco tiempo – se mordió el labio inferior, buscando el mejor sitio para realizar una pequeña fractura, la cual permitiría que el agua no se estancara en el puesto, tras un rápido primer vistazo, volvió a mirar hacia el mar, seguía sin haber signos de los navíos de Kumo, tardo poco en localizar un buen sitio para llevar a cabo su plan, moldeo su chakra, creando una grieta en la piedra, dando su obra por finalizada.

Las horas transcurrían lentamente, tenía que estar en el puesto seis horas, esperando a que llegara su compañera con materiales, después tendría su descanso, había tardado unas cuatro horas en moldear toda la roca del nicho donde se había establecido, las tareas de vigilancias eran lentas y tediosas, pero debía centrar su atención, realizó ejercicios para mantener los músculos activos como les habían dicho en la academia, de esa manera no perdería la concentración, las series eran simples, realizaba diez flexiones o abdominales y el minuto de descanso lo utilizaba para otear el horizonte, el cual seguía despejado.

Su compañera no tardó en llegar, se conocían poco de la academia, pero sin duda su talento estaba a la par del de la joven Iburi, trajo con ella madera, así como una gran cantidad de hojas, con las cuales podría hacer una manta y un lecho donde dormir – Vaya, hiciste un buen trabajo con el terreno, sabía que manejabas el Doton, pero no que fueras tan talentosa, se nota que tu padre es del equipo de construcción - soltó una leve risa, para romper la tensiónBueno el puesto del árbol está casi completado, hemos creado una estructura en la que caben bien dos personas, en nada vendrá otro compañero para ayudarme a terminar este refugio, estimamos que para el próximo turno estos dos estarán ya totalmente operativos -

Kyniska sonrió, la verdad es que habían organizado un grupo bastante eficiente – Entonces voy a ir al puesto del árbol, para ayudarles a terminarlo, me alegra que avanzarais tanto, espero que tengamos los cuatro puestos funcionales para mañana, por cierto, en este puesto si miras a tus dos, verás perfectamente toda la línea del acantilado, no creo que intenten infiltrarse por un terreno tan escarpado, pero deberíamos tenerlo en cuenta, no podemos fallar - ambas asintieron, sabían lo importante que podía llegar a ser su puesto dada la crítica situación en la que se encontraba Nueva Iwa en este conflicto.

Tras despedirse de su compañera comenzó a escalar la pared de roca, con la capa de camuflaje a su espalda podía hacer las cosas de manera rápida gracias al Kinobori No Waza, pero dado que se encontraban en una misión de vigilancia, ocultar su posición en todo momento era clave, dado que en caso de ser descubiertos por el enemigo, en caso de que pasaran por la zona o intentaran desembarcar en esa posición, se verían atacados por Shinobis y tropas mucho más experimentadas, siendo sistemáticamente eliminados y sin poder dar la voz de alarma.

Tras unos veinte minutos llegó al puesto del árbol, por el camino observó que había un par de arbustos con bayas silvestres, cogiendo un par de ellas para consultar al Shinobi Kamizuru si no eran tóxicas, también había aprovechado para examinar un poco el terreno – Bueno, entre el árbol y la grieta hay una zona en la que igualmente se ve, bastante bien, la línea de costa, creo que sería un sitio óptimo para poder establecer el puesto de vigía intermedio, además cuenta con esos arbustos de bayas, no sé si serán comestibles, pero si lo son, sin duda serán un valioso recurso para nuestro grupo - sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver a dos de sus compañeros, los cuales estaban terminando la estructura del árbol, la cual se encontraba perfectamente camuflada entre las ramas.

- Impresionante, está muy bien construido, no sabía que se os diera tan bien ese tipo de tareas – uno de los jóvenes sonrió, orgulloso de su trabajo – Bueno, este año ofrecieron más plazas como Shinobi, yo pensé que no iba a tener plaza, por lo que aparte de prepararme bien como Shinobi, pues centré gran parte de mis esfuerzos en la construcción, sé que no es mucho pero creo que será un buen puesto de observación - Kyniska asintió con una sonrisa en el rosto, la verdad es que se habían juntado muy buenos compañeros en la última promoción, les informó de lo que había encontrado en el camino mientras terminaban la estructura del árbol.

Tardaron poco en establecer los dos puestos que quedaban, terminando justo antes de que anocheciera, todos notaron el brusco bajón de las temperaturas, pero no llegaron al punto de sentir verdaderamente el frío gracias a las hojas con las que se taparon. La vigilancia de noche era mucho más complicada, dado que la visión se veía drásticamente disminuida, sobre todo porque no había luna en el firmamento, por suerte eso cambiaría en los próximos días, aun así, todos cumplían sus turnos, no divisaron luces de los navíos enemigos ni tampoco sus siluetas, la primera noche era crítica, debido a la falta de visibilidad, pero por suerte no ocurrió nada.

Amaneció lentamente, con una pequeña neblina típica de la costa, sin duda todos los puestos de observación estarían inquietos, Kyniska estaba en el risco, su compañera dormía exhausta por la tensión que había supuesto para todos el primer día – Ha sido duro, no solo hemos tenido que recolectar materiales mientras vigilábamos, sino que también nos hemos tenido que organizar y tener claras las prioridades - además habían consumido una porción muy pequeña de sus raciones, dado que habían llegado bien alimentados e hidratados de la aldea.

Los turnos pasaban lentamente, Kyniska al estar pivotando entre los puestos era la que más interacción social tenía, haciéndoselo un poco más llevadero, dado que al menos intercambiaban palabras e informes de la situación, aunque fueran solo cinco minutos, el Kamizuru les había traído una buena cantidad de recursos, los cuales repartió Kyniska según iba de puesto en puesto, por desgracia las bayas silvestres que le mostró no eran aptas para el consumo. La tarea de vigilancia se hacía larga, por suerte cada uno había encontrado una forma en la que entretenerse, claro está que todos realizaban los entrenamientos que establecía el protocolo de la aldea, para mantenerse en buena forma pese a estar en una situación en la que su espacio era reducido.

Kyniska llevaba consigo los papeles de detección de naturaleza del Chakra, los cuales habían sido encomendados por su maestro Takeshi para ver si lograba descubrir cuál era su segunda naturaleza, era un proceso complicado, pero por suerte disponía de tiempo, dado que no debía de concentrarse más de unos segundos para imbuir el papel con su Chakra, ya conocía que la naturaleza de su fuerza venia del Doton, como la mayoría de los Shinobi de Nueva Iwa, pero ella quería llegar más lejos – Bueno, poco a poco voy consiguiendo que el papel no se desmenuce, tengo que lograr apartar mi costumbre de moldeado, sin pensar en la tierra para que mi segundo elemento salga a la luz -

La primera semana paso sin apenas cambios, el tiempo era estable, siendo un poco más duro por las noches, los grupos estaban bien establecidos en sus puestos, los dos compañeros que ofrecían apoyos y recursos estaban cumpliendo su función de forma impecable, proporcionando un par de horas de descanso extra a los grupos de vigías, las primeras noticias de su oficial al mando llegaron cuando llevaban ocho días, debían mantener la posición hasta que acabara la cumbre de las grandes Aldeas, estimando que deberían permanecer en esa posición al menos diez días más.

Estadísticas e inventario

Nivel: 4
Fuerza:
30
Resistencia:
30
Velocidad:
30
Agilidad:
30
Destreza:
30
Presencia:
30
Inteligencia:
30
Control de chakra:
30

Vida: 180 Chakra: 210 Estamina: 233

Porta-Utensilios nivel 3, Porta-Kunais nivel 3.

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