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Primer Entrenamiento: Buscando las Pistas
#1
Cuando H finalmente llegó a casa tras todo lo ocurrido en la academia cuando fue a registrarse como Genin, se dirigió de inmediato al taller de su abuelo, una pequeña y humilde casucha detrás de la casa principal, en donde se encontró con un lugar completamente desierto, con todas las cajas de herramientas y materiales en su lugar, y un simple pergamino sobre la mesa principal, el cual el joven tomó por curiosidad al ser el único objeto a la vista, y de esa forma vio que en la capa exterior decía “Hiro”, lo que indicaba que era para él. Al abrirlo, se encontró con una pequeña carta escrita en el rollo:  

“Querido nieto, felicidades por convertirse oficialmente en un Ninja. Lamento no haber estado ayer, para felicitarte por pasar las pruebas y recibir tu banda, pero he estado preparando tu primer entrenamiento conmigo. Deberás encontrar todas las pistas que te llevarán a mí, te esperaré en un lugar que encontré hace años que creo que es óptimo para entrenar.  

Pon atención, te esperaré hasta las 6, si no lo consigues deberás hacer otras pruebas en unos días, no te entrenaré hasta que lo logres. Tu primera tarea será una carrera por el camino de lodo que preparé, te ayudará a fortalecer tus piernas. Llega hasta el final y busca la siguiente tarea” 

Al terminar de leer, H rápidamente miró la hora en el reloj del taller de su abuelo: Eran las 3:24 de la tarde, se había entretenido demasiado en la academia y ahora sólo tenía 2 horas y media para completar el entrenamiento inicial. Sin perder tiempo, y quitándose su chaleco sin mangas para evitar ensuciarlo, además de su banda y la espada rota, el Uzumaki de inmediato se fue a la zona trasera del taller, y allí encontró una zona bastante amplia de barro, la cual avanzaba por el bosque y no parecía tener un final cercano. – Bueno, debo darme prisa -  señaló, listo para comenzar las pruebas…

Estadísticas e inventario

Nivel: 2
Fuerza:
10
Resistencia:
10
Velocidad:
14
Agilidad:
10
Destreza:
10
Presencia:
10
Inteligencia:
10
Control de chakra:
10

Vida: 60 Chakra: 70 Estamina: 84

No hay objetos en el inventario.

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#2
Tras meter su pie al lodo para comenzar a reconocer el terreno, H notó que éste le llegaba hasta un poco más arriba de los tobillos, lo cual claramente le dificultaría el avance y produciría mucho más cansancio que una carrera normal. Sabiendo que debía hacerlo rápido debido al tiempo perdido, el joven terminó de meter ambos pies en el lodo, y de inmediato comenzó a correr por ahí, sintiendo cada vez más pesadas sus piernas cuando intentaba sacarlas de esa sustancia para poder avanzar. Tras correr solo unos 20 metros, finalmente ocurrió: el peso de sus pies fue tanto que el joven perdió el control de ellos, y al no poder levantar su pierna derecha cuando estaba avanzando, terminó por caerse directamente al suelo, quedando con la parte frontal de su cuerpo completamente manchada de lodo.

– Demonios abuelo – dijo H, una vez que se pudo poner de pie y se limpió la cara, ya que de inmediato notó como toda su camisa y pantalones, ambos de color blanco, se habían convertido en una especie de arte rupestre con tinta café. Sin embargo, luego del impacto inicial por su ropa, el joven comenzó a correr de nuevo, ya que recordó que tenía tiempo limitado para poder terminar con ese entrenamiento. De esa forma, y cayéndose al menos otras 7 veces, H finalmente logró llegar al final del camino de lodo, saliendo de inmediato de allí, y encontrándose frente a un pequeño arroyo donde podría limpiarse un poco mejor la cara.

Una vez que H ya tenía su cara libre de tierra, comenzó a explorar un perímetro de 3 metros alrededor del final del camino de lodo, revisando en el suelo, entre la corteza de los árboles, luego sobre éstos, en la copa llena de ramas y hojas frondosas. Sin embargo, tras unos 10 minutos de búsqueda, el joven no había logrado encontrar la pista que lo guiaría hacia su siguiente prueba, el joven no había logrado encontrar nada, por lo cual se acercó al final del camino de lodo y comenzó a buscar allí, metiendo la mano en ese líquido de tierra en busca de algo, aunque nuevamente fue inútil.

Sin embargo, cuando H se dirigió al arrojo nuevamente para lavarse las manos luego de ensuciarlas de lodo, y esta vez pudiendo ver bien sin estarse lavando la cara, pudo ver entre unas rocas una especie de botella de cristal, la cual, tras limpiarse completamente, tomó y sacó del agua, ya que pudo ver que tenía una especie de papel dentro…
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#3
Sin siquiera sentarse para poder leer tranquilamente, ya que el tiempo no estaba de su lado, H volteó la botella tras abrirla y la sacudió unos segundos hasta que por fin sacó el papel enrollado de su interior, y pudo leer su contenido sin mayores problemas a excepción de un par de gotas que le cayeron encima:

“La siguiente prueba será de fuerza, sigue arroyo arriba unos cuantos metros, verás un enorme que se encuentra sobre una caja y la siguiente prueba, encuéntrala.”

H metió la nota de regreso a la botella, y tras ponerle la tapa buscó algo donde guardarla, pero no traía ninguna bolsa ni estuche, además que sus bolsillos no eran tan profundos como para mantenerla en el interior y a salvo. Al ver eso, y que además debería llevar una caja en la próxima prueba, H se quitó su camisa y la intentó atar de forma que improvisara una mochila, usando las mangas como correas para así sujetarla a su espalda. Una vez comprobó que su nueva bolsa era algo resistente, el joven puso la botella en su interior, y comenzó a caminar hacia el terreno elevado, de donde venía bajando el arroyo, y hacia donde la pista le había indicado que fuera. Sin embargo, aunque sabía que debía apresurarse para llegar hasta su abuelo antes de las 6 de la tarde, H no podía correr para ahorrar tiempo, ya que sus piernas le habían quedado demasiado adoloridas tras la prueba de avanzar por el lodo, así que cada vez que hacía demasiada fuerza al caminar sentía un gran dolor en los músculos de sus piernas…
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#4
Luego de caminar por unos 2 minutos colina arriba, H finalmente llegó hasta donde la nota seguramente lo había guiado: Junto al arroyo, e incluso una parte dentro de éste, se encontraba un grueso tronco tirado en el suelo, el cual debía medir unos 20 metros de largo y al menos 1,5 de anchura. Nada más llegar junto a ese montón de madera, H se detuvo un par de segundos, y luego hizo el intento de medir el peso del árbol caído, el cual apenas pudo empujar levemente hacia atrás, aunque pronto la forma redonda que tenía el borde hizo que todo lo que había logrado empujar, regresara a su posición original.

Luego se sentarse sobre la corteza durante unos momentos, H aprovechó de recuperarse todo lo posible antes de comenzar con la prueba, sobándose los muslos para intentar aliviar la zona adolorida por el esfuerzo que acababa de hacer en el lodo. Luego de un par de minutos, el joven finalmente se motivó a seguir, consciente de que no tenía tiempo que perder, por lo cual se puso de pie de un salto, e ignorando todo el dolor que sufrió por eso, se puso en posición con ambas manos sujetando la superficie del tronco, y comenzó a empujarlo con todas sus fuerzas.

De esa forma, y poco a poco, el tronco comenzó a moverse hacia atrás, girando sobre sí mismo y retrocediendo varios centímetros. Cuando H logró ver la caja, unos 3 metros más hacia el centro que de donde se encontraba, comenzó a desplazarse poco a poco hacia allá, aunque para cuando llegó estaba tan cansado que se vio obligado a sujetar el peso del tronco sobre su hombro derecho, lo cual aprovechó para, con su brazo más cercano ahora libre, tomar la caja y la nota del suelo. En cuanto los tuvo en su mano, H de inmediato dio un salto hacia atrás, cayendo al suelo a causa del cansancio, pero saliendo del lugar antes de que el enorme tronco rodara hacia adelante y lo aplastara, finalizando así la segunda prueba…
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#5
H se quedó en el suelo, cansado y adolorido, observando con tranquilidad el movimiento de las hojas de los árboles que estaban sobre él, pudiendo ver de vez en cuando algo del color azulado del cielo detrás de ellas, lo cual lo hacía relajarse mucho más. Sin embargo, a pesar de ese pequeño momento de calma, el joven sabía que debía continuar con la prueba que tenía delante, por lo cual se inclinó hacia adelante para sentarse, y abrió el pergamino, el cual estaba bastante húmedo.

“Buen trabajo, espero que no hayas dañado demasiado ese tronco, no lo merece. Habrás notado que la caja está cerrada con llave, la prueba siguiente es lograr abrirla para obtener lo que hay en su interior.

A continuación, sigue una prueba de Agilidad. Avanza por la derecha del arroyo, directo desde donde estaba el tronco, y pronto verás una banderilla roja, el inicio de la prueba. Desde allí, mira hacia arriba y busca la banderilla dorada, en ella podrás encontrar la llave que abre la caja y la siguiente prueba…”


Tras leer todo el pergamino, H observó la caja que había dejado en el suelo para poder ver el mensaje, la cual, en efecto, tenía una pequeña cerradura, y cuando intento abrirla fue imposible para él hacerlo. El joven desistió de ver el interior del objeto, y luego miró hacia arriba, intentando ver el cielo a través de las ramas, y notando que ya comenzaba a tener leves tonalidades de color anaranjado, señal de que la tarde estaba entrando. – Deben ser cerca de las 5, debo apresurarme. Descansaré cuando muera – dijo para si mismo, poniéndose de pie, tanto con sus piernas como sus brazos adoloridos, y comenzó a hacer estiramientos para intentar reducir ese malestar muscular…
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#6
Una vez que H terminó con los estiramientos, y notando como casi nada del dolor se había ido de su cuerpo, decidió que ya no podía esperar más, por lo cual guardó la caja y el pergamino húmedo en su mochila improvisada, y comenzó a correr junto al tronco, en dirección contraria al arroyo, alejándose poco a poco de éste. De esa forma, y en cuanto dejó de escuchar claramente el agua corriendo monte abajo para comenzar a sentir solamente el ruido de ramas moviéndose al viento y una que otra ave, el joven vio a unos metros de él esa esperada bandera roja, la cual se movía levemente por las corrientes de aire que se escapan desde la espesura de la copa de los árboles hacia abajo. Una vez que H llegó hasta ella, tal y como decían las instrucciones, elevó la mirada en busca de su hermana dorada, la cual localizó a al menos 15 metros delante de él, sobre una de las ramas más altas de los árboles de los alrededores.

Tras ver lo difícil que sería alcanzar esa bandera, H comenzó a observar a los alrededores para buscar una forma de ingeniárselas para alcanzarla, notando así como delante de él habían varias ramas de un grosor considerable, que seguramente resistirían su peso sin problemas. Poco a poco, el joven fue encontrando un pequeño camino de ramas, avanzando unas 3 en línea recta hasta desviarse a la derecha unos metros, retomando finalmente el camino recto justo hasta el final, 2 ramas antes de la bandera dorada.

Luego de hacer un seguimiento del trayecto que debía recorrer, H dio un simple salto hasta la primera de las ramas, y al aterrizar se detuvo, ya que el dolor en sus músculos le impedía continuar de inmediato sin sufrir algún accidente. Tras descansar unos 20 segundos, el joven volvió a saltar hacia la siguiente rama, repitiendo exactamente el mismo proceso antes de seguir. De esa forma, y tras unos 3 minutos, finalmente H alcanzo la bandera dorada, aunque se sentó en la rama donde estaba para recuperarse del esfuerzo de mover sus músculos al saltar…
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#7
Luego de descansar cerca de un minuto sobre esa rama, H finalmente reaccionó, y su primer impulso fue retirar la asta de la bandera de una grieta de esa rama, ya que era lo único que mantenía las llaves y el pergamino imposibilitados para ser sacados de allí. Lo rimero que hizo el joven, antes de leer la siguiente prueba, fue meter la llave en la cerradura y abrir esta, logrando de esa forma ver el interior del objeto, y descubriendo que allí se encontraban 3 kunais, tan afilados como deberían estar. H estuvo observando el arma durante al menos 30 segundos, hasta que se dio cuenta de que el tiempo seguía corriendo en su contra, por lo cual regresó todo a la caja y luego tomó el pergamino para enterarse de la siguiente prueba.

“Vas bien si es que has llegado hasta aquí. Ahora veremos que tan bien lograste entrenar tu puntería en la academia estos meses. Cuando abras la caja encontrarás 3 kunais que te permitirán pasar la siguiente prueba, úsalos con cuidado, tendrás solo 3 oportunidades si no recuperas las armas.

Desde la bandera dorada debes mirar hacia el norte, busca los árboles que tienen una X marcada y síguelos como un camino hasta que llegues al gran Árbol junto al muro. Deberás usar los Kunais para cortar la cuerda que te separa de la próxima pista…”


Luego de terminar de leer, H miró el cielo buscando el norte, que, por suerte, ya desde esa rama, pudo localizar la posición del sol gracias a las zonas con más luz, por lo que pudo mirar hacia el norte, y se ubicó perfectamente hacia donde debía ir a buscar esos árboles marcados. Sin perder más tiempo, el joven metió la caja de kunais y el pergamino en su mochila improvisada, y se dispuso a continuar con ese desafío tan curioso y extenuante…
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#8
H descendió de la rama de la bandera dorada bajando poco a poco, descendiendo a la siguiente rama de más debajo de ese árbol, e incluso debiendo apoyarse con las de los árboles cercanos, en los casos donde había demasiada distancia para bajar directamente. Cuando el joven logró llegar al suelo, trotó suavemente hasta donde se encontraba el camino del norte, y de inmediato notó como uno de los árboles tenía una marca de X en su corteza, a la altura de su cabeza, hecha seguramente con un kunai. Ya sabiendo la trayectoria que debía seguir para cumplir con su siguiente desafío, H comenzó a trotar por ese camino, evitando hacer mucho esfuerzo al moverse para no sufrir demasiado de dolor muscular.

Poco a poco, H fue notando cada vez más rápido los árboles con la marca, por lo que se le hizo mucho mas fácil avanzar, logrando hacerlo sin detenerse y solo dando un vistazo a las cortezas mientras pasaba. De esa forma, y tras unos 4 minutos de trote, el joven finalmente llego a los muros de la aldea, en donde vio a un enorme árbol que llegaba hasta mas arriba del limite de la pared, y que en cuya copa se observaba una especie de bolsa colgada de una cuerda atada a una rama. Se encontraba a al menos 20 metros de altura, por lo cual el joven debía de tener una gran puntería para poder romper esa cuerda y obtener la bolsa.

Luego de un par de minutos para prepararse y concentrarse, H hizo el primer intento, lanzando el kunai con bastante fuerza a pesar del dolor que le provocaba ese brusco movimiento en sus brazos. El arma paso a un par de centímetros de la cuerda, y termino ensartado en una rama un poco más arriba de la que sostenía la cuerda, por lo que el joven saco el segundo kunai, y respiró profundamente para no fallar esta vez. De esa forma, y tras concentrarse otros 3 minutos para asegurar un buen lanzamiento, H logró acertar a la cuerda y cortarla, haciendo que la bolsa comenzara a caer rápidamente al suelo, pero por suerte el joven logró acercarse allí y atraparla antes de que impactara, aunque a cambio de un intenso dolor en sus piernas por haberse movido tan rápido…
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